Algunos pacientes que estaban en espera de cirugías fueron dados de alta para evitar que se contaminaran. Además, no les están dando comida. Son tres edificios hospitalarios afectados.

Caracas. Desde hace cinco meses se acentuó el racionamiento en el complejo hospitalario José Ignacio Baldó, conocido como El Algodonal. Los pacientes almacenan agua en los baños y habitaciones. Incluso se arman de valor y suben con mecates los tobos de un piso a otro.

Pero esta semana la escasez del suministro obligó a la suspensión de las operaciones electivas en casi todos los servicios.

Lunes y martes no abrieron los pabellones precisamente porque los chorros estaban secos.

Los pacientes almacenan el agua en los baños y habitaciones

El corte se hace efectivo el día miércoles y el domingo se los reponen. En esta ocasión, se sumó un problema adicional: la avería de un tubo matriz de 60 pulgadas que dejó sin agua a 70 % de los caraqueños.

Según explicó Marieta Rea, del servicio de Cirugía, cuando están con la contingencia generalmente trabajan con los tanques.

Esta vez esos depósitos se vaciaron por completo y las cisternas ofrecidas por la ministra de Salud, Antonieta Caporale, no llegaron.

“En consecuencia, tuvimos que suspender las operaciones electivas, muchas de ellas pacientes con cáncer y de urología”, dijo.

Pero no solo paralizaron el plan quirúrgico sino que tuvieron que dar de alta a pacientes críticos para evitar recaídas producto de la insalubridad, por un lado, y por el otro, porque no les están dando comida.

La doctora mencionó que tienen pacientes con pie diabético y con gangrena a los que se les complica la situación por la falta de agua.

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En El Algodonal funcionan tres edificios hospitalarios más uno de consulta y todos padecen la misma situación de contaminación. Rea denunció que el olor nauseabundo de los baños inunda los pasillos y las habitaciones:

“El director ha hecho sus diligencias, pero aquí hay que preguntarle a Hidrocapital porqué nos tiene en este racionamiento tan severo. Somos un centro asistencial y así no podemos funcionar. Desde hace tres años la maternidad no funciona porque no tiene pabellones. Solo atienden a parturientas que llegan en expulsión”.

Esta sequía mermó la capacidad de los servicios. Actualmente no hay Rayos X ni laboratorio.

Más quejas

La doctora denunció que en la entrada del hospital hay una venta de cauchos, lo que ocasiona trancas, corneteo y más contaminación. Al lugar llegan carros particulares, taxis, camionetas y no hay quien detenga ese despelote. A los funcionarios policiales les llegaron la quejas “pero ellos también participan de la venta, pues le dicen a las personas dónde estacionar aún cuando eso está prohibido al frente de un centro de salud”.

Fotos Mariana Mendoza



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