Durante el traslado hasta el liceo, en compañía de su padre y hermano, el joven recibió el disparo en la sien. Sus familiares aseguran que el tiro lo accionó un funcionario policial de la PNB.

Caracas. Kevin Antonio Segovia era un niño de 12 años que acaba de iniciar el primer año de bachillerato en el Liceo Caracas. Jugaba fútbol sala y era amante de los deportes debido a que su padre ha sido profesor de Educación Física desde hace más de 15 años.  “Papi, ahí hay unos hombres con unas pistolas grandes”, fue lo último que dijo el joven a las 6:40 de la mañana de este 11 de octubre. Acto seguido, una bala perdida de un enfrentamiento entre la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y un grupo de antisociales ocasionó su muerte. El disparo atravesó el vidrio trasero de la camioneta Terios azul oscura en la que circulaba la familia e impactó la cabeza del niño, específicamente la sien. Murió al instante.

Antonio Segovia era su padre. A tempranas horas del día estaba llevando tanto a Kevin como a su otro hijo Steven, de 9 años, a sus respectivos colegios. Iba a llevar al más pequeño al Colegio Bicentenario hasta que le obstaculizaron el camino. Mientras salía de la avenida Universidad hacia la avenida Bolívar, justo donde está el Museo de los Niños observaron a los presuntos delincuentes que se encontraban en una jeep blanca sin identificación. Cuando Segovia se detuvo por la luz roja del semáforo, escucha los disparos. “Al parecer había una persecución. No sé nada. Pero el tiro proviene de un funcionario. De eso estoy seguro. Ellos se encontraban a la altura de Parque Central”, describe.

La familia Segovia vive en la avenida Andrés Bello. Ambos padres manifestaron que todavía no saben si colocarán la denuncia. Por los momentos, se quieren ocupar de los actos de sepelio y el entierro de su hijo, quien era el segundo de tres hermanos. El mayor tiene 14 años. Se llama Maickol. Por su parte, Antonio Segovia es egresado del Pedagógico de Caracas y trabaja actualmente como instructor de Educación Física en la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (Unes).

El último informe de Aministía Internacional subrara que en 2017 en Venezuela existían casi seis millones de armas cortas, de las cuales 90% no cuentan con registro balístico ni tampoco hay evidencias de un sistema de marcaje de municiones. También, determinaron que 80% de las armas decomisadas y recolectadas por los cuerpos policiales llegan a los parques sin cargadores o municiones, lo cual pareciera indicar que no hay controles efectivos que eviten la desviación a mercados ilegales.

Igualmente, la organización determinó que Venezuela se posiciona entre los países más violentos del mundo con una tasa de homicidios de 89 por cada 100 mil habitantes para el 2017, superando países como El Salvador y triplicando la tasa de homicidios de Brasil.

Foto: AVN

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