Entre los guariqueños que disfrutan el éxito de Córdova en Corea está su primer DT, Rafael Castrillo, quien asegura que el 19 siempre tuvo el arco entre ceja y ceja.

Caracas. Las ojeras y el aspecto trasnochado de muchos calaboceños muestran un curioso ascenso desde el pasado 20 de mayo con la apertura del Mundial Juvenil de Corea del Sur. La diferencia horaria entre Venezuela y el país asiático obliga a los habitantes de la ciudad guariqueña a pegarse al televisor hasta altísimas horas de la madrugada para disfrutar del fútbol y los goles de un hijo que ha puesto a la capital del municipio Francisco de Miranda en el mapa del balompié internacional.

Y es que el colíder goleador (4) de la Copa del Mundo, Sergio Córdova, nació hace 19 años en Calabozo y dio sus primeros pasos en la academia de Arroceros, dirigida por el entrenador Rafael Castrillo, sin duda uno de los que se ve bostezando y apurando un café con cada juego de la Vinotinto Sub 20 en la Copa del Mundo.

Castrillo comparte con Córdova desde los siete años y asegura que hizo más de 50 viajes por todo el país con la “Pantera” antes de su llegada al Caracas FC. Por eso no le extraña el olfato goleador que ha mostrado el camiseta 19 en la cita mundialista.

Siempre fue ambicioso de cara al gol. Si los compañeros eran los que lo hacían, él lloraba. Cuando no terminaba goleador en los torneos regionales, eso le caía fatal, comentó vía telefónica Castrillo, cuyos perfiles en las redes sociales muestran a un Córdova flaquito con los colores de Arroceros.

Siempre buscaba el arco y es mucho más un nueve [jugador de área] que un carrilero [jugador por la banda], pero allí está dando resultados en el Mundial. Gracias a Dios todo ese trabajo de base que tuvo le está dando frutos positivos, señaló el orgulloso estratega.

Mucho apoyo

Las giras del artillero de los chamos en categorías menores contaron siempre con el apoyo de los padres —según cuenta su primer estratega— y ese visto bueno le permitió a Córdova reforzar a la Academia Emeritense y jugar hasta un torneo internacional en Portugal. “La mamá de Sergio [Janeth Lezama] vendía tortas y junto con el papá hacía de todo para apoyarlo. Era muy raro que la señora Janeth no fuera a los viajes que él hacía por el fútbol. Yo siempre le decía a ella que estuviera tranquila que los resultados se verían con el tiempo”, recordó Castrillo.

Esos resultados empezaron a ser más visibles con la llegada del delantero y volante al Caracas FC en 2013. Con 15 años, el calaboceño le pidió a su técnico en Guárico que intercediera ante el entrenador de la Sub 20 avileña “Polín” Páez Pumar para realizar una prueba con los Rojos en la capital. De los tres llaneros que hicieron el “tryout” solo Córdova quedó y a decir de Castrillo desde entonces su evolución en los gramados ha sido notable.

“En el Caracas lo apoyaron muchísimo, sobre todo en su desarrollo corporal. Ha tenido un gran cambio físico con respecto a sus años en la academia y futbolísticamente ha podido trabajar con entrenadores como Leopoldo ‘Polin’ Páez Pumar, Eduardo Saragó, Noel ‘Chita’ Sanvicente y el profesor Rafael Dudamel que lo ha ubicado en una zona que no es el fuerte de él, pero como todo calaboceño rinde donde lo pongan”, subrayó Castrillo, que no dudó en calificar de “madura y centrada” la personalidad de su exalumno.

Antes de colgar, el “profe” del goleador de Corea del Sur confesó que le mandó un consejo con su mamá para el choque ante Estados Unidos por los cuartos de final. “Que no se pare al estar frente al arco porque a veces queda muy fuera del área y caen balones en zonas donde debe estar”. Al igual que medio Calabozo, a Castrillo le toca otro trasnocho el domingo.

Foto: Prensa Sub 20



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