Aparece serotipo 1 de dengue importado de Cuba

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El exministro de Salud, Rafael Orihuela, explica que las lluvias incrementaron la cantidad de criaderos de patas blancas y ello aumenta la propagación del virus. La enfermedad produce secuelas en todo el territorio con el agravante de la penetración de un nuevo serotipo de dengue: el tipo 1. El virus ha detonado el duelo en el seno de la iglesia católica, al menos en Trujillo, donde José Manuel Apure, un joven que se formaba como sacerdote en el Seminario Mayor Sagrado Corazón de Jesús, perdió la vida tras padecer un dengue hemorrágico. Se cuentan más de 21.000 casos en el país.


Caracas. En el bloque 1 de Brisas de Propatria los habitantes se debaten entre el vértigo de la ausencia de agua y el malestar del virus que los tumba. La ausencia de servicios es cada vez más profusa y el temor de enfermarse gana terreno. Primero, dicen los vecinos, te asalta un dolor filoso que pareciera quebrar los huesos, luego se desata la fiebre que eriza la carne completa, hasta que el cráneo palpita y una comezón abrasiva conquista cada centímetro del cuerpo, de las manos y los pies. Es, dice Joyce Tovar, una residente de Propatria, un malestar que tumba, que inhabilita para trabajar y que se roba toda la calma. Son los estragos del zancudo patas blancas cuyo virus, el dengue, prolifera por los cuatro costados de ese urbanismo y también del país.

Aunque algunos vecinos no dan crédito a la enfermedad, Joyce dice que el diagnóstico es el mismo para quienes acuden al médico: dengue.

Pensábamos que era algún virus extraño, de fácil contagio, porque mi mamá y mi hijo mayor se enfermaron la misma semana, luego cayó mi esposo, pero nos dijeron en la consulta que era dengue. Todos aquí reciben el mismo diagnóstico«.

Aun cuando no existe una data oficial que confirme el desarrollo de una epidemia en el país, el epidemiólogo Julio Castro asegura que el diagnóstico clínico arroja luces sobre lo que podría ser un nuevo repunte. «Nadie puede decirlo con exactitud, pero los síntomas reportados por los pacientes confirman la sospecha».

El exministro de Salud, Rafael Orihuela, explica que las lluvias —que se intensificaron desde la segunda quincena de octubre— aumentaron la cantidad de criaderos de zancudos patas blancas y ello incrementa la propagación del virus. La enfermedad, que aparentemente le concedió dos años de gracia al país, produce, nuevamente, secuelas en todo el territorio. Incluso ha detonado el duelo en el seno de la iglesia católica, al menos en Trujillo, donde José Manuel Apure, un joven que se formaba como sacerdote en el Seminario Mayor Sagrado Corazón de Jesús, perdió la vida tras padecer un dengue hemorrágico.

A propósito de la crisis compleja que embarga la salud, el Comité de Seminaristas y Formandos Religiosos de Venezuela denunció el deterioro de los centros hospitalarios y asistenciales, que, a su juicio, se encuentran en pésimas condiciones y en olvido por parte del Estado.

«Hoy 29 de noviembre, a las 3 de la mañana, falleció el seminarista teólogo y estudiante de nuestro Seminario Diocesano Sagrado Corazón de Jesús de Trujillo, José Manuel Apure. Boconés y con la ilusión de ser ordenado presbítero pronto, un dengue hemorrágico lo mató. Se le llevó a Barquisimeto porque el estado deplorable del hospital y los descuidos en su tierra boconesa lo sentenciaron, a pesar de los cuidados de su familia«, lamentó uno de sus compañeros en las redes sociales.

El exministro Orihuela es enfático y asegura que durante 2018 se han presentado más de 21.000 casos de dengue, un virus que se mantuvo a raya durante 2016 y 2017, cuando el zika y la difteria reclamaron sus espacios en el drama sanitario. «Hay un aumento del motivo de consulta en los ambulatorios por fiebre, dolor de cabeza, ojos y por lesiones hemorrágicas en la piel, lo cual se traduce en disminución de las plaquetas«, precisa.

Orihuela sostiene que las consultas de infectología que se brindan en el Instituto de Medicina Tropical de la UCV y en el Hospital Universitario de Caracas comprueban el repunte del dengue. «Es evidente que hay un aumento», sentencia. En medio de toda la incertidumbre que se aviva en la comunidad médica por la censura del Boletín Epidemiológico —un instrumento que recoge las incidencias de las 72 enfermedades de notificación obligatoria— Orihuela es incisivo. Advierte que un nuevo serotipo de dengue circula por el país. Se trata del tipo 1, una cepa que circula actualmente en Cuba y que pone a la población venezolana en un inminente riesgo, por su estrecha relación con la isla.

La circulación en Cienfuegos, una provincia de Cuba, de un «serotipo del dengue» del que no se reportaban brotes desde 1977 ha obligado a extremar las medidas epidemiológicas de emergencia. Las autoridades de la isla han reconocido, según medios locales, que esta variedad puede provocar la muerte del paciente. El dengue es una enfermedad infecciosa causada por un virus del que se reconocen cuatro serotipos (1, 2, 3,4) transmitidos por mosquitos Aedes aegypti.

De acuerdo con medios locales, los últimos casos del serotipo 1, antes del brote actual, se detectaron en 1977 en Santiago de Cuba y la cifra de infestados ascendió a 553.138 en esa nación. Estos pacientes formaron parte de una epidemia que afectó a varios países del Caribe centroamericano y parte de América del Sur.

El panorama, agrega Orihuela, complica el escenario para Venezuela cuyos laboratorios públicos están desmantelados, según Médicos por la Salud. La imposibilidad de procesar un examen de serología para descartar dengue, incluso en los hospitales universitarios, deja a los pacientes desprovistos de diagnósticos certeros. En Venezuela, de acuerdo con registros médicos, hay mayor prevalencia de los serotipos 2, 3 y 4. Ese nuevo tipo de virus, que no necesariamente causa síntomas distintos a los clásicos, podría reconfigurar el panorama sanitario en un contexto donde la escasez de insumos se ubica en 90 % en los centros públicos.

«Hay más de una generación que no ha tenido contacto con ese tipo de dengue en Venezuela», dice Orihuela. Hay un aspecto que agrava el panorama y tiene que ver con el estado de los laboratorios intrahospitalarios. La mayoría carece de hemoderivados para activar los protocolos de atención a personas con dengue.

Los expertos exhortan al Ministerio de Salud y a los organismos sanitarios a hacer capturas de mosquitos para calcular cuántos hay infectados en un espacio específico y determinar cuál serotipo predomina. En 2016, los casos sospechosos de dengue notificados a escala nacional suman 20.229. La tasa de incidencia acumulada durante ese año fue de 66,06 por cada 100.000 habitantes.


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