Recibirán entrenamiento físico y teórico durante un año. Trabajarán por guardias en servicios como primeros auxilios, incendios estructurales y rescate de personas y animales. Es una labor ad honorem, cuyo único beneficio es la grata sensación de salvar una vida.

Caracas. Aunque la crisis social y económica que atraviesa el país —y que pareciera profundizarse con el paso de los días— hace mella en la labor altruista, los Bomberos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), no detienen la marcha. Persisten, pese a las adversidades y a las limitaciones de los recursos, en formar capital humano para ayudar al más necesitado.

Es así como en estos momentos abrieron la convocatoria para captar a jóvenes emprendedores, que tengan como vocación extender las dos manos al prójimo.

La teniente Rosaura Alanís, comandante de este cuerpo de bomberos, dijo que no tienen límites. Es decir, pueden llegar todos los voluntarios que deseen. Ahora hay un déficit aupado por la situación económica. Muchos se están yendo del país y eso está limitando el alcance de los servicios.

Este cuerpo, de tener 200 hombres, mujeres y niños al servicio de la comunidad, cuenta ahora con aproximadamente 80. Por eso si llegan 50, eso es un avance muy grande.

Ser voluntario del cuerpo de bomberos es una labor desinteresada que implica una ardua preparación: el entrenamiento formal requiere un año de dedicación.

Según explicó Alanís, reciben teoría durante mes y medio y luego inician las prácticas y las guardias en primeros auxilios, incendios de estructuras y rescate de personas.

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Es algo serio. En esta institución no entra cualquiera. Es necesario aprobar y estar capacitado mental y físicamente. Lo que hacemos es salvar vidas, acotó.

Hacer el entrenamiento es como cursar una materia en el sistema educativo superior. De hecho, los aspirantes deben cursar una carrera universitaria y ser mayores de 18 años. Asimismo, por encima de todo, tener compromiso irrenunciable con el altruismo y estar dispuesto a trabajar, sin salario, las 24 horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año. Eso es ser voluntario.

Estos bomberos, dependientes administrativamente de la UCV, actualmente tienen severas limitaciones en cuanto a disponibilidad de recursos.

Tienen un solo camión para combatir incendios y una ambulancia.

Desde hace tres semanas están comiendo arroz, bollitos y arepas con un único contorno: caraotas. Por supuesto, la mala alimentación resta energía en las funciones diarias. “Eso promueve la deserción”, acotó la teniente.

Sin embargo, la institución batalla al punto de que en estos momentos presta apoyo a los Bomberos Metropolitanos, un cuerpo más grande dependiente del gobierno local, el cual también se está quedando sin recursos humanos.

La crisis, evidentemente, no juega a su favor. Pero se requiere el concurso de la gente buena, de los jóvenes entusiastas, que sí los hay, para alimentar espacios como los que construyen los Bomberos de la UCV, entre los que destacan las unidades de atención a los niños vulnerables.

Los interesados pueden enviar un correo a la dirección divadmisionbomberosucv@gmail.com, o llamar a los números 6052222/ 6054929/ 6054930 para recibir detalles sobre la fecha de ingreso.

Foto: Apufat, Sindicato Nacional Asociación de Profesionales Universitarios en Funciones Administrativas y Técnicas, UCV.


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