El profesor de la UCV precisó que el hambre y la salud son los principales motivos del ciudadano para ir a las marchas

Caracas. Luego de 100 días de protestas, la sociedad civil mantiene vigente el sentimiento de lucha. Carlos Marín, profesor de antropología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), ha sido un ferviente marchista que se ha solidarizado con los estudiantes de su alma mater. El docente encuentra un elemento que une a los venezolanos: la “rebelión”, que persiste tras meses de manifestaciones.

En estos momentos la sociedad civil está unida en rebelión, es la expresión que se está gestando en las calles. Mis estudiantes van a marchar, en las calles dejan de ser estudiantes de mi universidad para convertirse en muchachos, que pueden ser hijos, sobrinos o nietos que luchan por un país distinto, dijo.

Desde la convocatoria de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) el 1° de abril, los ciudadanos comenzaron a realizar acciones de calle. Distintos sectores hicieron presencia en las multitudinarias movilizaciones para respaldar a la Asamblea Nacional (AN) y recuperar el hilo constitucional, producto de las sentencias n° 155 y 156 que emitió la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en las que el ente judicial asumía las competencias de la AN.

El profesor de la UCV,  quien ha participado en cada convocatoria, expresó que su motivación a marchar por una Venezuela que lo vio nacer, crecer y vivir, se ve reflejada en ese sentimiento de “resistencia”, con las “ganas bien puestas” de salir y no dar paso a un régimen “castro comunista”. Yo tengo a mi familia enterrada aquí, a mis padres, mis tíos y mis abuelos, soy fiel caraqueño formado, subrayó.

Destacó que conmemorar 100 días de protestas resulta un hecho inédito, que marcará un antes y un después en la historia del país. Además, aseguró que el Gobierno creyó, en su momento, que existiría un punto y final en una o dos semanas tras la muerte de dos o tres jóvenes.

El académico señaló que la reacción social fue totalmente distinta a la esperada y la gente, ante las muertes y la usurpación del Poder Legislativo, “se mantuvo en las calles, los ciudadanos cada vez son más conscientes de la violación directa contra los venezolanos y el Parlamento”.

En los días que el profesor ha participado en las marchas comprobó que la gente sigue en las calles porque se ve representada en la Constitución. A su juicio, el pueblo está consciente de sus derechos. Las personas en la calle conocen y están articuladas en el 333 y el 350 de la Carta Maga. Todos conocen sus derechos, que pueden protestar legalmente, detalló.

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El hambre y la salud, dos detonantes para marchar

El antropólogo explicó que en estas jornadas de protesta las participación de los ciudadanos no se limita solo a sectores de clase media, sino que se han sumado todos los estratos sociales en las movilizaciones. “Están saliendo todos y cada uno de los venezolanos”.

Señaló que existen dos causas determinantes para asistir a las movilizaciones: el déficit de alimentos y de medicinas. “Jamás en la historia del país las personas estaban pasando hambre y muriendo por medicamentos. Esos son los comentarios recurrentes de exigencia en las marchas, el hambre y la salud”.

Consideró que, así como el hambre y la salud pasaron ser un primer detonante ciudadano para sumarse a la protestas, la amenaza a la seguridad personal es otro factor que ha surgido, producto de la represión por parte de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Marín apuntó que la gente ha perdido el miedo y está “resteada” ante la acción represiva de los cuerpos de seguridad y continúan en “resistencia” dentro de las calles. “En las marchas las personas siguen a pesar de las cantidad de bombas lacrimógenas. Al principio se dispersan y después vuelven otra vez a concentrarse en el mismo sitio”, describió.

Madres e hijos

Una de las situaciones que marcaron positivamente al catedrático de la UCV en los días de protesta, es evidenciar cómo las madres son partícipes en las movilizaciones. Asisten a sus hijos y los orientan en los accesorios correspondientes para que continúen en las calles.

Cerca de la Escuela de Letras vi a una madre ponerle a su hijo los guantes, un crucifijo en el cuello y hablando de que fuera a enfrentarse a los Guardias después de darle su bendición, relató.

Martín aseveró que la misma acción de darle bendiciones a los jóvenes la ha presenciado en otros puntos, como en la Avenida Francisco Fajardo, en las Mercedes y en Altamira. “Es un acto de nobleza, dentro de toda esta brutalidad que una madre prepare a su hijo para que enfrente a los opresores”, expresó.

Para el profesor, las marchas han logrado captar la atención internacional y así “quitar la careta” al Gobierno, que tiene a más de un país “comprado” con dólares que pertenecen al erario público. “Los demás países estaban viendo una imagen falsa, y las marchas han logrado mostrar la realidad del país”, expresó.

Hizo un llamado a los ciudadanos para que participen en cada una de las movilizaciones y en la consulta nacional prevista para el 16 de julio: “Absolutamente todos debemos seguir en las calles, y la consulta dará el respaldo constitucional de lo que se ha venido haciendo en las marchas”.

Fotos: Mabel Sarmiento



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