Desconocen la tabla salarial implementada por el Ejecutivo que les suprime beneficios como primas por hijos y profesionalización, rechazan cobrar cada semana y se oponen al aumento de la gasolina, pues ese ajuste incrementaría su miseria actual.

Caracas. Cada miércoles representaciones de gremios y sindicatos se reúnen en la plaza de La Moneda, como forma de presión ante las políticas laborales implementadas por el Ejecutivo. Dicen que la calle es la forma de hacer ejercer sus derechos ante un gobierno sordo y autoritario.

Este miércoles 17 de octubre se cumplieron dos meses desde aquellos anuncios del presidente Nicolás Maduro, cuando pasadas las 7:00 p. m. en cadena nacional habló del aumento del salario mínimo a 1800 bolívares soberanos.

Trascurridos los dos meses ese incremento se convirtió en sal y agua.

No se puede vivir con eso y menos si pagan 500 bolívares soberanos a la semana. Eso cuesta un paquete de jabón en polvo. Nosotros estamos muy mal, principalmente los jubilados. Nos quitaron los bonos de alimentación, por ejemplo. No tenemos los beneficios contractuales desde que se hizo ese anuncio, dijo Andrés Díaz.

El incremento que hizo Maduro suponía 5900 % en comparación con el salario mínimo fijado el 20 de junio de este año, que era de 3.000.000 bolívares fuertes. Una cifra alta que igual no sobrevivió a los aumentos de los productos, pues, aunque el Ejecutivo acordó fijar precios con la empresa privada en septiembre pasado, los aumentos no paran. Un ejemplo claro es el kilo de queso, que semanalmente sube entre 10 y 30 bolívares y ya pasó la barrera de los 450 soberanos.

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Por esa razón y para rechazar las intenciones de acabar con las contrataciones colectivas los gremios se están reuniendo, sin distinción política.

Pablo Zambrano, de Fetrasalud, dijo en nombre de los trabajadores que están organizando una hoja de ruta para frenar los abusos del Gobierno, más allá de lo ideológico. Están violando los artículos 89 y 91 de la Constitución. Ahora establecieron el pago semanal y eso no alcanza, estamos en contra del abuso de poder de Nicolás Maduro que está violentando además el estamento laboral venezolano.

Zambrano sostuvo que la hiperinflación ya los arropó. Quizá fue una esperanza ese aumento, pero no aguantó por la economía que tenemos, por eso además rechazamos el aumento de la gasolina, se debilitaría más el poder de compra de la clase obrera.

Otro que alzó su voz fue Andrés Rivero, por la parte de los trabajadores y jubilados de la Asamblea Nacional. Dijo que desde que este órgano se declaró en desacato, son los empelados los que pagan los platos rotos.

Desde hace dos años se nos viola la convención colectiva. Un sindicato patronal metió un amparo en el TSJ, de donde salió una medida exprés con la cual nos confiscaron todo el presupuesto. La AN se manejaba con recursos propios y ese dinero pasó al Ministerio de Finanzas.

No se quedaron en sus oficinas los trabajadores de la Alcaldía de Caracas. Ellos tenían pautada una rueda de prensa en la sede de la plaza Bolívar en compañía de los sindicatos que tomaron la plaza de La Moneda, al ver que no pudieron llegar unos 30 empleados y jubilados se fueron a la esquina de Altagracia. Allí llegaron vitoreando “la Alcaldía presente en la calle”. Yenis Silva, presidenta del Sindicato único de obreros municipales, gubernamentales e institutos autónomos, dijo que desde la época del exalcalde Freddy Bernal, les desconocen sus beneficios contractuales. Son más de 800 los afectados. Y, por tanto, el pasado martes le entregaron un documento a la alcaldesa Érika Farías, manifestando su descontento por las desmejoras salariales, porque no les pagan bonos nocturnos, ni primas, porque lo que les dan por uniformes son 90 bolívares soberanos. Farías no recibió la carta. Por lo que no tuvieron respuesta directa. Otro funcionario quedó en hacerles el puente. Por eso se unieron al llamado de los sindicatos de base que se declaran en conflicto permanente, como los de Cantv y Corpoelec que también apoyaron la acción de este miércoles.

En consecuencia, denunció, tienen una año y siente meses que no tienen los beneficios de la caja de ahorros, de la ley de política habitacional. Tampoco pagan los beneficios por manutención. Son más de tres mil trabajadores afectados por la medida.

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Lo mismo está sucediendo con el gremio de la salud. El 11 de octubre se firmó un acta convenio (entre el Gobierno y un sindicato patronal) en la que se borra de un plumazo la antigüedad, la profesionalización y la prima por hijo.

“En vez de subir esos beneficios los bajaron. Por eso nosotros desconocemos a Fentasirtrasalud, pues representa al Gobierno y no a la masa de trabajadores”, dijo Ana Rosario Contreras, del Colegio de Enfermería de Caracas, quien dijo que las enfermeras están actualmente en peores condiciones que cuando se declararon en paro activo, el pasado 25 de julio.

José Patinés, vocero de los trabajadores de la Cancillería, igual se sumó a la acción. “No vivimos con este sueldo. Las protestas en esta dependencia han bajado porque la gente se está yendo, ya no aguantan. Sucede que ahora las sustituyen con los contratados y no se quejan, pero qué haces con 300 o 400 soberanos a la semana”.

Molestos y en la calle

Mientras los dirigentes gremiales exponían las quejas, un grupo de trabajadores y jubilados decidió tomar la calle, justo al frente del Seguro Social de Altagracia. De inmediato más de 100 funcionarios entre la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional Bolivariana  (PNB) les cercaron el paso. El equipo antimotín recibió la orden de no dejarlo pasar. Ni por ese lado ni por el otro que bordeaba el Banco Central de Venezuela.

No se generó una refriega, pues los trabajadores dieron un paso atrás y regresaron molestos a la plaza de La Moneda. Médicos y algunas organizaciones que velan por los Derechos Humanos, como Provea, estuvieron en la concentración.

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Ya cercano al mediodía las pancartas fueron desapareciendo de la escena. Salario justo y fuera Maduro se repitió en los carteles. La acción del día terminó con la promesa de “seguiremos en las calles hasta hacer cumplir la Constitución.

Insisten en seguir en la calle para presionar por sus beneficios.

Fotos y video: Mabel Sarmiento Garmendia


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