Más de 70 % de las unidades de transporte están fuera de servicio por falta de repuestos. Los guayaneses se movilizan en perreras o en camiones para cargar ganado. Amén de ese panorama, se incrementó el costo del pasaje.

Ciudad Guayana. En Puerto Ordaz y en San Félix, los usuarios del transporte público deben esperar horas por un autobús. Si no llega, tienen otras alternativas: caminar, tomar una perrera o montarse en un camión de ganado —uno de los últimos medios de transporte que ha impuesto la crisis en la que fue la ciudad mejor planificada de Venezuela.

Y a pesar de ese panorama, la Alcaldía de Caroní —en manos de Tito Oviedo, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)— anunció este jueves el incremento del costo del pasaje. El más simple, de 300 bolívares a 10.000 bolívares. Es decir,  3233 %.

Con esta medida estamos dando inicio al plan de organización, control y fiscalización de uno de los servicios más importantes para la comunidad, el transporte público. Acción que se consolida luego de encuentros y convenciones con representantes del Poder Popular, consejos comunales, Comité de Usuarios parroquiales y presidentes de diferentes líneas que existen en Guayana, señaló José González, presidente del Instituto Municipal de Transporte, Tránsito y Vialidad Caroní (Imttv Caroní).

Además de eso, después de las 7 de la noche, los domingos y los días feriados, los guayaneses deberán pagar 15.000 bolívares.

Sin embargo, no expuso un plan concreto para “organizar, controlar y fiscalizar”. Admitió, en cambio, que 70 % de las unidades del transporte que dependen de la Alcaldía están fuera de circulación por falta de repuestos.

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Precedentes fatales

Con ese número de 70 % de autobuses fuera de circulación y sin un plan concreto para sacar de circulación las perreras, no es difícil prever que el problema continuará.

El transporte público es problema de todas las instituciones que hacen vida en Caroní, no solo de la Alcaldía, por ello, debemos unir esfuerzos por lograr una mejor y mayor atención al usuario, al momento de presentar una queja o denuncia por alguna eventualidad con el chofer o colector, al abordar una unidad de transporte público, apuntó en la rueda de prensa Jesús Báez, representante del Comité de Usuarios del transporte del municipio.

El primer plan que se anunció para sacar de circulación las perreras fue en 2009, cuando una de ellas cayó por uno de los tres puentes sobre el río Caroní y que unen a Puerto Ordaz y San Félix. En ese momento murieron 15 personas.

José Ramón López, alcalde de entonces (también del PSUV), prometió acabar con el problema. Pero se incrementó durante su mandato con consecuencias: en 2014, una persona que abordaba una perrera murió porque un carro la chocó en la parte trasera. La víctima perdió las piernas y agonizó durante varias horas.

En diciembre de 2017, cuatro personas murieron en la avenida Leopoldo Sucre Figarella en el volcamiento de un camión. Como no había autobuses, un grupo que tenía horas esperando aceptó el aventón. Varios de los que se montaron fueron, minutos después, las víctimas mortales.

Foto referencial: Marcos Valverde


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