La ausencia de alumbrado público deja a la ciudad a oscuras. Pese a los diversos planes para la reparación e instalación de luminarias, cada vez hay más calles atrapadas por la oscurana. En un día los usuarios pueden reportar más de 100 averías. Para el ingeniero y experto en sistema eléctrico, José Aguilar, la escasa iluminación es un “disimulado racionamiento”. “El costo asociado de esto estaría cercano a un ‘ahorro’ de casi 360.000 dólares diarios”, dice.

Caracas. A cuentagotas una luminaria en Bellas Artes alumbra un pedazo de calle. Dos personas caminan hacia ella para refugiarse de la oscuridad. Les ilumina parte del rostro, lo suficiente como para reconocerse entre ellos. Aguardan unos segundos y miran hacia los lados, no hay nada. Reemprenden la marcha con paso apresurado. Esa luz los abandona a mitad de camino, cual vela que está por consumarse. Así quedan atrapados por la penumbra de Caracas.

Si caminar entre las calles de la ciudad después de las 6:00 p. m. es andar a ciegas, la visión de quienes manejan se acorta en la negrura de la avenida Los Estadios de la Universidad Central de Venezuela. A las 7:30 p. m. es una cueva que los carros cruzan solo con luces altas. En la plaza Las Tres Gracias, la mitad de los cuerpos de las estatuas reciben los destellos de los reflectores de una agencia de carros que está enfrente.

La luz en Caracas es intermitente.

Y es que de Ciudad Universitaria al Paseo Los Próceres es una sábana negra que arropa lo que consigue a su paso, incluso a los postes de electricidad. Hasta la redoma de Los Símbolos se cuentan 98, solo encienden 22. La mayoría están sin bombillos, no tienen lámparas y los cables han sido cortados.

A la altura de la plaza Los Símbolos y el Parque Bimbolandia regresa la luz, es la oportunidad para tomar aire, después de casi dos kilómetros a ciegas. Para continuar hasta Los Próceres, las luces de los carros y semáforos guían el camino de los transeúntes, hasta que se los traga la noche.

En Ciudad Universitaria los carros encienden las luces altas para poder transitar la vía.

No solo las estrellas, la luna, forman parte de la noche. El alumbrado público también. Pero su ausencia en la ciudad es “una medida del Gobierno para ahorrar combustibles”, no duda en decir el ingeniero y experto en sistema eléctrico, José Aguilar. Después de realizar unos cálculos piensa que el servicio de electricidad en áreas públicas consumiría más de 300 Megavatios (MW).

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En la calle Los Estadios de la UCV está completamente a oscuras.

Si se asume que apagan la mayoría de las luminarias, esos 300 MW representan una energía de 3,6 Gigavatios por hora (GWh). Si el consumo de energía nacional diario está por el orden de 295 GWh, entonces los 3,6 GWh representarían un ahorro del 1,22 %.  Esto sería el equivalente de casi 6400 barriles diarios de petróleo. Y prosigue: Por tanto, el costo asociado de esto estaría cercano a un ‘ahorro’ de casi 360.000 dólares diarios. Es un disimulado racionamiento de 1314 GWh.

El recorrido del Paseo Los Próceres permanece sin alumbrado público.

La oscuridad encontró un aliado: la inseguridad. Después de las seis de la tarde los vecinos evitan cruzar la calle Las Ciencias de Los Chaguaramos cuenta Jeannett Valles, residente de la zona. Los pocos que se arriesgan van a millón. Desde mi casa a dos cuadras más allá, está sin luz. Y la poca que hay es de un reflector de un restaurante.

La Encuesta de Condiciones de Vida (Enconvi) de 2017 reveló que solamente en 10 % de las comunidades no hay hechos violentos.

La presidenta de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial), Celia Herrera, dice que la mayor parte de las principales vías del país está a oscuras. Las memorias y cuenta de 2014 y 2015 del Ministerio de Energía Eléctrica reflejan esa oscuridad. En los proyectos de ampliaciones y mejoras de las redes de distribución, las metas fijadas para ambos años no fueron alcanzadas.

Para 2015 se propuso la instalación de 141.400 unidades de alumbrado público, lograron colocar 39.711. Mientras que en 2014 se aspiraba a 161.790, de lo cual se cumplió menos de la mitad. No hay datos del estado de la iluminación en Caracas, dice Herrera.

Nos preocupa enormemente porque las circunstancias de iluminación inciden en siniestros, que son de usuarios que no conocen o no acostumbran transitar por la vía, que no pueden visualizar un hundimiento, anticiparse a desvíos, percibir las señales de tránsito, estamos hablando de lo más importante de la seguridad vial.

En La Candelaria el tendido eléctrico funciona de un solo lado de las aceras .

