En Ciudad Guayana, las jornadas de carnetización han tenido dos características: la desorganización y la falta de información sobre la utilidad del documento. 

Ciudad Guayana. Todo empezó trastabillando. Cuando en el municipio Caroní del estado Bolívar se anunciaron las jornadas para tramitar el carnet de la patria, hubo una fecha en concreto: 21 de enero. No se cumplió.

Quienes acudieron a los puntos establecidos —muchos desde sectores de otros extremos de la ciudad— se toparon con la sorpresa de que no iba a comenzar nada porque había un pequeño detalle técnico: las máquinas imprimían los carnés con desperfectos. Esto fue lo que alegó Franklin Ruiz, uno de los coordinadores de la jornada en la plaza Bolívar, de San Félix.

Esa fue, digamos, la versión oficial. Pero recorriendo otros centros quedó descubierta otra versión: los organizadores no recibieron las planillas ni los equipos necesarios. Privó, pues, el desorden.

Fue ya en la semana cuando se activó el plan. Entre los carnetizados más ilustres estuvieron el gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, quien sonreído posó para las fotos en una de las jornadas, y el alcalde de Caroní, Tito Oviedo.

Ahora, más allá de las notas de prensa gubernamentales, está la otra parte del asunto: la carnetización no es un asunto de todos los días. De hecho, es frecuente que en las visitas a los barrios de la ciudad, Oviedo se tope con el reclamo de que en tal sector no ha habido jornadas para tramitar el documento.

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¿Para qué?

Aunque Oviedo siempre zanja el tema ordenando una jornada de carnetización al instante, en las comunidades, sin embargo, surge una pregunta: ¿para qué sirve exactamente el carnet de la Patria?

Keiruma Guevara, habitante de Colinas de Unare, en Puerto Ordaz, tiene la respuesta:

“Aquí no sabemos para qué sirve el carnet de la Patria. No han llegado los operativos. Lo que sabemos, lo sabemos es por la televisión. Ojalá que sea para lo de la comida, porque aquí el Clap llega dos veces al año”.

Según ha explicado el Gobierno, el documento servirá para llevar con más orden los registros de las misiones sociales. Pero muchos, muchísimos en Ciudad Guayana, piensan que es exclusivamente para comprar comida regulada. “Debería ser eso, porque aquí todo el mundo está descontento con lo de la comida”, apunta Guevara.

En San Félix, Isaura González, de El Rinconcito, tiene la misma duda. Y alberga la misma esperanza de que el carnet sea la nueva vía expedita para conseguir productos regulados.

“Lo que nos llega es de Friosa [cadena de supermercados expropiada por el Gobierno en septiembre de 2010]. Aquí lo que nos han dicho es que nos organicemos, pero tampoco han venido a sacar lo del carnet”, expone.

Los centros de registro son, igualmente, fluctuantes. La desorganización ha imperado sobre este nuevo programa.

Foto: Cortesía Prensa Gobernación de Bolívar


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