En lo que va de año, han sido asesinados 63 policías en la Gran Caracas, 28 % menos en comparación con el año pasado, cuando murieron 81 en el mismo lapso.

Caracas. 2017 inició con un panorama poco alentador para los funcionarios policiales: en marzo Crónica.Uno contabilizó 37 homicidios —según registro a través de la prensa—, cifra que aumentó con respecto al mismo lapso de 2016 en el que hubo 34 víctimas. Sin embargo, en abril los números descendieron. 

Durante el cuarto mes del año ultimaron a seis funcionarios, mientras que en abril de 2016 mataron a 14.

Y es que precisamente el 1° de abril iniciaron una serie de protestas en todo el país en contra del gobierno de Nicolás Maduro, las cuales, si bien se han mantenido por cuatro meses, no tienen la misma intensidad. La mayoría de estas manifestaciones han terminado en represión por parte de los organismos de seguridad (PNB y GNB) con bombas lacrimógenas y perdigones, mientras que manifestantes responden con piedras y botellas.

Aunque no hay estudios realizados con respecto a la disminución de homicidios policiales durante los meses de las protestas, la psicóloga social y criminóloga, Magaly Huggins Castañeda, opinó que esto puede deberse a que los uniformados están ocupados en sitios donde tienen el poder, como las protestas.

“Los policías ahorita no están en los barrios ni en las calles libres. Es decir, puede haber disminuido el número de policías muertos porque disminuyeron sus funciones reales. Mientras los tienen concentrados para reprimir las manifestaciones pacíficas, están en situaciones de menor riesgo que en donde les corresponde de verdad ejercer sus funciones”, detalló.

De acuerdo con el conteo extraoficial de Crónica Uno, el pasado mes de mayo le quitaron la vida a 2 uniformados, mientras que en 2016 fueron 14 víctimas. En junio, la cifra aumentó a 6, aunque el año anterior mataron a 9. Durante julio 10 cayeron a manos del hampa, mientras que en 2016 fueron 11 los que fallecieron por esta causa.

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Keymer Ávila, abogado y criminólogo, consideró que el fenómeno delictivo no se encuentra aislado de la situación actual del país, en medio de un contexto de manifestaciones diarias.

La operatividad de los cuerpos se ha visto afectada, ha sido movida a la situación de control de manifestaciones y orden público, más que a patrullaje y seguridad ciudadana, posiblemente la Guardia se ha visto afectada también, dijo. 

Especialistas indicaron que ahora los organismos de seguridad son movidos al control de manifestaciones, por lo tanto no están en funciones de seguridad ciudadana

En lo que va de año han asesinado a 63 funcionarios en la Gran Caracas, según conteo extraoficial de Crónica.Uno.

Esto representa una disminución de 28 % comparado con el año pasado, cuando 85 efectivos perdieron la vida durante el primer semestre del 2016.

De las 63 víctimas, al menos 22 pertenecen al cuerpo de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Le sigue la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) con 11 y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) con 7 funcionarios caídos.

Los municipios de Valles del Tuy cuentan con 6 efectivos asesinados, la Policía del estado Miranda con 3. El resto de las víctimas son funcionarios pertenecientes a los cuerpos de inteligencia (3), junto con la Policía del municipio Sucre (2).

Sigue la violencia

Ávila indicó que, en promedio, los funcionarios reciben hasta 7 disparos al momento de morir. Son disparos a matar y la mayoría los reciben en la cabeza, comparado con los asesinatos de civiles, que son en el tórax.

El 21 de junio de este año, Endy Flores de 23 años, y Beyci Sánchez, de 22 —ambos funcionarios del Cicpc— fueron interceptados por 8 delincuentes, quienes les dispararon y luego quemaron sus cuerpos en el barrio Santa Eduvigis de El Cementerio. Sánchez recibió 14 tiros, 4 en la cara.

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De acuerdo con familiares, Flores había sido amenazado por los hampones del sector por ser funcionario de la policía científica, razón por la que se mudó a Propatria con Sánchez, quien era su pareja.

En más de la mitad de los casos (32) el móvil documentado es el robo de arma y moto, aunque Ávila indicó que en ocasiones el robo puede significar una consecuencia del asesinato y no la causa, pues obtener el arma del funcionario se estima como un trofeo para el delincuente.

Endy Flores y Beyci Sánchez, funcionarios del Cicpc, asesinados en El Cementerio

En los estudios realizados en el 2013, 60 % de los funcionarios cargaba el arma de reglamento cuando no estaban en funciones, mientras que ese mismo porcentaje no tenían nada que los identificaran como policías, explicó el abogado.

De acuerdo con el conteo periodístico de este portal, el municipio Libertador es el lugar con más funcionarios caídos en el año, con 28 casos. Le siguen los municipios mirandinos con 21 en total. Sin añadir Los Valles del Tuy, con 8 casos, mientras que Guarenas y Guatire cierran con 6.

Para la psicóloga Huggins Castañeda, la impunidad ha ayudado a que el asesinato de funcionarios se mantenga, porque estos son vistos como “el enemigo”.

Donde la sobrevivencia está marcada por el delincuente, por los pranes, porque son los que están protegidos por el Gobierno, porque son los que forman los colectivos, es difícil evitar que el policía sea el enemigo, porque teóricamente es el llamado para frenar la actuación delictiva, detalló.

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Agregó que si la ley no vale nada y la impunidad es la consigna en la sociedad, el primer blanco a vencer serán los efectivos.

Más calidad que cantidad

Según una investigación realizada por Keymer Ávila, en el año 2015 había 14.739 funcionarios de la PNB, en apenas seis años de creación.

De 63 funcionarios asesinados en el año en la Gran Caracas, al menos 21 pertenecen a la Policía Nacional Bolivariana, lo que lo convierte en el cuerpo con más víctimas

No obstante, esto no se ha traducido en la disminución de delitos y para Ávila este crecimiento representa que los procesos de selección y capacitación no se están cumpliendo.

Cuando sacas a miles de jóvenes armados, posiblemente el cuerpo al que pertenece no tenga la capacidad para vigilar, fiscalizar y controlar las actuaciones de ellos. Esto, lejos de solucionar el problema, lo agrava, explicó

Por otro lado, Huggins Castañeda indicó que es necesario que el modelo sociopolítico del país cambie, como la impunidad y la formación de los funcionarios.

Mientras desde las altas esferas del poder se mantenga el discurso de que la vida no vale nada, mientras continúe el mensaje de la socialización de la violencia, el país no cambiará en ninguna de sus funciones. Todas exigen un cambio de la violencia institucional, sostuvo la psicóloga.

Fotos: Francisco Bruzco/cortesía



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