Los venezolanos tienen años utilizando lámparas de gasoil para iluminar sus hogares ante la crisis del servicio eléctrico. En las últimas semanas, al ser más prolongados los cortes de luz, han sido más las familias que fabrican sus propios «mechuzos», lo que ha ocasionado múltiples accidentes.

Caracas. “El mechuzo explotó y él se prendió en candela. Explotó tan duro que el gasoil llegó hasta al tobo de agua que estaba cerca. Mi tío no sabía y usó esa agua para intentar apagar el fuego de su cuerpo. Resultó que las llamas crecieron aún más”, contó Luis Herrera.

El tío de Luis es un gandolero de Altagracia de Orituco, estado Guárico. Se llama Douglas Colmenares y tiene 46 años. El pasado lunes 25 de marzo, mientras el pueblo permanecía a oscuras por el segundo apagón nacional, Douglas decidió realizar un “mechuzo” o lámpara artesanal para alumbrar su hogar. Este ha sido un método de iluminación que han buscado muchas familias venezolanas para vencer la oscuridad. No obstante, ha traído diversos accidentes. Al menos tres personas murieron por quemaduras en las últimas tres semanas y Cronica.Uno registró 17 heridos en apenas 10 días en cuatro estados del país. La mitad de los lesionados son niños menores de ocho años. Entre los heridos también está Douglas. 80% de su cuerpo tiene quemaduras de segundo grado.

“Cuando le dijo a su yerno que echara más gasoil, el mechuzo explotó”, dijo Luis. Inmediatamente después del incidente Douglas fue trasladado al Hospital José Francisco Torrealba, pero el lugar no contaba con planta eléctrica por lo que lo llevaron al Centro Médico de Altagracia de Orituco. Se encuentra en cama con el cuerpo totalmente vendado. “Tuvimos la suerte de que mi primo, que vive en el exterior, nos ha ayudado con los gastos”, acotó Luis.

La hiperinflación es lo que ha motivado a muchos a realizar estas lámparas artesanales. Tres velas cuestan 15.000 bolívares, casi un sueldo mínimo completo, que es de 18.000 bolívares.

El accidente de Douglas conmovió a Luis, quien también es de Altagracia, pero se mudó hace seis años a Caracas. Aunque entre sus pensamientos nunca estaba irse del país, tras dos apagones nacionales, esta es una idea que no sale de su cabeza. Actualmente es estudiante de Sociología en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de Comunicación Social en la Universidad Católica Santa Rosa (Ucsar). “Lo de mi tío me terminó de romper. Yo creo en este país y además creo en el emprendimiento. Pero estoy roto. Esto es inaceptable y no me quiero acostumbrar a vivir así. Es inhumano, es cruel. El accidente fue un empujón que me hizo darme cuenta de que nadie se merece esto”, comentó Luis.

Un accidente similar sufrió un niño de cinco años en Pantoño, estado Sucre, el jueves 28 de marzo. Pero la severidad de las lesiones en 70% del cuerpo le ocasionaron la muerte. El incidente ocurrió cuando sus dos primos, que también resultaron quemados, intentaron hacer una lámpara artesanal. Fue tratado en dos hospitales: Hospital Santos Aníbal Dominicci de Carúpano y luego en el Hospital Universitario Antonio Patricio de Alcalá, donde falleció el 1° de abril.

Al menos seis personas han resultado heridas entre el 28 y 30 de marzo en el estado Sucre, de acuerdo con un registro de la periodista de la región Nayrobis Rodríguez. Los otros casos se tratan de dos hermanos menores de diez años que confundieron gasoil con gasolina durante la fabricación de un “mechuzo” y el artefacto explotó. Por otro lado, una madre y su hija, ambas provenientes de Araya, ingresaron a la emergencia del Hospital de Cumaná por quemaduras tras manipular un “mechuzo”.

La corresponsal de Crónica.Uno, Gregoria Díaz, reportó que el 1° de abril también murió una bebé de apenas tres meses en Churuguara, estado Falcón. Falleció por una deficiencia respiratoria luego de inhalar el humo de una de las lámparas artesanales que encendieron en su hogar, ubicado en el caserío El Docore. Para esa fecha, la comunidad tenía más de 140 horas sin electricidad.

En el Hospital de Churuguara, ubicado en el municipio de la Sierra Falconiana, y a dos horas de Coro, no hay agua y los insumos médicos son escasos, como en la mayoría de los centros hospitalarios del país, según la reciente Encuesta Nacional de Hospitales que arrojó que en 88 % de los hospitales hay fallas de medicamentos e insumos. De hecho, otra niña de un año y 4 meses también ingresó a este hospital con un severo cuadro asmático, pero en el sitio tampoco hay oxígeno para los pacientes. Fue trasladada a un Centro de Diagnóstico Integral (CDI) donde logró estabilizarse. 

