Los técnicos del ente emisor sugirieron billetes de 50.000 y 100.000 bolívares, todavía las autoridades no deciden. La menor cantidad de dólares impacta en la importación y elaboración de billetes.

Caracas. Los venezolanos desde hace meses padecen una crisis de efectivo. Las cantidades que pueden retirar en taquillas o en cajeros automáticos son limitadas porque los bancos no reciben suficientes remesas del Banco Central de Venezuela (BCV) y tienen que peregrinar para conseguir algunos billetes que les permitan efectuar los pagos puntuales.

Estas limitaciones tienden agudizarse porque el Central afronta restricciones. Los retardos en las decisiones y la menor disponibilidad de divisas impactan en el aumento de las piezas.

La actualización del cono monetario se hizo de manera tardía. En el primer trimestre de 2015, tras la inflación de 68,5 % de 2014, las autoridades del BCV le formularon al presidente Nicolás Maduro la necesidad de emitir billetes de mayores denominaciones, y en aquel momento, la sugerencia no se acogió. Fue en la segunda mitad de 2016 cuando el Jefe de Estado accedió a modificar la estructura, período en el que se empezaron a registrar dificultades con el efectivo.

Entre octubre y noviembre del pasado año, las remesas enviadas por el instituto emisor a las instituciones financieras fueron insuficientes para atender las necesidades que se dispararon por la inflación y el aumento del gasto del Gobierno central, lo que generó una crisis.

En diciembre, y con una inflación de más de 400 %, entró en vigencia el nuevo cono monetario que abarca piezas de 500, 1000, 2000, 5000, 10.000 y 20.000 bolívares.

En el marco del anuncio, la directiva del instituto emisor señaló que por un tiempo coexistirían el cono viejo y nuevo. Pero el problema con el efectivo empeoró. Sin billetes nuevos en circulación, el mandatario decidió retirar la pieza de 100 bolívares con el argumento de que las “mafias” se lo estaban llevando a Colombia.

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La realidad —admitida semanas después por Maduro— era que no había piezas para cubrir los compromisos con los pensionados y al recogerse los billetes se efectuaron los pagos. La vigencia de la denominación de 100 ha seguido y en días pasados el superintendente de bancos, Antonio Morales, dijo que dicho papel moneda “se necesita en circulación”.

Hasta agosto, estaban en circulación 14,1 millardos de piezas y apenas 5 % eran denominaciones superiores a 500 bolívares, según cifras del BCV.

Fuentes oficiales apuntan que la actualización del cono monetario se hizo con retrasos y el cambio en la estructura sucedió cuando hay una restricción de divisas, lo que impacta en el aumento de la oferta de billetes. En días pasados, el presidente de la Comisión de Finanzas, José Guerra, estimó el déficit en 2 millardos de piezas.

El instituto emisor contempló la importación y fabricación de más piezas con el fin de elevar la cantidad de denominaciones, pero para ello requiere de 500 millones de dólares. Las fuentes indican que dichos procedimientos han estado lentos, debido a que en la disponibilidad de divisas la prioridad es el pago de deuda pública.

Entre octubre y noviembre el Gobierno y Pdvsa tienen que cancelar 3,5 millardos de dólares. Mientras, las reservas internacionales están en menos de 10 millardos de dólares.

Esta situación retarda más decisiones. Desde hace unos meses los técnicos del instituto emisor le notificaron al directorio del BCV que el cono tenía que ampliarse con billetes de 50.000 y 100.000 bolívares, pero todavía las autoridades no deciden.

Aunque el superintendente de bancos dijo que se preparan nuevas denominaciones, aún no hay mayores precisiones.

Fuentes oficiales añaden que hay preocupación por los compromisos de las próximas semanas dado que el gasto del Gobierno central se elevará por las bonificaciones de fin de año y otras obligaciones laborales. En ese contexto, expresan que el BCV intentará agilizar al menos la disponibilidad de papel de seguridad a fin de que la Casa de la Moneda elabore los billetes y soportar los pagos que vienen.

Foto referencial: Luis Miguel Cáceres



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