El saldo de jóvenes heridos en el enfrentamiento fue de más de 20 chamos. El 23 de mayo, la GNB también reprimió otra tranca en la autopista. Este martes, los militares dispararon metras y tuercas al cuerpo de los encapuchados, y estos les respondieron con bombas molotov.

Caracas. El sol era inclemente a las 12:30 m. cuando un grupo de más de 600 estudiantes, en su mayoría de la Universidad Metropolitana (Unimet), trancaron la autopista Petare-Guarenas, a la altura del distribuidor Metropolitano. Transcurrió más de una hora, y los chamos continuaban ahí, en el mismo sitio donde manifestaron el pasado 23 de mayo.

Este martes, la Mesa de la Unidad Democrática no convocó a protestar, sin embargo, el Movimiento Estudiantil se encargó de mantener activa la calle y otro grupo de alumnos se desplegó por varios puntos de la ciudad para “informar” a los caraqueños sobre lo que significaría la Asamblea Nacional Constituyente para el país.

Antes de tomar la autopista, realizaron una asamblea estudiantil en la plaza de El Samán de la Unimet.

En 67 días de protesta hemos avanzado. La Fiscal ha hecho su trabajo, diputados del gran Polo Patriótico también han fijado postura crítica al chavismo, dos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia también lo han hecho. El caso de nuestro compañero, Juan Pernalete. Son muchas cosas que hemos logrado y no podemos abandonar, señaló Samuel Díaz, presidente de la Federación de Centro de Estudiantes de la Unimet, desde la autopista. Él era uno de los pocos alumnos que no ocultaba su rostro, ya que casi todos tenían cascos, máscaras antigases y escudos, y había otros que usaban más protección en su cuerpo como canilleras de fútbol, rodilleras o la equipación que usan los cátchers en el béisbol.

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Este 6 de junio las barricadas fueron más elaboradas por los alumnos, en comparación con las del 23 de mayo. Las de esta oportunidad tenían cauchos, alambres, troncos y bolsas con escombros. A la 1:30 p. m., en el horizonte en dirección oeste de la arteria vial, se comenzaba a observar un piquete de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que se organizaba en fila, con sus escudos al frente, para avanzar hacia los alumnos que los esperaban armados con peñones, bombas molotov y fuegos artificiales. 10 minutos después, el contingente se puso en marcha y los escuderos se resguardaron detrás de la primera barricada.

Inició la lluvia de lacrimógenas que rápidamente hizo retroceder a los manifestantes. Los cilindros cayeron a toda velocidad donde estaban los chamos, y estos se defendieron con un tubo en el cual introdujeron fuegos artificiales que apuntaron hacia los militares. En varias ocasiones estos estallaron casi en el cuerpo de los uniformados, pero los efectivos respondieron con perdigones, metras, tuercas y balines de goma, que muchas veces impactaron en el cuerpo de los encapuchados.

Los manifestantes usan hasta la equipación de un catcher para protegerse de los distintos proyectiles que dispara la GNB.

Los funcionarios intentaron emboscar la manifestación con dos piquetes organizados en dos puntos, que hacían retroceder a los estudiantes. Los objetos que usaron para armar las barricadas y el fuego que encendieron sobre estas, hicieron que el enfrentamiento se extendiera por más de una hora, a diferencia de la refriega del 23 de mayo, cuando la GNB en menos de 20 minutos a punta de perdigones y bombas lacrimógenas, hizo recular a los chamos hacia el interior de la Unimet.

La GNB emboscó la manifestación por dos costados y se tardó en hacer retroceder a los chamos más de una hora.

La Unidad de Primeros Auxilios de la Unimet tuvo bastante trabajo durante los enfrentamientos. Varias motos con dos paramédicos trasladaron desde la primera línea hasta la parte alta de la casa de estudios a más de 20 chamos que resultaron heridos por la represión de la Guardia, algunos asfixiados, otros por impactos de bombas lacrimógenas, perdigones y metras. Incluso Samuel Díaz resultó herido en el hombro derecho por el impacto de un objeto.

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Esta es la segunda vez que lo hacen [la GNB]. Hace dos semanas encontramos bombas lacrimógenas que nos dispararon que vencían en el año 1987 solo por el hecho de protestar. Hoy con metras. Incluso dentro del recinto universitario. Esto es una propiedad privada. Protestar es un derecho constitucional, enfatizó Díaz, una vez culminados los enfrentamientos.

Un chamo herido por perdigón dentro de las instalaciones de la Unimet.

Varias actividades

Estudiantes de otras universidades también salieron a la calle para “informar” a los ciudadanos acerca de lo que sucede en el país. Varios chamos tomaron espacios públicos y le hablaron a cualquier caraqueño, sin importar su tendencia política.

Santiago Acosta, consejero universitario de la Universidad Católica Andrés Bello, fue uno de los alumnos que se montó en varios trenes de la Línea 2 del Metro de Caracas y les habló a los pasajeros.

“Tenemos que entender que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) no resuelve los problemas, no va a hacer que haya comida, medicinas o que mejore la educación. La ANC va a hacer que dependamos del Clap. Tenemos que replicar el mensaje, no debemos permitir que se instale la ANC de forma fraudulenta”, dijo a toda voz Acosta en un vagón del sistema de transporte subterráneo.

Rafaela Requesens, presidenta de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, también hizo lo mismo pero en unidades de transporte público y le dijo a quienes la escuchaban que “debemos dejar de ser indiferentes a lo que pasa en el país”.

El presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar, Daniel Ascanio, también lideró una actividad similar en camionetas por puesto en el municipio Baruta en donde le hicieron saber a los ciudadanos de qué se trata la ANC.

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Estudiantes de la Unimet se protegían de las bombas y perdigones que disparaba la GNB en plena autopista.
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Este era uno de los frentes en donde los chamos se defendían y atacaban a la GNB.
Manifestante apunta una china con una piedra hacia el piquete de la GNB.
Estudiantes de la Unimet lanza una bomba lacrimógena hacia la autopista.

Fotos: Francisco Bruzco



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