Estos accidentes ocurren en un país en el que no hay unidad pediátrica de quemados. La que funciona, y no lo ha hecho de manera estable en el último año, es la unidad de quemados para adultos que se encuentra en el Hospital Coromoto ubicado en Maracaibo, estado Zulia, una de las regiones más afectadas por la crisis eléctrica.

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En Monagas, entre el 25 de marzo y 8 de abril, seis personas se quemaron tras la manipulación de mechuzos. La mitad son niños menores de seis años, así lo documentó el periodista de esa región, Omar Padrón. Los últimos ingresos al Hospital Universitario Doctor Manuel Núñez Tovar (Humnt) fueron el domingo 7 de abril: Mayerlis Villarroel, de 3 años y Darwin Valenzuela, de 5 años. Los niños sufrieron quemaduras de primer y segundo grado en el sector Doña Menca, en la parroquia Boquerón, al norte de Maturín.

Otro niño herido fue Darwin Contreras, de 3 años. Él y su papá viven en Merey de Amana, en la parroquia San Simón al sur de Maturín. El pequeño vertió un envase con gasolina hacia el mechero y ambos se incendiaron tras una explosión. Tienen quemaduras de segundo y tercer grado.

Los otros heridos en esta ciudad fueron Rosa Méndez, de 44 años, quien vive en el sector Los Jabillos, parroquia Boquerón y José Agustín, de 47 años, del sector La Cruz. Los accidentes ocurrieron el 25 y 26 de marzo. Ambos tienen quemaduras de segundo grado y la mujer también tiene de tercer grado.

Entre los otros incidentes que denunciaron a Crónica.Uno, tanto en Sucre como en el estado Monagas, fueron los de dos niños que ingirieron líquido combustible. La primera fue una pequeña de dos años en Cumaná que bebió gasolina de un “mechuzo” y el otro fue un bebé de un año y medio de Maturín que que tomó gasoil. Ambos se encuentran hospitalizados.

El tercer fallecido que constató Cronica.Uno fue Humberto José Guzmán Bellorín, de 19 años. El joven no sobrevivió a las quemaduras en 96 % de su cuerpo. Su accidente ocurrió durante el primer apagón del 7 de marzo. Casi dos semanas después, el 22 del mismo mes, el joven murió.

Huníades Urbina, ex director del Hospital de Niños J. M. de los Ríos y especialista en quemaduras, refirió las complicaciones que traen estas lesiones que hasta pueden ser mortales. Las principales son edema pulmonar agudo e insuficiencia renal. Además, corren el riesgo de infectarse y también padecer insuficiencia cardíaca y hepática.

Hay que entender que más allá de las quemaduras superficiales, por debajo hay órganos que se ven afectados. Al no tener piel, el paciente pierde el plasma. En las primeras 24 horas debe recibir el líquido adecuado e hidratarse de forma intravenosa”, explicó.

Igualmente, advierte que el caso de los niños es un aún más peligroso. “Cuando son pacientes menores de dos años el proceso de injerto de piel es más complicado, ya que es un cuerpo pequeñito. Si no existe el equipo profesional adecuado es muy complejo. Tener más de 70 % del cuerpo con quemaduras de tercer y cuarto grado es una condena de muerte en este país”, acotó. 

La unidad de quemados de un hospital debe tener una temperatura independiente al resto de un centro hospitalario. Tiene que contar con un equipo de cirujanos plásticos, anestesiólogos, un área de rehabilitación, ya que muchas veces los músculos de los quemados se suelen contraer y también contar con una unidad de psicología, ya que Urbina explica que las quemaduras dejan efectos postraumáticos a los heridos.

El supervisor de Protección Civil del Municipio Cristóbal Rojas, William Liendo, subraya como primer consejo en medio de esta crisis eléctrica, mantener fuera del alcance de los niños materiales combustibles. Igualmente, señala que las lámparas artesanales se deben encender en exteriores y luego usarlas en el hogar estrictamente el tiempo necesario. “No se pueden dejar toda la noche prendidas y mucho menos en un sitio cerrado”, agregó.

Liendo recomienda no encender directamente la mecha, sino usar un papel o periódico como recursos auxiliares. Igualmente, invita a no usar gasolina, ya que este es un elemento acelerante, mientras que el gasoil, aunque demora más en encender, mantiene el fuego.

Por último, señala que cualquier persona que decida fabricar una lámpara artesanal, debe tener preferiblemente un extintor de incendios. Pero, consciente de la realidad de muchas familias explica que la tierra, caucho o prendas de ropa son objetos que funcionan para apagar el fuego.

Igualmente, solicita a los ciudadanos el máximo cuidado porque en ocasiones, aunque no hay heridos en accidentes, son varias las casas que se incendian, especialmente si están en zonas rurales, que suelen ser de madera. De hecho, informó que el pasado jueves 4 de abril Protección Civil actuó en una vivienda, en Cúa, municipio Urdaneta, que tuvo una pérdida parcial luego de un incendio. Francisco Sánchez de Altagracia de Orituco también perdió gran parte de su casa luego que la mecha de una lámpara artesanal se alzó y alcanzó el techo. 


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