 Ni los ojitos de Chávez se ven

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La mirada de Hugo Chávez dibujada en las escalinatas de El Calvario se pierde de vista a las 7:00 p. m. Los 8 postes a su alrededor ya no resaltan los ojos que vigilan la ciudad.

La avenida Lecuna no se escapa. Al finalizar la vía no se distingue el cruce hacia la autopista: las 5 luminarias están apagadas. Los carros encienden las luces altas unos metros antes de tomar el desvío. Mientras que en las calles paralelas de la estación del Metro de Bellas Artes se oscurecen hasta los anuncios coloridos de los restaurantes chinos.

En El Silencio gran parte de los postes no funcionan.

A tres meses de la gestión de Erika Farías como alcaldesa del municipio Libertador, el tendido eléctrico de las áreas públicas se fundió. El 27 de noviembre de 2017 Farías prometió mejorar el alumbrado de toda la ciudad.

Las promesas incumplidas son de vieja data. En 2014, Corpoelec inició el Plan de alumbrado público en la Gran Caracas, el cual contempló mantenimiento de circuitos, pica y poda, así como disminución de pérdidas en consumo.

Todo el tramo de la calle de Los Hoteles en Plaza Venezuela está sin luz.

Ese mismo año se formuló otro plan como parte de la Misión Eléctrica Venezuela en todo el país. La comisionada nacional de Distribución y Comercialización, Sharaid Contreras, dijo que se realizaría la recuperación y el restablecimiento de luminarias, así como también la instalación de bombillos led. Para ese entonces, ordenó la incorporación de 13.535 puntos y la reparación de 76.125. Para un total de 89.657 luminarias instaladas. La Memoria y Cuenta del Ministerio de Energía Eléctrica de 2014 indicó que colocaron solo 35.528.

En la parte alta de la avenida Libertador las luminarias no están operativas.

La iniciativa más reciente fue en septiembre del año pasado con el Plan Cocuyo. El Gobierno aprobó 100.000 millones de bolívares para la restauración y recuperación del alumbrado público en todo el país.

Más de 100 averías diarias

Más de dos años tiene Jeannett Valles denunciando la avería en Los Chaguaramos. Luego de una falla eléctrica ocurrida en la zona hace unos meses —donde ella quedó sin electricidad durante una semana— técnicos repararon uno de los postes. Ni una semana pasó y este dejó de funcionar. En otra oportunidad una cuadrilla les pidió “contribución” para atender el alumbrado público. De aproximadamente cuatros postes, sirve uno. Y pasa las 24 horas encendido.

El robo del cableado también es una constante. Creo que no hay una quinta alrededor que no le hayan robado los cables de electricidad 220V. Hace como un mes robaron a todas las casas que tenían cables para aires acondicionados, cuenta Valles.

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El este de Caracas también está a ciegas. El alumbrado de la avenida Francisco de Miranda es escaso.

La falta de materiales, equipos y repuestos no permite dar solución a las averías. El presidente de la Federación de Trabajadores del Sector Eléctrico (Fetraelec), Ángel Navas, indica que a diario se pueden reportar 100 denuncias en las grandes ciudades y estados. En Caracas, dice Navas, pueden ser más considerando que tiene una mayor cantidad de usuarios.

En los últimos 6 meses se han incrementado [las denuncias] por falta de mantenimiento. Salimos cuando explota un transformador, eso es como un mantenimiento reactivo. Pero el mantenimiento rutinario no lo podemos hacer. Las reparaciones pueden tardar por falta de repuestos y el déficit en la flota vehicular.

Navas cuenta que esta situación afecta el alumbrado y el servicio. No tenemos materiales necesarios para reparar un transformador. Vamos al almacén y no los hay. Algunos tienen hasta meses con el servicio interrumpido y la corporación no tiene cómo reponerlos. Denuncia que los constantes robos de lámparas y cableado también inciden en la situación.

En Altamira algunos de los bombillos están dañados.

A través @Corpoelecinfo —cuenta oficial de Corpoelec— las peticiones para que atiendan el alumbrado público de las comunidades aumenta. Zonas como la avenida Páez de El Paraíso, Montalbá, Puente Hierro, Calle Tiuna de la urbanización Maracacuay, avenida Las Acacias y Los Samanes de La Florida, calle Caujaro en Colinas de Bello Monte, son reportadas sin luz en las calles.

La falta de personal, técnicos y hombres especializados en el área ha menguado la plantilla operativa y la atención. La cifra que tenemos hasta diciembre de 2017 es que han renunciado en el último año 10.000 personas debido a que la empresa no está respondiendo a las necesidades laborales, señala Navas.

Pese a que Corpoelec respondió la solicitud de Valles por Twitter la semana pasada, ella asegura que hasta el momento la cuadrilla no ha ido a reparar los postes. Seguimos a oscuras y la inseguridad galopante por la falta del alumbrado público, tuiteó.

Fotos: Luis Miguel Cáceres



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