La manifestante —que prefiere ser llamada por su apodo— no se pierde una marcha y lleva sobre su casco recipientes de lacrimógenas y cartuchos de perdigones.

Caracas. A pesar de ser de baja estatura, no es difícil distinguirla en las manifestaciones. Siempre lleva un casco rojo con cartuchos de perdigones y recipientes de lacrimógenas pegados en la superficie de plástico. “Por eso me llaman la abuela del casco rojo”, indica y prefiere que la identifiquen así y no por su nombre. “Cada una de estas bombas y perdigones me pasaron cerca en las marchas o le pegaron a un muchacho”, añade.

Con 58 años de edad y enferma de diabetes, la abuela asevera que se mete en la primera línea de las protestas e intenta mediar con la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional Bolivariana (PNB) para que no repriman a quienes manifiestan contra el Gobierno. Yo fui una de las que rompió el piquete en la marcha de los abuelos, rememora y afirma que no tiene temor por lo que le pueda suceder en las movilizaciones. Prefiero morir en la calle que en una cama.

Su lista de razones para manifestar es larga: relata que tiene dos hijos y uno se fue del país. “Estoy aquí por mi muchacho, porque quiero dejarle una Venezuela libre, en la que pueda andar por las calles, donde pueda conseguir comida, salir, estudiar con tranquilidad”, hace una pausa y señala su casco: “Las estrellas que tengo aquí es por los caídos y la cinta de luto es por (Juan Pablo) Pernalete” (sic), agrega.

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Indica que ella misma tiene muchos problemas para conseguir sus medicamentos y que cuando los encuentra estos ya volvieron a subir de precio. También muestra su indignación porque a los opositores no se les permite marchar hasta las instituciones del Estado para protestar contra las políticas del Gobierno. “La Fuerza Armada no debe agredir al pueblo, ahí puede estar su hijo, su abuelo o su tía, el país no es de un grupito”.

Asimismo, se queja de las colas que hay que hacer para conseguir alimentos y señala que antes del gobierno de Hugo Chávez, las personas no tenían que esperar horas para comprar comida o medicinas. “No puede ser que ahora los alimentos y los medicamentos los agarre un grupito y juegue con el hambre de los venezolanos ¿Qué hace el ministro de alimentación? Nada”, respondió.

No se explica que el Presidente Maduro diga que hay comida y medicinas en el país. “¿Por qué no va los hospitales para que vea que no están bien dotados? Debería ir, porque con el hambre y la falta de medicina ¿quién no va a salir a protestar?”.

También considera que los líderes de la Mesa de la Unidad Democrática deben cambiar su estrategia para marchar en Caracas. “Siempre vamos por la autopista y ahí no tenemos vida, hay que marchar por otras rutas”, concluye.

Foto: Carlos Crespo



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