Olga Ramos, miembro de la Asociación Civil Asamblea de Educación, indicó que una de las variables comunes de los reportes del comienzo del año escolar que recibió fue la poca asistencia, además de las asambleas organizadas por los docentes como rechazo a la unificación del tabulador salarial.

Caracas. En la Escuela Experimental Venezuela fue un día para quitar telarañas y el polvo: a trapazos y sin desinfectante. El pizarrón, los pupitres y las lecciones esperaban por los niños, pero unos pocos tuvieron que trasladar mesas y sillas de un salón a otro para limpiarlos. “Ya no tengo ánimos, cargué muchas mesas”, dijo a regañadientes un estudiante mientras sacudía su franela.

Dos salones después, grita una maestra: Aquí tengo esta aula sin luz, avisen al profesor, toma el marcador y continúa escribiendo en la pizarra. A lo largo de ese pasillo el silencio merodeaba en los salones, no había niños, pero sí mucho qué limpiar. Las mesas y sillas permanecían arrumbadas a las 9:00 am, la poca luz que entraba dejaba ver que todo estaba cubierto de polvo.

A esas aulas no se puede entrar, metimos a las tres secciones de sexto grado en este salón, dice una maestra y rompe con el sosiego que persiste en el pasillo. Las tres maestras organizaron a un poco menos de 20 niños en ese espacio. Parte del personal de limpieza no llegó, otros tres salones no tenían docentes. Según datos de la Unidad Democrática del Sector Educativo, aproximadamente 150.000 maestros se han desincorporado. Aunque en junio, el entonces ministro de Educación, Elías Jaua, asegurara que solo han habido 2000 renuncias.

La falta de agua también dificultó el regreso a clases. Desde hace cuatro años no entra agua al edificio, por lo que únicamente está habilitado un baño que tiene tres inodoros para una matrícula que supera los 1000 estudiantes. El otro baño se cerró porque los obreros no quisieron cargar el agua.

Olga Ramos, miembro de la Asociación Civil Asamblea de Educación, indicó que una de las variables comunes de los reportes que recibió fue la poca asistencia, además de las asambleas organizadas por los docentes como rechazo a la unificación del tabulador salarial. El pasado viernes la mayoría recibió como parte de la quincena 450 bolívares soberanos, cuando la tabla inicia con 7.5 salarios mínimos, un logro de la segunda convención colectiva firmada en abril.

Para Ramos el nivel de incertidumbre es alto: Si este año comenzamos en las peores condiciones, con baja asistencia, que ha sido mayor que en años anteriores, y sin medidas compensatorias, se puede prevé que será peor que el año escolar 2017-2018.

Los niños que no vinieron, manifestaron sus padres nos manifestaron que fue por la situación del país. Le hemos dicho que aquí estamos para recibirlos con amor. Hoy les cuando preguntamos qué hicieron en vacaciones, nos dijeron que pasaron mucho tiempo solos. Contaron que se quedaron con hermanos mayores, tíos, porque sus padres se fueron a trabajar a otro país, expresó una maestra.

Cifras de Fe y Alegría reportan que 4.444 de sus estudiantes han visto emigrar a sus padres. Muchas madres solas, niños inestables emocionalmente, agrega la maestra.

Con un lápiz y un cuaderno
La hiperinflación, que se inició a un mes del comienzo del año escolar 2017-2018, continúa sumando dígitos y deja los morrales vacíos. Solo en agosto la inflación fue de 223%, por lo que padres y representantes todavía no han podido adquirir los materiales escolares.

En los morrales los niños no tuvieron mucho que buscar luego de sentarse en el pupitre. Aún sin lápices ni cuadernos, las maestras los recibieron en el inicio del año escolar 2018-2019 este lunes. Con hojas blancas dividas en dos, los niños realizaron su actividad en una escuela ubicada en El Valle.

En el salón de segundo grado la maestra les habla a los niños de la luna, el cielo y las estrellas. Daniel, con unos colores del tamaño de sus dedos, dibuja el océano. Su mamá, quien estaba en el aula y prefirió no identificarse, cuenta que lo que pudo comprar fue un lápiz y un cuaderno. Tendrá que usar lo que le quedó del año pasado. Ella es costurera y así resolvió el uniforme.

