75.000 personas con VIH no tienen cómo controlar su enfermedad por falta de reactivos

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Desde noviembre del año anterior, el Instituto Nacional de Higiene no procesa las muestras de CD4 y carga viral que los pacientes deben realizarse cada seis meses para saber si su tratamiento está haciendo efecto y así evitar que otras enfermedades oportunistas les produzcan la muerte.

Caracas. Aliyoner Rodríguez tiene 41 años de edad y 16 de ellos los ha vivido con el diagnóstico de VIH.  Es madre de dos hijos de 20 y 17 años, viuda también a causa de la misma enfermedad y sin empleo. Ella es una de los 75.000 pacientes con la enfermedad que no han podido hacerse sus exámenes de subpoblación de linfocitos y carga viral, para saber si la enfermedad está controlada y si su tratamiento está haciendo efecto para que su sistema inmune no se vea comprometido.

Desde 2014, Aliyoner desconoce si su salud se está minando. En diciembre comenzó a estar en cama con un agotamiento que no la dejaba pararse. Tenía diarreas diarias y comenzaron a aparecer hematomas en su pierna derecha que le están comenzando a doler.

Ella conoce cuáles son los males que podrían evitarse para mantener su calidad de vida, pero sus médicos están a ciegas porque, pese a que consume sus antirretrovirales, no sabe si esas dosis y ese tratamiento son los correctos.

Esteven Colina, activista de la Red Venezolana Gente Positiva, denunció que el problema se agravó desde noviembre del año pasado porque el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel no está procesando las pruebas por falta de reactivos. El protocolo médico establece que cada seis meses estos pacientes deben realizarse el examen para monitorear su carga viral.

“Por ser cero positivo no dejas de ser humano. Aún nos discriminan. Tengo derechos y sí vivo con temor porque mis hijos aún dependen de mí y tengo mucho que dar y hacer. Hablo por todos los que tienen miedo de defender sus derechos”, denuncia Aliyoner.

En el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM) la situación es aún más grave. Las enfermedades oportunistas como toxoplasmosis, citomegalovirus, herpes —que son característicos de las personas que ya tienen su sistema inmune comprometido— han hecho que la Unidad de Infectología esté llena de pacientes.

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Un trabajador —que prefiere mantener su nombre reserva por temor a represalias— asegura que en una semana ingresaron 11 pacientes al HUM  y 4 de ellos murieron por falta de medicamentos. Mientras que otras 350 madres con VIH que tuvieron hijos recientemente se debaten entre dejar morir a sus hijos de hambre o amamantarlos con el riesgo de trasmitirle el virus a sus bebés.

Colina recordó que 80.000 latas de leche maternizada para esta población de mujeres que iba a donar la ONG Aids for aids no entraron al país porque el Ministerio para la Salud no cooperó con los permisos.

La Sociedad Venezolana de Infectología y ONG suscribieron un comunicado que denuncia: “Durante el último año se han agudizado los graves problemas de abastecimiento de tratamiento antirretroviral (ARV) con ausencias intermitentes de atazanavir, raltegravir, ritonavir, nevirapina, efavirenz, rilpivirina, tenofovir, emtricitabina y abacavir, que ponen en peligro la vida de los pacientes con VIH por interrupciones y cambios no programados del esquema terapéutico”. Aún no hay respuestas.

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