Ante la falta de carne molida, para mechar o bistek, los tachirenses optan por consumir vísceras, como higado o riñón, cuyos precios oscilan entre 25.000 y 30.000 bolívares.

San Cristóbal. La carne de bovino dijo adiós desde hace algunos días a los anaqueles de las carnicerías del estado Táchira, luego de que fuera anunciada la intención de regular el precio de la carne y aunque, hasta ahora, el nuevo costo para los consumidores no ha sido informado oficialmente por el Ejecutivo, los fiscales de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derecho Socioeconómicos (Sundde) obligan a que se venda en 41.000 bolívares por kilogramo.

Este precio es el que, según el presidente de Fedenaga, Carlos Albornoz, se fijó con el Gobierno en las mesas de trabajo para la definición de los 50 rubros claves.

El solo anuncio de la regulación y el inicio de las fiscalizaciones generó molestia entre los vendedores de carne, quienes prefirieron no ofrecer el producto —ni aceptarlo a los distribuidores— pues habrían tenido que vender a pérdida.

A Yolanda Zambrano esta situación le cambió la vida: En mi casa somos carnívoros. Todos los días comemos carne de res. En bisteck, molida, mechada o guisada. No es justo que nos estén quitando parte de nuestra comida, dijo.

Mientras tanto, en el Mercado de los Pequeños Comerciantes, ubicado en la parroquia La Concordia, la ausencia del producto cárnico se hizo sentir toda la semana, pero se agudizó el domingo cuando los sancristobalenses acudieron para hacer sus acostumbradas compras del día y se encontraron con las carnicerías cerradas.

La mayoría de las carnicerías en San Cristóbal permanecieron cerradas.

Solo había una sola venta de carne abierta, pero el kilo lo vendían entre 60.000 y 70.000 bolívares, por lo que la Guardia Nacional Bolivariana acudió y mientras hubo presencia castrense los comerciantes vendieron a precio regulado. Sin embargo, al retirarse los efectivos, volvieron a subir los precios de venta.

Son unos ladrones. Entonces viene la Guardia y ahí sí venden al precio regulado pero no más se van y siguen con su usura. Solo piensan en hacer plata a costillas de los consumidores,condenó Gilberto Ariza, quien al momento del impase estaba presente en el lugar.

Para Josefina Mendoza, la situación se está haciendo insostenible porque es poco lo que se consigue para la comida diaria. Uno ahora debe caminar, ir a cuatro o cinco supermercados, hacer más colas para ver qué se consigue. No solo es la carne, las verduras están caras y eso que se producen aquí. Los huevos que también aportan proteína están caros y nadie asume culpas y menos se toman medidas que de verdad ayuden a todos. Puro populismo es lo que vemos cuando anuncian que van detrás de los especuladores, sentenció.

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Por su parte, Roberto Chacón, carnicero, defendió la decisión del gremio de no vender carne. “Esos precios no se deben congelar. Todos los días en los mataderos nos suben los precios. Yo no vendo hasta tanto no ajusten los precios. No es mi culpa que la inflación se coma el dinero de la gente. Aquí hay que producir, las fincas están sin ganado, todo hay que traerlo y eso es lo que encarece las cosas”, dijo.

Pese a la falta de carne, el tachirense se las ingenia para comer algo de proteína animal. Unos compran costillas, rabo o bien algunas vísceras como hígado o riñón, cuyos costos oscilan entre los 25.000 y 35.000 bolívares el kilo, mientras que el bofe se puede conseguir a 18.000 el kilo.

Fotos: Ana Barrera



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