Según el informe anual del Observatorio Venezolano de Prisiones, 70 % de los reos en centros de detención preventiva sufren de sarna debido a las malas condiciones sanitarias y el hacinamiento.

Caracas. Los tres platos de comida casi nunca llegan completos a los privados de libertad en centros de detención preventiva. Los que desayunan, rinden el resto para el almuerzo y no cenan, y los que no tienen familiares que les lleven alimentos deben esperar por la buena acción del compañero de celda: que les dé un pedacito para engañar al feroz estómago que durante el día le reclama algo de comer.

Afuera de los barrotes las madres, esposas o hijas pasan trabajo para conseguir harina, arroz o pasta con las que tienen la esperanza de llenarles las barrigas, pero cuando el bolsillo no da deben conformarse con una auyama sancochada, plátano, yuca o, en caso extremo, galletas para calmar la tripa famélica. Además del gasto monetario en comida, la mayoría invierte mucho dinero en pasajes de transporte público porque los detenidos están en celdas muy lejos de casa.

Hay detenidos a quienes no visitan sus familiares, por lo que tienen que comer por caridad de sus compañeros de celda o de los policías

“Yo soy de los Altos Mirandinos y mi mamá no me puede venir a traer comida todos los días porque gasta mucha plata en pasajes para los Valles del Tuy. Por eso me trae comida resuelta y yo trato de distribuirla para los días de la semana, y la comparto con mis compañeros”, soltó un recluso a Crónica.Uno, en un recorrido realizado en noviembre de 2016.

El hambre también llegó a los calabozos y, aparentemente, para quedarse. En 2016 al menos 10 reclusos murieron por presuntos cuadros de desnutrición, según el informe anual del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).

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El director de la ONG, Humberto Prado, sostuvo que es primera vez que esto se ve en los centros de detención preventiva, sobre todo porque las policías municipales no tienen asignado presupuesto para darle comida a los privados de libertad, ocasionando que los parientes deban encargarse cuando a ellos también les cuesta conseguir alimentos.

Los centros de detención preventiva están diseñados para albergar a detenidos por al menos 48 horas, pero de acuerdo con el OVP, hay personas que tienen hasta cuatro años esperando traslado a un penal o juicio.

De los 10 fallecidos que reportó el OVP, dos ocurrieron en las celdas de la Policía del municipio Chacao: el 15 de septiembre de 2016 murió Carlos Enrique Hernández, de 30 años, por desnutrición y tuberculosis, y el 3 de octubre se notificó el deceso de Pedro Pablo Mendible, de 30 años, por desnutrición.

Dos casos también fueron reportados en los Valles del Tuy, estado Miranda. Tulio José Soto Gómez, de 49 años, quien se encontraba en la Policía del Municipio Paz Castillo, falleció a causa de caquexia —cuadro de extrema desnutrición— el 11 de agosto. Y Alfredo Alejandro Natera, recluido en los calabozos de la Policía del municipio Independencia, murió el 13 de noviembre por desnutrición.

El resto de los fallecimientos ocurrieron, tres en Lara, uno en Portuguesa, uno en Sucre y uno en Falcón.

Familiares de reclusos contaron a Crónica.Uno que ya no disponen de dinero para llevarles comidas como carne o pollo, tampoco para darle los tres platos

Sufren de sarna

Los calabozos del país tienen capacidad para albergar a 8000 detenidos pero hay 33.000, esta cifra fue dada por el Defensor del Pueblo, Tareck William Saab, en una entrevista ofrecida al canal Venevisión.

Según el OVP, existe 412,5 % de sobrepoblación y excede más de 10,3 veces el límite inferior de hacinamiento crítico (más de 40 % de acuerdo con los estándares).

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La aglomeración de reclusos en celdas muy pequeñas, que además no todas disponen de ventilación ni de luz solar, ha sido propagador de muchas enfermedades dermatológicas, siendo la más común la escabiosis o sarna, con 72 % de reportes.

Además, no poseen adecuadas condiciones sanitarias. Testimonios de detenidos indicaron que deben recoger agua en envases plásticos y hacen sus necesidades en letrinas, que se tapan.

Reclusos aseguraron a Crónica.Uno que se contagian rápidamente de enfermedades en la piel, como la escabiosis

“Los reclusos están pegados, piel con piel, y la sarna se propaga rápido. Tienen sarna y no tienen agua, eso empeora la situación”.

Otras enfermedades de las que sufren los detenidos son las respiratorias, el OVP detectó que en 2016, 18 % presentó estas afecciones y solo 10 % estaba en buena salud: “Los sanos suelen ser funcionarios detenidos que están en anexos”.

Detenidos en calabozos de Polimiranda contaron a Crónica.Uno que deben colectar agua para bañarse y es muy turbia, no adecuada para el aseo personal

Para los tratamientos, los privados de libertad no disponen de medicamentos y son trasladados a centros de salud cuando su situación es grave, de acuerdo con testimonios recopilados por Crónica.Uno.

La ministra para el Servicio Penitenciario, Iris Varela, ha declarado que los calabozos municipales no son responsabilidad de su cartera. Sin embargo, Humberto Prado dijo que una vez detenidos, el Estado debe hacerse cargo.

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El OVP instó a los diputados a la Asamblea Nacional para que aprueben un presupuesto para la alimentación y remodelación de los centros de detención preventiva. También pidió la construcción de nuevos calabozos regionales.

Fotos: Miguel González



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