Ignacio Cano, coordinador del Laboratorio de Análisis de la Violencia, de Brasil, explicó que los gobiernos creen que ocultar datos de asesinatos es un beneficio para ellos, cuando ocurre todo lo contrario.

Caracas. 28.479 muertes violentas se registraron en Venezuela durante el año 2016. Sin embargo, esta no fue una cifra oficial difundida por el Ministerio de Interior, Justicia y Paz sino una estimación hecha por el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), una Organización No Gubernamental (ONG).

Ignacio Cano, sociólogo y coordinador del Laboratorio de Análisis de la Violencia (LAV) de Río de Janeiro, en Brasil, comentó en entrevista para Crónica.Uno —en su visita a Caracas— que en América latina y el Caribe no hay programas basados en la reducción del homicidio principalmente sino en la prevención de la violencia y criminalidad.

33 % de los asesinatos que ocurren en el mundo se concentran en cuatro países de Latinoamérica y el Caribe —con solo 8 % de la población mundial—, y uno de ellos es Venezuela. Los otros son Colombia, México y Brasil, por lo cual Cano considera sumamente delicado que ninguno se enfoque en la reducción de la problemática.

“Esto da una idea de la gravedad, por eso hay que focalizar. Las tasas de homicidios que tenemos en El Salvador, Honduras y Venezuela no se ven en otros países del mundo, incluso en países africanos donde hay otros problemas graves, desde otro punto de vista. El homicidio es 100 veces superior de los que hay en Europa”, dijo.

A principios de febrero, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, dio cifras de los ingresos a la morgue de Bello Monte durante el mes de enero, el más violento en los últimos cuatro años. Anunció que se trataba de 502 cadáveres y no de 504, solamente para desmentir una publicación del periódico El Nacional pues en marzo no dio rueda de prensa para dar a conocer el cierre de febrero.

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Cano comentó que los gobiernos tienen la idea de que si difunden cifras de homicidios, se generará pánico en la población y además tendrá costos políticos, pero la realidad es contraria, la gente siempre pensará que aumentan y estará peor.

“La no divulgación de cifras oficiales genera rumores, cifras falsas y da la impresión de pánico. La percepción de la inseguridad se nutre de cifras no confiables, de la falta de información fiable”, agregó.

Si se difundieran datos oficiales, serios y confiables, los ciudadanos pudieran saber si la seguridad aumenta o disminuye. “Por la ausencia de cifras se hacen encuestas para conocer la percepción de seguridad de la gente y siempre van a responder que sí, independientemente de las cifras reales, y es una buena muestra de que la ausencia de información no beneficia a nadie”.

Educar al Gobierno para que suelte cifras

El sociólogo, especialista en psicología social, sostuvo que el beneficio más importante de publicar datos reales de los homicidios es que ayudaría a pensar cómo enfrentar ese problema, ya que la información es el ingrediente principal de la política pública para evaluar las intervenciones que se van a desarrollar. Es elemental conocer dónde mueren las personas, cuántas mueren y cómo, para actuar en base a ello.

“Hay que educar a los gobiernos en la región de que la transparencia no tiene los costos que ellos creen, tienen beneficios para los propios gobiernos”, agregó.

Gracias a la información, la sociedad podría pautar decisiones de vida, como por ejemplo, dónde vivir o dónde invertir. “Una de las consecuencias de nuestro estudios es que solo un quinto de los 93 programas han sido sometidos a evaluaciones de impactos, eso quiere decir que la mayoría de las intervenciones no se saben si funcionaron o no”.

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Un plan nacional de homicidios para Venezuela

Aunque en el país los asesinatos no son el único problema, es el caso más extremo de la inseguridad, y detrás de él hay muchas conductas. Si en Venezuela se logra reducir los homicidios, se disminuyen amenazas, agresiones y otros crímenes que atentan contra la seguridad ciudadana.

“Queremos que se haga una reflexión en Venezuela para que se piense qué se debe hacer en contra de los homicidios y luego sean evaluados”.

El investigador Cano comentó que un Plan Nacional de Homicidios es una buena idea, acompañado por planes locales: “No hay ningún país con ningún plan estructurado contra esto, lo más cercano es Honduras, donde el gobierno se marcó el objetivo de bajar a menos de 50 la tasa de homicidios. Hace algunos años era el país más violento, pero eso no fue un plan”.

Cano se reunió el pasado 7 de marzo con la Fiscal de la República, Luisa Ortega Díaz, para presentarle la propuesta en base a los resultados de la investigación.

“El primer aspecto que debe existir para que un programa de prevención de homicidios que sea exitoso es la voluntad política de los actores”, indicó Ortega Díaz en nota de prensa del Ministerio Público.

Agregó que la disminución de los homicidios será posible con el fortalecimiento de justicia penal, la depuración de los cuerpos de seguridad del Estado, el uso de la fuerza policial para capturar a los responsables de los hechos punibles; la recuperación de espacios públicos para el esparcimiento y actividades deportivas y culturales. Además, manifestó su preocupación por el aumento de la violencia en Venezuela.

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Foto: cortesía Ministerio Público


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