Hace 32 años, llegó a Turmero, Aragua, una advocación mariana de la Virgen Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocida como “La Virgen que llora aceite” y que en el año 1993 pidió a sus más cercanos servidores construir un comedor para alimentar a todo el que tuviera hambre. Al principio eran apenas unas 500 personas, pero las visitas al comedor se han triplicado desde hace 3 años.

Maracay. Odette Idelbi, una ciudadana siria radicada en el estado Aragua, rezaba el rosario en familia cuando aquella imagen de la virgen del Perpetuo Socorro —traída a Maracay por el entonces monseñor Antonio Chajda en 1986— emanó un aceite con olor a rosas. Desde ese momento, la devoción a esta advocación mariana y los milagros que se le atribuyen han recorrido al país y al mundo.

A diario son cientos de personas las que acuden al santuario y no solo para recibir el alimento espiritual: a partir del año 93, cuando la Virgen dio una nueva revelación a sus más fervientes y cercanos servidores, personas de escasos recursos reciben un plato de comida todos los días del año.

En esa revelación, nuestra Madre pedía que le diéramos de comer a todo el que tuviera hambre. Desde hace 25 años, comenzamos a ofrecer comida, primero en un modesto y pequeño espacio que recibía entre 200 y 500 personas diariamente, pero que con los años se quedó pequeño, cuenta la hermana Amalia, sobrina de Odette Idelbi y servidora de la Fundación Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Se construyó un comedor más amplio, en el que actualmente y durante los 365 días del año, se ofrece un plato de comida a todo el que acuda. En la actualidad, el comedor recibe unas 1200 personas provenientes de varios sectores del municipio Mariño del estado Aragua, pero también de otras localidades de la región e inclusive del estado Carabobo.

A veces resultan insuficientes, toda vez que desde hace unos 3 años, la población que se beneficia con este servicio social y religioso se ha triplicado. La crisis alimentaria y económica que atraviesa Venezuela está reflejada en estas cifras.

Somos 40 servidores —explica el hermano Pablo— que todos los días del año contribuimos en la elaboración y distribución de comida para quienes lo necesiten.

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Le atribuyen a la Virgen el milagro de contar siempre con los insumos que les permiten preparar los alimentos, que reparten en dos horarios: de 11:00 a. m. a 12:00 m. y de 12:00 m. a 1:00 p. m.

En una sala de espera, ancianos, mujeres, niños con discapacidad o huérfanos e inclusive trabajadores activos de entes oficiales o empresas privadas a quienes no les alcanza el salario, acuden todos los días a recibir un plato de comida.

De allí que los servidores y colaboradores siempre están dispuestos a recibir cualquier tipo de ayuda o donación que permita continuar esta labor comunitaria que, a decir de la hermana Amalia, se ha mantenido por la generosidad de muchas personas y empresas y que también beneficia a los reclusos internados en el comando de la Policía Municipal de Mariño y del Cicpc en la zona.

La Fundación Nuestra Señora del Perpetuo Socorro también distribuye los 25 de cada mes y en honor al Santo Divino Niño unas 200 bolsas de comida; todo ello con el apoyo monetario y de insumos que reciben de forma permanente. De hecho, para quienes deseen contribuir con esta noble causa, pueden hacerlo con donativos en la propia sede del santuario, en la calle Bolívar de Turmero o a través de la cuenta corriente del Banco Bicentenario 0175-0415-19-0071201928 a nombre de la Fundación Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, RIF: J-313417874.

Nuestra Señora

La Virgen del Perpetuo Socorro es una advocación mariana y su imagen original es un ícono procedente de Creta y venerado en Roma en la iglesia de los agustinos, a finales del siglo XV, y desde 1866 en la iglesia de la ciudad romana de San Pedro.

A Venezuela, particularmente a Aragua, llegó procedente de Siria el 27 de enero de 1986. El sacerdote Antonio Chajda, hoy monseñor, había viajado a Damasco junto con su padre para visitar a una familia amiga que les obsequió una estampa de la Virgen del Perpetuo Socorro. Un día, Odette Idelbi rezaba el rosario en familia cuando aquella imagen comenzó a destilar aceite con olor a rosas.

A partir de ese momento comenzó la devoción que congrega a creyentes de distintas partes del país y del mundo, que oran y piden milagros en una modesta capilla construida en 1990 y a donde acuden diariamente los hambrientos de cuerpo y espíritu.

Fotos y video: Gregoria Díaz @churuguara



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