En esa escuela de 1061 estudiantes, aún falta por inscribirse 364 estudiantes. El primer día de clase la institución atendió a menos de 50 alumnos. Salones con hasta 3 niños.

Durante el año escolar pasado los padres ayudaron a garantizar la operatividad y mantenimiento de los planteles, este periodo será igual. Cada uno tendrá que colaborar con un artículo de limpieza. Las maestras también aportan los útiles que requieren para dar las clases.

Tenemos que continuar con nuestras labores, que nos sea de provecho y así sobrellevar la situación, cuenta la docente quien vive La Victoria y se traslada todos los días hasta El Valle. Salió a las 4:00 am de la casa, hoy dio gracias a Dios porque consiguió camioneta, pero antes de regresar tendrá que buscar dinero en efectivo para el pasaje de mañana. El viernes salí a buscar efectivo para venir a dar clases, no conseguí. Tuve que comprarlo, resalta.

Sin merienda escolar
Pocos trajeron meriendas. Una señora llegó corriendo para traerle una empanada al niño. No tenía dinero y consiguió para comprarla pidiendo prestado, cuenta una maestra de una escuela ubicada en Bellas Artes. Desde hace tres años la institución no cuenta con el Programa de Alimentación Escolar (PAE).

El ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, aseguró el pasado viernes que 4,5 millones de estudiantes contarían con el PAE este 17 de septiembre.

En una institución en El Valle los directores manifestaron desconocer cómo será el despacho de alimentos, así como también la distribución de los morrales escolares que ofreció el Gobierno.

En tres años, 352.972 niños fueron excluidos del PAE: La memoria y cuenta de 2013 del Ministerio de Educación refiere que el PAE alcanzó a asistir a 4.352.972 personas. Hoy, el programa llega a cuatro millones en 18.000 planteles, según indicó en el programa Vladimir a la 1, el pasado 12 de junio, el entonces ministro de educación, Elías Jaua. Esta cifra es menor a la reportada hace 10 años, cuando 4.055.135 estudiantes contaba con el programa.

En Carabobo los pupitres también quedaron vacíos
Pese a que el ministro de educación Aristóbulo Istúriz llamó a iniciar clases este 17 de septiembre, en Carabobo las escuelas estadales y regionales no acudieron a las aulas, aparentemente la causa se debe a la crisis económica que atraviesa el país, consideró el presidente de la Federación Venezolana de Maestros en la entidad, Luis Padrón.

Aseguró que las escuelas no han recibido el mantenimiento oportuno para este periodo escolar 2018-2019: No se ha cortado el monte, no hay pintura, no hay para limpiar los baños. El mantenimiento se realizaba tres días antes del inicio de las clases. En algunos planteles los docentes han tenido que realizar la limpieza de los planteles con ayuda de los representantes. Tampoco contaron con el PAE, los rubros aún no se encuentran en los centros educativos.

En Carabobo, la diáspora de docentes también incidió en el comienzo del nuevo periodo escolar, han migrado 35% de los maestros. La entienda cuenta con360 escuelas estadales y unas 400 que dependen del Ministerio de Educación. Los docentes de las escuelas estadales tampoco se les ha honrado el aumento salarial decretado por el Gobierno.

En tanto en Aragua la situación fue similar a la vivida en las escuelas de Caracas y Carabobo con aulas vacías y llenas de polvo.

Maduro promete canaimas, infraestructura escolar y becas 

A su regreso de China, donde firmó una serie de acuerdos económicos, el presidente Nicolás Maduro, realizó anuncios en cadena nacional en materia educativa tras el inicio del año escolar 2018-2019.

Maduro se refirió al relanzamiento de las Canaimitas y reconoció fallas en el programa. También ofreció un plan de vacunación contra la difteria, sarampión y rubeóla en las escuelas

Destacó que se elevarán a 250.000 estudiantes los beneficiarios del programa becas, hasta el año pasado eran 130.000. Por último, anunció que 50.000 milicianos estarán a cargo de la seguridad de las escuelas, mientras 25.000 empresas comunales se ocuparán del mantenimiento e infraestructura de los centros educativos.

Con información de Leomara Cárdenas

Fotos: Luis Morillo


Participa en la conversación