A la larguísima lista de jinetes criollos que se marcharon en busca de nuevos horizontes se suma una camada cada vez más numerosa de cuidadores.

Caracas. La flotilla de ejemplares del siete veces campeón entrenador en el hipódromo La Rinconada, Juan Carlos Ávila, apareció bajo la preparación de otros profesionales en las primeras reuniones del óvalo de Coche en 2018.

A la inconfundible capuchera amarilla que distinguía a los presentados del trainer de El Cubita, Ninfa del Cielo, Pedrocaimán y Tony Seraf, entre otros grandes corredores, no se le vio en el recinto de ganadores del principal circuito de carreras equinas, que hasta 2017 el también aficionado al beisbol profesional y seguidor de los Tiburones de La Guaira solía visitar con asiduidad cada fin de semana.

Ávila hizo maletas a Estados Unidos y junto con Riccardo D’Angelo y Santos Mario Domínguez representa parte del cada vez más masivo éxodo de cuidadores venezolanos que en los últimos años se ha ido equiparando con la “estampida” de grandes estrellas de la fusta como Emisael Jaramillo, Santiago Gonález, Rigo Sarmiento, Edgar Pérez, Marco Meneses, Sonny León, Carlos Andrés Olivero y Leonel Reyes Rayos quienes optaron por probar suerte en las pistas del Tío Sam.

Antonio Sano, Gilberto Zerpa, Gustavo Delgado, Francisco D’Angelo, Antonio Machado, Oscar González, Bernardo López, Alexis Delgado, Víctor Barboza Jr, Mario Estévez, y más antiguamente, José Garoffalo y Manuel Medina, engrosan parte de la lista de los preparadores que han dejado atrás las jornadas selectivas de tribunas repletas en La Rinconada, Valencia y el hoy cerrado hipódromo de Santa Rita para incursionar en medios más exigentes y competitivos, pero a la vez con condiciones más favorables para trabajar.

Buscan un mejor futuro

Me fui por la situación del país. Además ya había cumplido varias metas. Fui campeón dos años y me convertí en el entrenador más joven de Latinoamérica en llegar a 100 triunfos. Gané mi primera estadística a los 22 años y creo que se van quemando etapas, señala Barboza Jr, radicado en el óvalo de Gulfstream Park en Florida.

Todos los entrenadores venezolanos tratan de buscar un mejor futuro. En Venezuela la hípica se ha ido achicando poco a poco. Hay centros de cría que han cerrado sus puertas y es bastante difícil sobrevivir con los premios que se pagan en la actualidad porque son muy bajos, añade el trainer zuliano, quien cumplió campaña en Santa Rita donde ganó las estadísticas 2002 y 2003.

La nueva escala de gratificaciones para los corceles que ganan o figuran en las competencias parece darle la razón a Barboza Jr. Entre 18 y 26 millones de bolívares se sitúan las bolsas en las pruebas comunes de La Rinconada cuando nada más las pensiones de alojamiento en las caballerizas ya están por el orden de los 10 millones. De ese pote de premios se deduce el pago a los entrenadores, que junto con los dueños de los animales deben lidiar con los altos costos de los sacos de alimento, medicinas que son importadas por no producirse en el país y otros implementos indispensables para la manutención de los cuadrúpedos, como las herraduras.

Pienso que la situación económica actual del país ha sido un factor clave para el éxodo no solo de entrenadores de purasangres sino también del colectivo en general, coincide el propietario Julio Rodríguez. La inseguridad en menor medida es otra razón para emigrar y fue lo que precipitó la partida del otrora campeón valenciano Antonio Sano tras ser víctima de dos secuestros en Venezuela.

Florida, destino predilecto

Mario Estévez se marchó del país en 2014 y se asentó en el hipódromo Presidente Remón de Panamá, donde no le costó mucho adaptarse y prueba de ello es que actualmente lidera el campeonato de entrenadores de la nueva temporada del coso canaleño. El sistema de entrenamiento aquí es muy similar al que se usa en La Rinconada. Hay muy buena afición, indica Estévez, que también tuvo una pasantía por España en el recinto de Lasarte en San Sebastián.

El caso del cuidador del recordado Lavoe no es muy común, pues la mayoría de los venezolanos que se van tiene como destino los circuitos estadounidenses, más específicamente en el área de Florida. La mayoría trata de asentarse en Florida porque el mercado es de propietarios latinos y residen en esta zona. Hay otras razones como el clima y el idioma. Además aquí, los entrenadores venezolanos pueden homologar la licencia de entrenar de acuerdo al récord que tuvieron allá en el país, subraya Barboza Jr, ganador de más de 100 carreras —incluyendo dos selectivas— en Gulfstream y mejor entrenador de la temporada de verano en 2017.

Quizás el mayor reto que le aguarda a Ávila en Estados Unidos es adecuarse a la forma de entrenar “completamente distinta a la de Venezuela”, según el zuliano que, no obstante, admite la “buena escuela criolla” y en el caso del último campeón caraqueño Rodríguez lo respalda.

Estamos hablando de uno de los mejores entrenadores de la hípica nacional en los últimos tiempos. Considero que tiene todas las cualidades para triunfar en cualquier hipódromo del mundo si cuenta con el apoyo de los propietarios. Por lo pronto, el carismático trainer ya compró su primer pensionado en Gulfstream, el ejemplar Big Possible. Resta saber si al ensillarlo, los comisarios estadounidenses le permiten lucir la capuchera amarilla, el auténtico sello de la cuadra en las arenas del patio.

Foto: Cortesía



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