Los comercios evalúan abrir este jueves. Los ministerios no trabajarán, al igual que los colegios. Quienes que hacen presencia en los bulevares son los llamados grupos de choque que siguen la política del gobierno de turno.

Caracas. El centro de Caracas, este miércoles 9 de enero, a pocas horas de vencerse el período constitucional como presidente de la República que tiene Nicolás Maduro, el ambiente no pintaba aires de festividad.

La gente caminaba ensimismada en sus asuntos. Los comercios abiertos hacían esfuerzos por mantener activas las ventas.

Las Administración Pública trabajó a media máquina. Pasado el mediodía se veía a los funcionarios dando vueltas por los bulevares.

Como en toda Caracas, no hubo frecuencia del transporte público. Y lo que abundó fue la presencia de los uniformados policiales y militares en cada cuadra.

Que estuvieran los policías de punto decía que todo este ambiente se relaciona con la juramentación de Maduro para su segundo período presidencial ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), acto que la Asamblea Nacional llama ilegítimo, pues no llenó los requerimientos constitucionales.

La gente en la calle no habla del asunto como un evento trascendental, sino con tono molesto: “Vamos a ver cuánto dura esto”, “mañana va a estar todo cerrado”, “Maduro tiene que irse, eso es lo que tiene que pasar a partir de mañana”.

Esas frases salían espontáneas cuando los transeúntes se encontraban con los pocos puntos oficialistas donde se hacían preparativos para este 10-E.

“Esa gente no trabaja”. “Son pagadas para estar ahí”, se colaba entre los comentarios.

Los Tuparamos estuvieron dando vueltas.

En la plaza El Venezolano, grupos identificados con el movimiento Tupamaros estuvieron todo el día exhibiendo sus banderas y gorras, invitando a la “toma” del TSJ.

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Con cornetas y altavoces reproducían canciones dedicadas al fallecido Hugo Chávez. Sonido que no caló. Por los altavoces hacían llamados a los transeúntes para que apoyaran a Maduro, “quien está haciendo de Venezuela un pueblo feliz”, frases que sacaban miradas de acusación por parte de quienes transitaban por esos espacios.

Caracas está adornada con panfletos con la cara de Maduro y con una frase que dice “soy presidente”, como para no se le olvide a su pueblo que hoy le reclama mejores salarios, comida, medicinas y que detenga la hiperinflación, proceso en el que Venezuela lleva 14 meses metida.

No faltaron, en vísperas del 10-E, las cuadrillas de la chamba juvenil y del Movimiento Somos Venezuela.

Barrieron desde el TSJ hasta la Urdaneta.

Con palas y escobas barrieron desde el TSJ hasta la avenida Urdaneta. En algunos tramos viales se vio reciente demarcación y señalización, se prevé que el trabajo corresponde a los puntos por donde pasará la caravana presidencial.

En las cercanías del TSJ, la compañía Tuandamio colocaba carpas y las barreras de metales a la altura del puente El Guanábano, donde estará la barricada y hasta donde podrán llegar los seguidores de Maduro.

Colocaron una barrera a la altura de puente el Guanábano.

Ahí también se colocó una plataforma de tarima, en cuyo camión se leía que era del Gobierno de Aragua.

En los alrededores, los vecinos no tenían conocimiento del operativo, ni del cierre de vías. “Pero se presume que no habrá paso desde el Panteón Nacional hasta el TSJ. Tenemos que dar un vueltón o simplemente no salir”, dijo una de las residentes, cuya vivienda está al frente del Cuartel San Carlos.

La calle que va de la avenida Urdaneta hacia Carmelitas aún no estaba cerrada. Sin embargo, los comerciantes de la zona estiman que este jueves sí, porque la plaza de la Moneda será un punto de concentración de los trabajadores de Corpoelec y del IVSS. En el área también colocaron unas cornetas y unos pendones con la cara de Maduro.

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Desde temprano los comerciantes evaluaban si dejar sus santamarías abajo. “Ya de por sí no hay ventas, pero el jueves tal vez sea caótico. Hay estacionamientos que no van a trabajar y por eso yo no abro mi negocio”, dijo Ismael Castro.

Los negocios de comida no tienen problemas en abrir este jueves. Colegios públicos y privados de la zona tampoco trabajarán, las entidades bancarias sí prestarán servicio.

Los de a pie ven todo como un día normal. Sin embargo, se observó un ambiente de incertidumbre, la gente hizo algunas compras de comida, de lo poco que se ve en las tiendas y lo que es asequible al bolsillo, pues otra cosa que salió a relucir en los testimonios fue el hecho de que nada se puede comprar. “Queso duro a 3300 bolívares y las papas ni se diga”, contó Rafael Díaz.

Los alrededores del TSJ estarán restringidos.

Pasado el mediodía, en los bulevares adyacentes a la plaza Bolívar de Caracas se dio un movimiento en medio de la presencia de los grupos de choque: cerca de cinco tiendas abrieron para vender productos a precio regulados, la misma mercancía ofertada en diciembre pasado, lo que de inmediato trajo colas hasta de media cuadra.

En el caso central se hicieron colas para comprar productos regulados.

Redondeando la mirada de los caraqueños —a pocas horas de un evento que se ha vendido como trascendental y que ha salpicado la diplomacia internacional— denotaba alerta, preocupación, enojo y hasta tristeza.

“Este 10-E no pasará por debajo de la mesa. Algo tiene que pasar”, fue la última frase que captó el equipo de Crónica.Uno en el recorrido.

Abundó la presencia militar en el centro.

Fotos: Mabel Sarmiento Garmendia


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