La parroquia que celebró esta semana 60 años de fundada es uno de los semilleros de atletas más prolíficos de todo el país.

Caracas. El 23 de Enero sopló velitas esta semana y al enumerar sus aportes a la sociedad venezolana salta a la vista el nutrido contingente de atletas de distintas disciplinas que bien como vecinos o como simples integrantes de las escuelas y clubes de la urbanización han dado el salto a los grandes escenarios internacionales.

Para el llamado “Deporte de los Gigantes” se formó en La Silsa Greivis Vásquez, uno de los tres NBA venezolanos, quien si bien es nativo de la parroquia El Valle, empezó a jugar baloncesto en el populoso sector, más específicamente en la escuela Bravos del 23 de Enero.

Néstor Colmenares sí es oriundo del 23 y pudo llegar a la selección nacional de básquet, con la que disputó hace dos años los Juegos Olímpicos de Río. El también basquetero de Cocodrilos de Caracas Lenin López es de La Silsa e hizo sus primeros pininos en las disciplina en la misma cancha de Greivis.

En el fútbol, los nombres abundan. Quizás el primero en ser recordado por su gran calidad técnica y fuerte remate desde la media distancia es Héctor “Oso” Rivas, integrante de la Vinotinto en los 80- 90 y también entrenador del Caracas FC y otros cuadros de la Primera División. Su hijo Wilkinson Rivas también defendió la camiseta nacional en categorías menores, al igual que el volante Wuiswell Isea. El lateral del Málaga español y de la selección de mayores Roberto Rosales y su prima la atacante del Independiente Santa Fe colombiano Oriana Altuve también salieron del 23.

En el béisbol, el prospecto de los Padres de San Diego y los Leones del Caracas Anderson Espinoza también es oriundo del 23 de Enero y en los diamantes de la zona brilló el grandeliga Francisco “Kid” Rodríguez con la escuela de Graciano Ravelo. En atletismo, el fondista Marvin Blanco —abanderado en los Panamericanos 2015— representa al sector, como muchos otros deportistas.

Foto referencial.



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