Caraqueños temen que reforma de Ley de Precios Justos empeore la escasez

Muchos ciudadanos rechazan los nuevos controles anunciados por Maduro, y los pocos que apoyan la medida admiten que los productos que más faltan son los regulados

Andreina Malavé/ @AndreinaMalave

Caracas. “¿Cuáles productos van a regular, si aquí no hay nada?”, afirmó José Luis Luzardo, quien trabaja como comerciante en el oeste de la ciudad. “Pareciese que esa gente del Gobierno no viviera esto, y como que no tienen familia pobre porque aquí todos estamos pasando trabajo”, confesó.

Una opinión similar tiene José Gregorio González, quien vive en el Zulia y de paso por Caracas, reveló que en ese estado no se consigue ningún producto regulado. “Los precios justos no existen. Nadie consigue comida barata. Tenemos que comprar todo a los bachaqueros y nos cuesta mucho más del doble”.

Desde 2003 el Gobierno mantiene una política de controles que se ha extendido y que ha tenido como consecuencia la ausencia de productos en los anaqueles. Y en un contexto de escasez grave, el Ejecutivo impone más regulaciones. En 2013, período de elecciones, el Presidente Nicolás Maduro ordenó bajar los precios de los electrodomésticos, y en paralelo, creó la Ley de Precios Justos, norma que ahora se cambiara para ser más severa.

La semana pasada, el jefe de Estado anunció la modificación de la Ley con el objeto de ampliar la regulación a los precios y los márgenes de ganancia de comercios y empresas. De hecho, indicó que habrá un precio máximo de venta al público de todos los productos y servicios, y que además, se cambiará el método de cálculo de los precios justos.

La mayoría de los entrevistados consultados por Crónica.Uno, en un recorrido por diversas zonas de Caracas, temen a una sola cosa: que esta nueva medida agudice la escasez. Por ejemplo,  Andrea Suárez, saltó: “esta es otra propuesta electoral que no se podrá cumplir, además solo hará que las cosas estén más escasas”.

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“Para mí eso del ajuste es mentira. Es más escasez y las colas van a ser peores”, dijo Jocelyn Sojo, quien trabaja en un banco. En tanto, Deyaira Figueroa, madre de dos niños pequeños, enfatizó que a ella no le interesa si el arroz que cuesta 25 bolívares sube a 40 “si me aseguran que lo voy a conseguir en los mercados y no tengo que hacer colas”.

Samuel Herrera, quien fue el único que estuvo de acuerdo con la medida del jefe de Estado, dijo que  “está bien que regulen los precios de todos los productos porque hay mucha especulación”. En contraste, Andrea Mata, comunicadora social, explicó que el ajuste no compensa los problemas económicos y va a hacer que haya más escasez de alimentos.

José Medina es carnicero, y contó que en una oportunidad las autoridades le decomisaron toda la mercancía de pollo  y carne que él vendía porque no estaba a precio regulado. “La gente nos defendía, pero esos señores se llevaron todo. Estoy seguro de que no le dieron nada al pueblo”, alegó. Afirmó que el control de precios en todos los productos aumentará el desabastecimiento y “todo va a estar más caro. Esto se lo llevó el diablo”.

Muchos piensan que el ajuste no es la mejor idea, como Rodolfo Figueroa, quien afirmó que no consigue ningún producto regulado y que esto va a fomentar la ausencia de productos en los mercados. Otros, como Luisa Torrealba, cree que el anuncio no se cumplirá, y se olvidará cuando pasen las elecciones.

Sin importar qué tan de acuerdo están o no con este ajuste, lo cierto es que todos los entrevistados admitieron que los productos más difíciles de conseguir, sin tener que recurrir a un bachaquero, son los regulados.

“Por culpa de los controles tenemos un mercado negro, que en este caso son los bachaqueros”, opinó Frederick Limber, un albañil que además teme que su sueldo no sea suficiente para lo mucho que sube el costo de la vida.

Frank Díaz aseguró que el dinero no le alcanza para nada, aunque se la pase “matando tigres” para poder darle de comer a sus hijas y su esposa. “Hoy hice cola desde las 6 de la mañana y me dieron 4 cosas”, expresó. Así como Fran, a mucha gente no le queda más remedio que morir en los bachaqueros. “Cuando salgo de Los Teques al trabajo y veo a la gente haciendo cola desde las 3 de la mañana me da una rabia enorme. Esto tiene que cambiar”, confesó José.


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