Cerrada vía Cumaná-Cariaco por protestas de vecinos por la falta de agua, gas y comida

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Los residentes de la zona afirmaron que mantendrán el cierre de la carreta nacional Cumaná-Cariaco hasta tanto obtengan una respuesta de las autoridades.

Cumaná. Desde el viernes pasado, residentes de los caseríos del municipio Mejía y Ribero del estado Sucre que circundan la carretera nacional Cumaná– Cariaco protestan en plena vía pública por la falta de alimentos, gas y agua.

Desde hace más de cuatro meses padecen esta situación y advirtieron que mantendrán el cierre de la vía hasta tanto no reciban respuestas de las autoridades municipales.

Durante el fin de semana pasado los habitantes se «tiraron» a la calle y realizaron trancas simultáneas en varios sectores de este corredor vial en esta entidad.

La razón de la protesta se repetía en las 8 trancas del tramo entre Mariguitar (municipio Mejía) y Cariaco (municipio Ribero) trayecto en el que los conductores tuvieron que sortear los obstáculos o esperar «pacientemente» hasta que abrieran el paso.

Abrir el paso es intermitente. Los manifestantes deciden cuáles son los casos de emergencia. Una ambulancia, un carro con algún enfermo, casos especiales con niños, hasta la prensa, esos siguen a su destino. Algunos días, pobladores que quedaban «trancados» en el camino llegaron a pie a sus casas.

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Los manifestantes decidían cuáles eran los casos de emergencia. Foto: Mónica Salazar.

En el sector de Petare de Mariguitar vive Norma Monasterio, nacida y criada en esta comunidad. Ella expresó su indignación ante «la calamidad» que sufren día a día, «porque son muchas las necesidades que tenemos. Pero lo del agua y el alimento ya no lo aguanta nadie», dijo desesperada.

Afirmó que la comida la mandan cada dos o tres meses. “Lo mandan cuando les da la gana. Estamos hablando del Clap, de la bolsa, de la comida que el Gobierno ha facilitado pero que aquí ya vamos para cuatro meses sin recibir».

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En el caso del agua aseguró que tienen dos meses sin suministro. «El agua, la mandan un poquito cuando quieren y después no hay. ¿Cómo vamos a sobrevivir así?», se pregunta. Para Norma, «está situación es razón suficiente para protagonizar todas estas trancas en todo el caserío».

En el mismo sector, Dayana Salazar, joven madre de un lactante, dijo que ya estaba cansada de este problema. «Por este mes ya son 17 días corridos sin agua, pero la falta de agua es una constante en todas estas comunidades y nadie hace nada», acotó.

Insistió en que en la zona el problema siempre es el mismo. «Se trata de la bomba que manda el agua a este sector. Esa bomba siempre se daña; vivimos de reparación en reparación y no la terminan de arreglar», contó con hastío.

La condición de la bomba de agua que surte a las comunidades de Petare y sus adyacencias afecta a 350 familias del sector, advirtió Salazar.

Sin respuesta

Inés Aranguren, una de los líderes que dirigían la protesta, pedía «que los entendieran a ellos también. El que viene se queja porque dicen que no tienen la culpa de nuestros reclamos, pero a nosotros quién nos entiende».

Aranguren afirmó que en Muelle de Cariaco han protestado por más de cuatro días por la comida y nadie da respuesta, “menos Yaritza Ramírez que es la alcaldesa del municipio Ribero».

Aseguró que llegaron hasta donde estaba la alcaldesa, ya que se encontraba cerca del lugar de la protesta en una jornada social de gestión municipal, pero » nos dijo que no tenía cómo resolver».

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En Muelle de Cariaco está afectado todo el caserío, se pueden contar las comunidades de Vista al Mar, Portaban, calle Las Palomas, Miraflores, calle Las Flores, que han estado sin comida cuatro meses; sin agua tres meses y, además, sin luz.

Aquí esto es un solo problema no tenemos ningún tipo de servicio público«, denuncian los manifestantes.

Aunado a los reclamos ya expuestos, los habitantes de Muelle de Cariaco demandaban «la adopción» por parte de la alcaldesa de Mejía, Marta Patiño, para que atendiera sus solicitudes, aunque territorialmente no tiene facultad para actuar en la jurisdicción del municipio Ribero.

Decían convencidos: «Sabemos que este sector no pertenece a su alcaldía, pero queremos que nos adopte, que nos tome como parte de su municipio, porque ella resuelve».

Con paciencia enfrentan los conductores el cierre de la vía.Foto: Mónica Salazar.

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