Carlos Antonio Febres ha recorrido más de 1000 kilómetros desde el pasado mes de octubre, cuando salió de su casa a bordo de una pequeña bicicleta, con el firme propósito de agradecerle al Dr. José Gregorio Hernández por los favores concedidos.

Trujillo. Carlos Antonio Febres lleva casi siete décadas de experiencias vividas, pero eso no fue impedimento para atravesar más de medio país para darle las gracias, por segunda vez, a quien él considera fue quien le hizo el milagro de levantarlo de la cama.

Yo era gandolero y en el 97 me trasladé desde Caracas hasta Upata para cargar el camión de mercancía que iba con material de exportación al Brasil. Después de cargar el camión en la noche me brindaron cosas muy buenas y bueno, después de ahí me estrellé, señala Febres, quien en el accidente que por poco le quita la vida tuvo fracturas en la columna, cráneo y piernas, por lo que en varias oportunidades fue desahuciado por médicos quienes no creyeron que volviera a levantarse. El doctor José Gregorio fue quien me hizo ese triple milagro.

Él se me presentó en la casa. Pusimos sábanas blancas en el cuarto y justo el día que cumplía 18 años en cama llegó y me preguntó que si ya estaba listo para levantarme, a lo que le dije que sí y me dormí. A cinco para las seis sentí que me traqueaban todos los huesos y las piernas y sentí que me dijeron que me levantara, expresa Carlos Antonio con los ojos llenos de lágrimas.

Después de incorporarse, duró cerca de una hora para lograr abrir la puerta de su propia habitación, pero la sorpresa se la llevaron su madre e hija, quienes iban a llevarle el desayuno.Todo eso me lo tiraron encima, pero no me importó porque estaba de pie, dijo.

Asegura que luego de conocerse el milagro, hasta el gobernador del estado Sucre y el alcalde de Carúpano lo visitaron, pues su historia corrió como pólvora entre los sucrenses.

Durante su recorrido, que ya es de casi cinco meses, Febres comenta que ha vivido y sentido el calor y la bondad del venezolano. A todos los lugares donde ha llegado a pedir posada, luego de contar su historia, lo reciben con brazos abiertos “hasta una chaqueta me regalaron que es la que me pongo para dormir porque aquí hace mucho frío”, dice entre risas.

Procura hacer recorridos no tan largos, dada su situación, sin embargo, espera que en menos de un mes esté por segunda vez agradeciendo al Siervo de Dios en Isnotú (Trujillo), localidad conocida como la parroquia José Gregorio Hernández.

Foto: Ana Barrera



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