Autoridades juegan a la “papa caliente” con el tema de la basura en San Cristóbal

Todos se echan la culpa por el colapso del vertedero de San Josecito, un mal que aqueja a los sancristobalenses y a más de 10 municipios. Pero este problema ya lleva años y ninguna autoridad, ni regional ni municipal, ha resuelto de manera permanente la situación, que hoy amenaza seriamente la salud de los andinos.

San Cristóbal. Desde hace más de un mes no se hace la debida recolección de desechos sólidos en San Cristóbal y municipios vecinos, lo que ha generado una serie de problemas de salubridad en los ciudadanos.

Zamuros, perros callejeros y roedores “hacen fiesta” con las montañas de basura que hay en esquinas, islas de avenidas y en depósitos de centros comerciales, ante la mirada indignada de transeúntes, quienes deben abrirse paso entre los desechos y malos olores que ya forman parte del panorama en la “Ciudad Cordial”.

Zamuros y roedores proliferan en los alrededores de la basura

Esta situación, más allá de ennegrecer la ya maltratada imagen de San Cristóbal, representa un riesgo serio para la salud de sus habitantes. De hecho, ya se han registrado casos de sarna así como problemas gastrointestinales, sobre todo en niños y ancianos.

Uno ahora tiene que hervir el agua filtrada y de botellón porque esos jugos de la basura van al suelo y contaminan todo. Las casas ahora están llenas de moscas, por muy limpias que estén. Todo huele mal”, dijo Tatiana López.

Y el problema no acaba allí. Cada vez que llueve, la basura empieza a esparcirse por todos lados, pues el agua arrastra los desechos, tapando drenajes y alcantarillas, generando problemas de inundaciones y anegación de calles y avenidas.

La ciudad se ve más sucia que nunca

Una de las principales causas de esta situación, aparte del colapso del vertedero, es la falta de camiones recolectores de basura, pues de los 26 que el ayuntamiento municipal ha contratado a través de diversas empresas, solo funciona una decena, de acuerdo con información aportada por la gobernadora del estado.

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Sin embargo, y muy a pesar de los riesgos que implica la presencia de elementos descompuestos, las autoridades parecieran no saber qué hacer, pues se pasan el problema cual “papa caliente”.

Dada la imposibilidad de llevar la basura al relleno sanitario ubicado en San Josecito, municipio Torbes, ya que la maquinaria que organiza la disposición final está dañada, la alcaldía de San Cristóbal le ha propuesto al Ministerio de Ecosocialismo y Aguas el uso de un terreno ubicado en La Voladora, en las afueras de la entidad. Sin embargo, esperan por la aprobación del ente rector en materia ambiental para disponer los desechos en ese lugar.

Por su parte, la gobernación del estado, a través de su titular, Laidy Gómez, señaló que en el vertedero hay una especie de “mafia” que cobra por la disposición de los desechos. Asegura que Mandesta (Mancomunidad de Desechos Sólidos del estado Táchira) sigue cobrando, a pesar de ya no tener competencia en él, “porque el tema de la basura se convirtió en una mafia”, por lo que exhortó a las autoridades municipales de Torbes y San Cristóbal a investigar la situación, puesto que la gobernación es la que maneja las competencias relacionadas al vertedero y no Mandesta.

De la misma forma, el presidente del consejo Legislativo del estado Táchira, Luis Mora, calificó de incompetente la gestión de Laidy Gómez como responsable del vertedero. Indica el parlamentario que la gobernadora se hace de “ojos ciegos” ante la situación de emergencia sanitaria por la que atraviesa la entidad metropolitana.

Mientras tanto, el alcalde de San Cristóbal, Gustavo Delgado, solicita que el Minea haga lo propio, realizando las inspecciones necesarias en la entidad y en el vertedero. Señaló la primera autoridad municipal que esta situación se le escapa de las manos y deriva de la crisis que vive el país.

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Precisamente por el riesgo sanitario al que los sancristobalenses están expuestos, este sábado no se instaló el tradicional mercado de “DIMO”, que se ubica en la prolongación de la quinta avenida. Miembros del consejo comunal de la zona expresaron su negativa a la instalación de los tarantines en donde los citadinos acostumbran a comprar verduras, hortalizas y otros alimentos a costos más accesibles, debido a la gran cantidad de basura que se genera. Incluso, una de las cuestas que comunica con el sector del 23 de enero de San Cristóbal amaneció con basura a todo lo largo, lo que impedía el paso de vehículos.

Fotos. Ana Barrera


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