Una cadena con candado y un aviso en un papel pegado a la reja de entrada daban cuenta del cierre de la planta ubicada en Maracay, estado Aragua. Fue así como más de 800 trabajadores directos e indirectos se enteraron del cese de operaciones, mientras esperaban ansiosos la presencia del ministro del Trabajo, Nestor Ovalles. La empresa será manejada por empleados, dijo Maduro. 

Maracay. “Por este medio informamos que Alimentos Kellogg (Venezuela) se ha visto forzada a cesar sus operaciones en el país con efectos a partir del 15 de mayo del 2018”.

Así se enteraron más de 800 trabajadores directos e indirectos de esta transnacional, con 57 años en Venezuela, del cierre sorpresivo de la principal empresa productora y procesadora de cereales en el país, con sede en Maracay (Aragua), que ahora pasa a ser manejada por los empleados, según aseguró el presidente Nicolás Maduro.

En acto de campaña en el estado Carabobo este martes, el Jefe de Estado y candidato a la reelección dijo: La empresa fue entregada a los trabajadores. Lo que hizo Kellogg es inconstitucional.

En el aviso, la empresa también daba cuenta del pago de las prestaciones sociales, beneficios y salarios de los trabajadores, lo que hace suponer que los directivos de la transnacional ya estaban preparados para el cierre definitivo. Lo corrobora a Crónica.Uno una trabajadora del área administrativa —que pidió no ser identificada— quien asegura que desde el sábado 12 de mayo, la gerencia anunció una parada de la planta sin que hubiese razones para ello.

En otras circunstancias, la planta ha estado en peores momentos. Actualmente, contábamos con materia prima para seguir produciendo al menos dos de nuestros más emblemáticos productos y de mayor demanda, dice la trabajadora.

Casi al mediodía, finalmente el ministro del Trabajo, Nestor Ovalles, acompañado de un juez, de representantes del Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (Inpsasel), de la Insectoría del Trabajo en Aragua y del sindicato, ingresó para realizar una inspección e inventario a la planta procesadora de cereales.

No tengo certeza de lo que ocurre en la planta porque en este momento voy a practicar la inspección y determinar el número exacto de trabajadores.

Estas fueron las escuetas palabras del titular del Trabajo a su entrada a la planta Kellogg, quien sostuvo que no estaba autorizado para declarar. Sin embargo, en una breve intervención frente a los trabajadores, Ovalles les aseguró que “la responsabilidad de este Gobierno con ustedes, es resguardarles sus derechos y las fuentes de trabajo”.

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Mientras tanto, un abogado representante del despacho del trabajo, pedía a los trabajadores organizarse por área de producción y trabajo, para demostrarle al ministro que somos trabajadores dignos y una clase obrera comprometida con los intereses de nuestros bolsillos y de nuestro trabajo, mientras le explicamos a la clase obrera qué es lo que está haciendo el ministro y las autoridades competentes en este santo momento.

En medio de un total hermetismo por parte de la dirigencia sindical de la empresa y de los propios trabajadores, Crónica.Uno en Aragua hizo contacto con un número telefónico incluido en el aviso de cierre, para que los trabajadores, empresas proveedoras y clientes pudieran conocer el estatus de su situación luego del cese de operaciones.

—¿Cuál es su relación con la empresa: es cliente, empleado o proveedor? —pregunta una joven amable, cuando atiende por la línea del 0212-956600. Al solicitar conversar con algún directivo de la empresa para que informara sobre las razones del cierre de la planta, inmediatamente aclara que por esa vía no podía dar información en concreto de los motivos del cierre.

—Somos un call center y solo estamos para recibir llamadas de requerimientos, inquietudes e información para clientes, empleados o proveedores.

Maduro durante su discurso dijo que prepara medidas contra la gerencia de la empresa de alimentos. “Vamos a iniciar acciones judiciales contra los directivos de la empresa para que paguen en los tribunales. Tienen que respetar las leyes de Venezuela y a los trabajadores”.

Alimentos Kellogg, ubicada desde 1961 en la ciudad de Maracay, estado Aragua, producía 75 % de los cereales listos para comer que se comercializan en el país, así como productos que eran exportados, tales como Corn Flakes, Zucaritas, Choco Zucaritas, Froot Loops, Corns Pops, Corns Pops Chocolate, Choco Krispis, Speedy Loops, Special K, Special K Barra, Línea Müsli, All Bran.

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En el último año, Kellogg solo estaban produciendo y empacando Corn Flakes y Zucaritas.

Desde hace un poco más de un año la empresa había comenzado a comercializar sus productos en empaques sin color y en algunas ocasiones hechos con cartón reciclado. Asimismo, ya no estaba produciendo toda la línea de productos.

Esa modificación en los empaques y la menor cantidad de presentaciones ha obedecido a las restricciones en las entregas de dólares oficiales y las regulaciones a las que han estado sujetas las industrias del sector. A Kellogg le asignaron entre mayo y septiembre de 2017 por medio del Dicom apenas 110.000 dólares, de acuerdo con los datos del Banco Central de Venezuela.

Las industrias que han seguido operando en el país han tenido que recurrir al mercado paralelo, por lo cual los precios de los artículos se han encarecido. Ecoanalítica calcula que más de 80 % de las importaciones privadas se financian por esa vía.

Sin embargo, los obstáculos crecen con el incremento en los controles y las fallas con los servicios. Conindustria estima que las industrias están operando a 24 % de su capacidad. Las encuestas de coyuntura del sector industrial han revelado que 1000 pueden cerrar sus operaciones, dijo el presidente de Fedecámaras, Carlos Larrazábal, quien añadió que sin rectificación de las políticas, las empresas no pueden mantenerse.

Clorox, Kimberly Clark, General Motors, Bridgestone, General Mill son algunas de las empresas que ya han dejado el país, así como unas 15 aerolíneas.

En los casos de Clorox y Kimberly, ambas cesaron sus operaciones y el Gobierno luego las tomó. Las gerencias fueron entregadas a los trabajadores y, por ejemplo, hoy día Kimberly está 40 % de su capacidad, según los trabajadores.

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Con información de Mayela Armas 

Fotos y vídeos: Gregoria Díaz



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