Según el informe anual del Observatorio Venezolano de Violencia, además de los “delincuentes de profesión”, se presentaron casos de personas con otros oficios que robaron alimentos o quitaron dinero para poder comprarlos, a causa de la crisis del país.

Caracas. Con un pantalón marrón de vestir, zapatos negros, y una camisa de mangas largas, color claro, salió de la panadería con una bolsa de canillas. Tras él saltó rápidamente otro hombre, blanco y de contextura gruesa, gritando. Era el dueño del comercio quien, a lo lejos, lo señalaba por haberlo robado.

Pero el sujeto siguió caminando con lentitud, como si el acusado no fuera él, hasta que dos agentes de seguridad lo abordaron bruscamente. A la distancia, el portugués decía: “quítale el pan, que se lo robó”. Eran apenas las 8:15 a. m.

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Según el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) en 2016 apareció el delito por hambre a causa del empobrecimiento y la escasez de los alimentos. Además, se incrementaron los robos colectivos, como los saqueos a negocios o a camiones que transportan comida.

El año pasado hubo episodios graves como los saqueos en Cumaná, ocurridos en junio; también en San Cristóbal, en julio, y en diciembre en Ciudad Bolívar. Sin embargo, la mayoría no han sido visibilizados. Están, por ejemplo, los que ocurren a transportes que hacen rutas por el interior y aunque algunos van escoltados, son asaltados por poblaciones que buscan comida.

En esa misma panadería, ubicada al este de la ciudad, los últimos días de diciembre capturaron a un empleado de mantenimiento hurtando alimentos. Sus compañeros lo vieron meter en varias oportunidades kilos de arroz, harina de maíz y aceite en la bolsa de basura que trasladaba hasta el cuarto del aseo, donde posteriormente los sacaba.

Clientes —en muchas ocasiones mujeres de buen vestir—, han ingresado con la supuesta intención de comprar y en un descuido de los trabajadores agarran comida. En una oportunidad, una señora metió en su cartera una bandeja de jamón y al ser abordada por uno de los dueños dijo de mala gana que ella pensaba pagarla. Acto seguido, sacó una enorme paca de billetes de 100 y canceló.

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Estos hechos también ocurren con frecuencia en supermercados o abastos, donde mujeres y hombres aprovechan la cantidad de personas intentando comprar productos regulados para sustraer enlatados o algo más.

El OVV sostuvo que aunque hay “delincuentes profesionales” que roban comida, la mayoría de las personas que cometen estos delitos no son regulares, es decir, no se dedican a esto.

Las investigaciones del observatorio apuntaron a que ciudadanos que tienen otros oficios o profesiones pueden hurtar o robar cuando están camino de regreso del trabajo, pues su sueldo no les alcanza y los convierte en delincuentes amateurs.

Generalmente actúan solos, ya que involucrar a otro sujeto sería reconocer su condición, la cual no son capaces de aceptar. Y aunque sus acciones son pequeñas existe la posibilidad de que más adelante decidan admitir que son delincuentes y pasen a convertirse en profesionales que integran bandas.

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Camioneticas al blanco de antisociales

Camino a hacer mercado con su hermana tomaron una unidad de transporte que se desplazó por la avenida Andrés Bello. El trayecto se vio interrumpido por dos sujetos que robaron únicamente a las personas que llevaban bolsas llenas de comida, incluso a un pasajero que dentro tenía unos aguacates y unos cambures.

Aunque la testigo prefirió no identificarse por seguridad, contó que los hombres abrían las compras para saber qué tenían dentro y si no era alimentos no les quitaban nada.

Transportistas consultados por Crónica.Uno detallaron que en Petare también se han presentado robos dentro de las unidades, sobre todo a mujeres y a abuelitas. Incluso han robado el desayuno a niños que van rumbo a la escuela.

Ante el miedo que han generado los atracos de bolsas con alimentos, las personas que hacen colas optaron por llevarse bolsas de tela, bultos, pequeñas maletas o bolsas oscuras para evitar que se vea el producto regulado y disminuir el riesgo de convertirse en víctimas del hampa.

Los estudios del OVV sostienen que la crisis del país: la escasez y el empobrecimiento han llevado a que la sociedad tenga respuestas muy variadas, como los que deciden jurungar la basura para poder comer y los que encuentran la solución en el robo de alimentos; o aquellos que atracan para poder conseguir dinero y después obtener la comida.

El delito en Venezuela era motivado por lujos, por zapatos de marca o celulares de última generación, pero en 2016 detectaron que cambió y apareció la modalidad del hambre.

Fotos refereciales: Cristian Hernández y Cheché Díaz


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