Estudiantes de una escuela ubicada en la calle 9 de los Jardines, se acostumbraron a oír tiroteos mientras están en clases y hasta le dicen a su maestra que puede tratarse de un “cambio de gobierno”.

Caracas. Lanzarse al piso, meterse debajo del pupitre, pegarse de una pared o trasladarse hasta un pasillo seguro de la escuela, son medidas de seguridad que se han visto obligados a tomar los docentes, en planteles ubicados en El Valle, cuando se registra un tiroteo cerca.

En una escuela de la calle 9 de los Jardines de El Valle han sido sorprendidos por los antisociales cuando se montan en la platabanda a disparar, pues están muy cerca del cerro. Una maestra de este centro educativo, quien pidió resguardar su identidad por seguridad, sostuvo que varios menores de edad ya identifican qué tipo de arma usan los hampones, porque tienen a familiares que están en ese mundo y por lo tanto conocen.

“Cuando se oye un tiroteo ellos ya saben qué puede estar ocurriendo en el barrio, comentan que puede tratarse de un “cambio de gobierno” (bandas rivales que se enfrentan por el liderazgo de la zona), o que se metió la policía al barrio”, detalló.

Los pequeños que viven en sectores como Fuerte Tiuna, Coche, El Valle, El 70 y El Cementerio se habituaron tanto a estas situaciones que sus caras de pánico a veces no son por lo que escuchan, sino porque temen que muera uno de sus parientes.

El Cementerio
Recientemente zonas como El Cementerio han sido escenario para que los delincuentes se enfrenten a los policías.

“Hay estudiantes que tienen familiares delincuentes y ya los han matado, por eso tienen miedo. Lo peor que he visto son esas caras de pánico porque piensan que podrían perder a otro pariente en ese tiroteo”.

La docente sostuvo que sus alumnos, entre nueve y 12 años, están tan familiarizados con la violencia —por uno u otro motivo— que se ha vuelto común que llamen para avisar que no pueden ir a clases porque hay un enfrentamiento por la zona.

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Se intentó manejar la situación con una mesa técnica de seguridad, aunque no se concretó, porque tanto profesores como alumnos corren mucho peligro. “Los padres nos mandan mensajes diciendo que hay un tiroteo, que no pueden llegar. Los docentes tenemos que esperar que se calme la situación para ir y eso nos pone en riesgo”.

Temor a la policía

La maestra destacó con mucha preocupación que ha notado que la mayoría de sus alumnos tienen miedo cuando ven a un policía, ya que hay casos de allanamientos en sus viviendas, en los cuales presencian cómo los funcionarios roban dinero, ropa y enseres de su hogar. Llegan a las aulas contando tales abusos.

“Cuentan que la policía entró a su casa. Los niños no sienten tranquilidad cuando la policía va al sector y hay hasta un rechazo por los cuerpos de seguridad, eso es realmente alarmante”.

Apenas los pequeños ven que hay funcionarios en el barrio esperan lo peor: una balacera con muertos. Por eso la docente habla mucho con ellos, sobre todo con quienes tienen familiares delincuentes, para que no imiten esas actitudes.

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Niños cuentan a sus maestras cuando allanan sus viviendas y los funcionarios roban objetos personales de su casa.

Violencia escolar aumenta cada vez más

De acuerdo con el informe anual de Cecodap —ONG que trabaja por los derechos de niños, niñas y adolescentes—, durante el 2015 se contabilizaron al menos 1.671 casos de violencia escolar en el país, convirtiéndose en el segundo entorno que más afecta a los niños, niñas y adolescentes, después del social. Aumentó 38 % con respecto a 2014, que registró 1.210.

También contabilizaron 431 robos a planteles, es decir, 36 escuelas que todos los meses fueron blanco de destrozos y robos.

Fernando Pereira, coordinador general de Cecodap, explicó que los planteles no están al margen de lo que ocurre en el país, pues mientras haya comunidades donde la violencia tiene el control impactará en los colegios, los niños y sus relaciones.

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“Esto sin duda afecta a los niños y en las escuelas no se puede obviar esta realidad. Muchos que no se saben expresar pueden tener comportamientos inquietos, agresivos o depresivos”.

El especialista dijo que hay que estar pendiente hasta en los juegos. Porque es una forma de drenar: “Juegan a que son bandas y se están enfrentando con la policía”.

Recomendó que deben realizar círculos en clases para que los muchachos puedan expresarse, ya que les genera angustia el entorno violento. Y los docentes, tanto como los familiares, deben enfatizar que estos eventos no son normales y no hay que acostumbrarse.

“Las escuelas deben estar protegidas por el Estado, no se resguarda ni la comida ni los equipos, son muchos casos de robos y destrozos a planteles”.

Foto referencial: Cristian Hernández



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