A Pablo Yanez, de 66 años, le quitaron la vida con su machete, en la zona rural de El Hatillo. Cinco presuntos implicados, todos entre 14 y 17 años, fueron detenidos, y se encuentra en fuga un joven de al menos 18 años.

Caracas. Por un racimo de cambures que se robaron de su cosecha asesinaron a Pablo Emilio Yanez Meza, de 66 años, en su parcela ubicada en la zona rural de El Hatillo, en la vía a Turgua, estado Miranda.

Eran las 3:30 p. m. del martes 14 de marzo cuando vio a seis delincuentes que entraron a robarse el alimento y trató de confrontarlos con su machete, pero los sujetos se lo quitaron y lo agredieron. Lo hirieron en la cabeza, las manos —perdiendo varios dedos—, el cuello y las piernas.

Los criminales, cinco de ellos menores de edad con edades aproximadas entre 14 y 17 años, huyeron con el racimo. Pablo Emilio, herido, se arrastró alrededor de 300 metros para pedir ayuda en casa de unos vecinos.

En una tabla lo montaron y lo sacaron hasta la vía principal, para trasladarlo hasta el Centro Diagnóstico Integral (CDI) de Hoyo de La Puerta, donde le dieron los primeros auxilios y, posteriormente, fue remitido al hospital Dr. Domingo Luciani de El Llanito.

Pero el agricultor no resistió la operación, que duró al menos siete horas, y falleció de un paro respiratorio a la 1:00 a. m. del miércoles.

Pablo Yanez, su único hijo, contó que él no vivía ahí pero pasaba mucho tiempo en su terreno y dormía en una pequeña casa de bahareque que había construido. Sembraba yuca, maíz, caraotas, cambur y ocumo, y solía ayudar a sus vecinos más necesitados regalándole parte de sus frutos.

Por eso, Pablo hijo, comentó que no era justo que mataran a su padre de esta forma, ya que era muy colaborador y si le hubiesen pedido el racimo de cambur él seguramente se los regalaba.

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Detenidos menores de edad

Luego de que los vecinos de Pablo Emilio lo socorrieran, tras verlo herido, avisaron a funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de lo que había sucedido y estos se desplegaron en un operativo, en el cual hallaron y detuvieron a cinco de los seis involucrados; todos menores de edad. El sexto implicado que está en fuga tiene alrededor de 18 años.

El hijo de la víctima comentó que en esa zona han ocurrido varios robos a terrenos y que recientemente se han incrementado: “Incrementaron los robos a los conucos y parcelas en busca de comida, pero no las agresiones a los agricultores. Solo exijo justicia, que el caso no quede impune”.

En 2016 apareció el delito por hambre

En el informe anual del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) destacó que en 2016 apareció el delito por hambre. Robos colectivos, saqueos a negocios y transporte de alimentos han sido las modalidades generalizadas que registraron en la investigación.

De acuerdo con el OVV, históricamente el delito en Venezuela se había motivado por la búsqueda de lujos, como zapatos de marca o un teléfono celular de última tecnología, pero el año pasado ocurrió un cambio y detectaron el incremento del delito por comida.

Esto también conllevó a que se incrementaran el delito amateur, pues aunque hay delincuentes con experiencia que roban alimentos, la mayoría no son criminales regulares, es decir, no se dedican al delito sino que tienen otros oficios o empleos. Sus acciones se deben a la escasez, inflación y a la crisis por la que atraviesa el país.

Foto referencial: Mariana Mendoza


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