Kevin Bonaldy, de 20 años, hablaba en una acera con su novia cuando funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana sostuvieron una balacera con presuntos delincuentes, en la calle Bolívar de Nuevo Horizonte. En el hecho también mataron a Eduardo Parra, quien trató de ocultarse del tiroteo.

Caracas. Kevin Alfredo Bonaldy Sánchez recibió tres tiros luego de que se generara un enfrentamiento entre funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y presuntos delincuentes, en la calle Bolívar del sector Curva Azul de Nuevo Horizonte, en Catia.

La víctima, de 20 años, se encontraba conversando con su novia cuando alrededor de las 2:00 p. m. de este martes 31 de octubre ocurrió el tiroteo y él quedó atrapado.

Su papá, Alejandro Bonaldy, indicó que en la acera de en frente donde se encontraba Kevin había varios jóvenes, presuntos delincuentes del sector. Descartó que él tuviera algo que ver en la balacera, pues era sano, como todo muchacho fiestero.

Recibió un impacto de bala en la pierna, otro en la mano y en el pecho. Trabajaba en el área de mantenimiento de Corpocapital y no tenía antecedentes penales.

Su padre, quien fue funcionario de la Policía del municipio Libertador hace siete años, destacó que los uniformados pasan frente a los delincuentes y no les hacen nada porque pagan “vacunas”.

Como policía sé cómo es eso, los matan o los montan en los carros y los llevan lento hasta el hospital para que se mueran en el camino, destacó.

En este hecho también fue asesinado Eduardo Enrique Parra, de 19 años. Su hermana, Jenni Rivera, contó que estaba hablando con unos amigos en la acera y repentinamente llegaron varios uniformados de la PNB disparando.

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Eduardo, quien estaba sentado en unas escaleras cerca de su casa, trató de correr pero recibió dos tiros en la espalda. Su familia al oír el tiroteo salió a ver qué pasaba y vieron a los policías cuando lo montaban en la patrulla.

Jenni comentó que pidieron a los funcionarios que primero lo radiaran o detuvieran, antes de dispararle, pero no recibieron respuesta excepto que lo llevarían al hospital de los Magallanes de Catia.

Denunció que este tipo de situaciones son frecuentes en Catia y luego de la balacera los efectivos ingresan a las viviendas y se llevan varias pertenencias. Así sucedió este martes, presuntamente se robaron comida de casa de un vecino, pero como ellos tienen uniforme no pasa nada.

Eduardo dejó huérfano a un niño de dos años y trabajaba en una platanera en Catia. De acuerdo con su hermana, no estuvo detenido ni solicitado.

Foto referencial: Mariana Mendonza



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