En todo el país deberían estar activas 300.000 enfermeras y apenas llegan a 110.000. El Colegio de Enfermeras del Distrito Capital informó que una sola tiene a cargo entre 20 y 30 pacientes, cuando lo normal es que atienda máximo a dos.

Caracas. “Una enfermera no puede irse de paro, pero sí protestar por sus derechos”. Con esa frase selló su intervención Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras del Distrito Capital, quien participó en la segunda asamblea de los trabajadores de la salud, realizada en el hospital Periférico de Coche.

“Aquí si se hace la conversión a dólares de su sueldo, un profesional de enfermería no gana más de 10 dólares, cuando en el extranjero, el salario mensual es de 2.400 dólares. Además de que estamos expuestos a todo tipo de agresión, no tenemos insumos de trabajo, nos dan 3.000 bolívares por uniforme, por ejemplo, y con eso no compramos ni unas medias. Solo el año pasado, por el colegio recibimos solicitudes para tramitar la documentación de 800 enfermeras que se fueron del país”, destacó Contreras.

Pero esa es una cifra que solo manejan por el Distrito Capital. Igual manifestó que hay un alto subregistro.

“Muchos se van y cuando están afuera mandan a tramitar sus títulos y es ahí cuando uno se entera de que dejaron el país. Se están yendo para Chile, Ecuador y Argentina, pues las condiciones salariales y la inflación hacen mella en sus bolsillos”.

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Los que emigran son más que todo los recién graduados. Sin embargo, la dirigente estimó que el éxodo seguirá mientras no se establezcan políticas adecuadas en el sector salud. Por eso insistió en defender los derechos.

¿A cuáles derechos se refería? A un salario justo, a una convención colectiva acorde con la realidad económica del país, a insumos y a medicamentos, para poder prestar un servicio de calidad.

Contreras, sin amilanarse por la crisis nacional, instó a todas sus colegas de blanco que estaban en el auditorio a dejar la apatía y a salir a la calle, pues según dijo no puede seguir pasando que centros de atención como este, no tengan terapia intensiva y no estén operando. “¿Y si ocurre un accidente en la autopista cómo hacemos?, se preguntó.

En todo el país, dijo, hay cerca de 110.000 enfermeras, cuando deberían ser 300.000. Una sola atiende a 20 o 30 pacientes, en condiciones normales debería estar a cargo de máximo, dos. “Y por eso son las asambleas, pues estamos luchando por el rescate de nuestras reivindicaciones y porque queremos prestar una mejor asistencia social”.

Trabajadores movilizados

Este martes se realizó la segunda asamblea de trabajadores de la salud convocada por la Federación Venezolana de la Salud (Fetrasalud).

Se hizo en el auditorio del hospital Dr. Leopoldo Manrique Terrero, Periférico de Coche, el mismo que fue visitado por Nicolás Maduro el 16 de febrero de 2013 cuando era vicepresidente de la República.

En esa oportunidad, declaró al hospital como un modelo especial para la recuperación de los centros médicos que se han quedado rezagados en el desarrollo de la salud pública.

Hoy en día, quien le “mete mano” es el Ministerio de la Defensa. “El de Salud hace meses que no aporta nada a este centro, que tiene los ascensores dañados y, por tanto, durante el mes de diciembre no hicieron intervenciones quirúrgicas”, comentó una de las trabajadoras.

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En este puesto de urgencias no hay emergencia pediátrica. La consulta funciona como un triaje en horario de oficina —de 9:00 a. m. a 2:00 p. m.— y de lunes a viernes. No hay Rayos X ni tomógrafo, ya no tienen insumos para limpieza; lo que sí tienen a mano los médicos en estos momentos son los kits quirúrgicos, y es precisamente porque los pabellones no están trabajando. De hecho, en las salas de espera se ven muy pocos pacientes.

Durante la asamblea, los trabajadores acordaron acciones de calle, que serán anunciadas en su momento.

Foto referencial: Miguel González


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