María Concepción Blanco fue hallada boca abajo dentro de un tobo con agua donde lavaba unos pantalones, en el barrio Bolívar de Guarenas. Su familia presume que conocía a quien cometió el crimen, pues las cerraduras no presentaban signos violencia.

Caracas. Los planes de pasar este 24 de diciembre reunidos en familia en casa de la abuela se cancelaron. Ahora la familia de María Concepción Blanco, de 93 años, tendrá que cambiar la cena por un entierro.

Y es que a las 3:30 p. m. del jueves, la hallaron muerta dentro de un pipote con agua, donde lavaba unos pantalones. El esposo de una de sus nietas llegó a la vivienda, ubicada en el barrio Bolívar de Guarenas, estado Miranda, a buscar su moto estacionada en el lugar.

Tras tocar varias veces la puerta se preocupó y fue hasta casa de una vecina que siempre estaba pendiente de la señora e incluso tenía llaves de repuesto. Al entrar, la encontraron en el baño.

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De la casa se robaron dos televisores plasma de 52 pulgadas, que le había regalado una nieta hace dos meses, pues los compró en una feria que hicieron en su trabajo. Hasta el momento es lo que sus parientes notaron que faltaba.

María Concepción se encontraba sola en la casa, su hijo y su nieto, únicos parientes con los que vivía, habían salido a la 1:00 p. m. Los familiares de la abuelita desconocen si tiene otro tipo de heridas, pues al ver su cuerpo llamaron a las autoridades y esperaban por el informe del médico forense.

Los vecinos no vieron ni escucharon nada. Una de sus nietas, María Blanco, presume que su abuela conocía al sujeto (o los sujetos) que cometió el crimen ya que la cerradura no tenía signos de violencia.

“Es lamentable que mi abuela no se murió por ninguna enfermedad, sino por el hampa de este país. Recientemente, el 8 de diciembre, le habíamos celebrado el cumpleaños en la casa y esta Navidad iríamos a estar con ella, como todos los años”, comentó.

El único hijo con quien vivía la víctima se había ido más temprano con una de sus hijas a comprar unos zapatos. Como él se encuentra en silla de ruedas, ella pasó con el carro a buscarlo. “Mi tío tiene carro y lo dejó estacionado en la casa, quien la mató sabía que él había salido, y en la casa no había nadie”.

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La abuelita tenía más de 17 años viviendo en el barrio y era conocida y querida por sus vecinos. Sus nietos la describieron como una mujer que aún estaba durita, ya que se valía por sí misma, a pesar de su avanzada edad hacía oficios.

“La inseguridad en Venezuela está pésima. Los políticos se están peleando por quien se queda con la silla y a nosotros nos está matando el hampa. Hay que tomar cartas en el asunto para frenar la inseguridad”, soltó una de sus nietas, que aunque se mostró fuerte para recordar a su abuela, se desmoronaba por momentos.

Un grupo grande de dolientes aguardó en la morgue de Bello Monte, haciendo los trámites necesarios para retirar el cadáver y encargarse de los actos fúnebres en vísperas de Navidad.

Fotos: Yohana Marra