Además de los paupérrimos sueldos que perciben los trabajadores de la salud, las pésimas condiciones en las que se encuentran los hospitales y la falta de dotación de equipos e insumos están dejando al estado sin profesionales que atiendan la grave crisis sanitaria. 

Maracay. En lo que ha transcurrido del año 2018, entre 180 y 200 enfermeras del estado Aragua han renunciado. Solo en el mes de marzo, 50 de ellas, que laboraban en el Hospital Central de Maracay, decidieron dimitir; la mayoría lo hizo para emigrar.

El Colegio de Enfermeras del estado Aragua, donde aparecen registrados unos 10.900 agremiados, ve con preocupación no solo la diáspora de profesionales de esta área, sino las consecuencias que está trayendo al sector salud la ausencia de personal de Enfermería en los principales centros asistenciales públicos y privados de la región.

Yessica Vidal, presidenta del gremio en la región, asegura que la ausencia de enfermeras en el estado no está siendo cubierta por las autoridades sanitarias. Los cargos que han quedado vacantes no son asignados a nuevos profesionales, lo que conlleva a una sobrecarga laboral de las pocas enfermeras que aún se mantienen cumpliendo funciones.

Una sola enfermera cubre las dos alas del Hospital Central de Maracay, atendiendo un promedio de 46 pacientes por cada ala, cuando las normas internacionales señalan un enfermero por cada 10 pacientes, explica Vidal.

En el área de maternidad del HCM, por ejemplo, una sola enfermera debe estar pendiente de más de 60 pacientes entre parturientas y neonatos, en el turno nocturno. El agotamiento físico del personal es evidente, máxime cuando en las últimas semanas tienen que atender a los pacientes que han sido incorporados al plan quirúrgico nacional que se lleva a cabo en el Hospital Central de Maracay y en el Hospital Cipriano Castro, en San Vicente.

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Los paupérrimos salarios que perciben no les alcanzan ni siquiera para cubrir el transporte, amén de la deficiencia en este servicio, por lo que la mayoría debe caminar desde sus hogares o, en el mejor de los casos, desde el terminal de pasajeros, hasta sus centros de trabajo. La falta de transporte público y los bajos salarios ha incrementado el ausentismo laboral en los centros de salud, que de acuerdo con las tímidas estimaciones del gremio, ronda 40 %.

Apenas 200.000 bolívares quincenales —dice Vidal— es el salario de un profesional de la Enfermería. “¿Cómo cubre sus necesidades básicas, cómo paga pasajes, cómo se dota de uniformes?”.

A esta aguda crisis de personal, se suma la añeja falta de insumos y equipos hospitalarios para atender la demanda de pacientes. De allí que son los propios enfermos o sus familiares quienes deben comprar cada insumo o medicamento que requiera su atención. Los pacientes reciben una lista de los medicamentos e insumos que deben adquirir, la mayoría de las veces en un mercado negro que públicamente comercializa con precios inaccesibles, en las afueras de los centros hospitalarios de la región.

Doris Quintana, delegada nacional del Colegio de Enfermeras, explica que desde marzo —cuando se inició el plan quirúrgico nacional— los insumos que llegan cada semana al HCM y al Cipriano Castro son destinados exclusivamente para aquellos pacientes incluidos en el plan y que posean el carnet de la Patria, mientras los pacientes que tienen meses en espera por una intervención quirúrgica son excluidos.

La situación no es distinta en el gremio médico. A propósito del Día mundial de la Salud, Médicos Unidos de Aragua insistió a través de la campaña #SaludParaTodos, en la necesidad de que el Gobierno aplique políticas públicas sanitarias coherentes y contundentes, que detengan no solo la diáspora de médicos, sino que garanticen la salud de los ciudadanos.

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No tenemos un registro actualizado del número de médicos del estado Aragua que se han ido del país o que se han dedicado a otras áreas, como el comercio, por ejemplo. Pero la merma del personal médico es evidente, refiere Oscar Noguera, director de Derechos Humanos de Médicos Unidos de Venezuela.

Un personal médico altamente calificado se ha ido a otros países, siendo Chile, Ecuador y Perú los destinos donde los médicos venezolanos están siendo recibidos e inclusive, asumiendo responsabilidades de dirección hospitalaria.

No debe extrañar que los médicos venezolanos sean reconocidos en otros países, dice Noguera.

Las especialidades médicas han llegado a un punto de inflexión. Ya no hay tantos especialistas ni demandas por los cargos, como tampoco quienes sustituyan a los que se han ido. Las escuelas de Medicina de la región, caso Universidad de Carabobo (UC) núcleo Aragua, tampoco escapan a la desbandada. Hace cuatro años, entre 800 y 1000 jóvenes aspiraban ingresar a la escuela de Medicina de la UC, que apenas disponía de 200 o 300 cupos. En la actualidad, la oferta es mayor que la demanda de cupos, situación muy similar en las especialidades o postgrados.

Antes había una tasa de diagnósticos certeros porque había mayor cantidad de especialistas, explica la pediatra Delian Feo. En la actualidad, existe el riesgo en la disminución de diagnósticos y, en consecuencia, en el tratamiento adecuado y oportuno.

De allí que no sorprende, pero sí preocupa, que estén reapareciendo enfermedades erradicadas como el sarampión, la tuberculosis o la difteria. Cada día vemos y recibimos en las consultas casos de: varicela, escabiosis, pediculosis, entre otras, y que son controlables si existiera la prevención. Por el contrario, al no haber inmunización, estas patologías irán en aumento y propagándose inclusive fuera del país, convirtiéndonos en una nación que exporta médicos y enfermedades.

Foto: Gregoria Díaz

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