Los habitantes de la capital de Bolívar recuerdan la última gran crecida de 1976 mientras ven cómo el río se mete, de a poco y cada día, en sus casas.

Ciudad BolívarSentada en una acera en el frente de su casa, en el barrio Perro Seco, Auristela Valdivián todavía recuerda, como testigo y como habitante de esa zona, el año 1976, cuando la crecida del río Orinoco inundó su casa.

Cuarenta y dos años después, la historia va siendo la misma. Cada día, el Orinoco está más cerca. A Perro Seco lo separa del río una calle. Y ya en el patio de Auristela está metida el agua.

Está sentada en el frente porque espera lo que pueda ocurrir. Cuando mira a su izquierda, ve que ya hay una calle inundada… y varias casas en esa calle, por supuesto. Sabe que, de un momento a otro, el agua puede estar puertas adentro.

En la inundación del 76 caminabas por aquí con bloques que poníamos. Hoy está casi igual. Esto tiene ocho días. Comenzó el 26 de julio. En la mañana del 27 ya salió el río. Todos esos patios están llenos”, relata.

Varias familias han tenido que sacar enseres de sus casas

Como Perro Seco, en Ciudad Bolívar hay otros sectores que ya padecen la consecuencia de esta crecida. Se cuentan, principalmente, La Toma y El Mereyal, además de la parte baja del paseo Orinoco.

Un temor con historia

Habitantes de Ciudad Bolívar han padecido varias crecidas del Orinoco. El cronista oficial de la capital regional, Américo Fernández, recuerda que la más importante fue la de 1943:

“El 26 de julio de ese año, el Orinoco comenzó a penetrar en la ciudad y el ocho de agosto la situación era catastrófica”.

En 1976, el año que recuerda Auristela Valdivián, también hubo una crecida. Pero la de 1943 es conocida como el máximo histórico: 18,03 metros sobre el nivel del mar.

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Este lunes, 6 de agosto, el nivel estaba en 17,76 metros sobre el nivel del mar, “seis más que ayer”, según reporta la periodista local María Alejandra Pasarella.

Y tal como ocurrió en 1943, fue el 26 de julio de este año cuando comenzó el desbordamiento.

“Eso fue después de la procesión de Santa Ana. Parece que lo tenía amarrado allí y lo soltó”, grita, desde la planta alta de una casa de Perro Seco, Yeli Canelón. No puede salir: la parte baja está anegada. Pero apunta: “Aquí vivimos tres familias con niños. Dijeron que regresaban con pronta respuesta y no han vuelto”.

¿Actuando?

Este lunes hubo novedad en el Paseo Orinoco (escenario, en estas fechas, de la Feria del Orinoco y de las pescas de sapoaras): el río comenzó a inundar parte del malecón.

Este lunes, el Mirador Angostura comenzó a llenarse de agua

La respuesta de la Alcaldía (en manos de Sergio Hernández, del Partido Socialista Unido de Venezuela) y de cuerpos militares que la apoyan fue armar un dique improvisado con sacos de arena. No funcionó.

El domingo, Justo Noguera, gobernador de Bolívar, detalló que esta temporada ha dejado 1654 familias afectadas en toda la región: “162 lactantes, 2259 niños, 431 adolescentes, 3312 adultos, 296 adultos mayores y 63 personas con discapacidad”.

En esa misma rueda de prensa, alertó: “El río va a seguir creciendo. Nos mantenemos pendientes y la proyección es seguir atendiendo con base en que el agua se va a mantener alta”.

Es lo que está pasando este lunes.

“Día a día, va subiendo cinco centímetros, 10 centímetros y no tenemos dónde meternos y lo peor es que faltan 12 o 13 días más de lluvias”, dice, caminando por una calle de Perro Seco con el agua hasta las rodillas, Jimmy Sánchez. Las próximas horas, de acuerdo con los pronósticos, traerán más noticias.

Los afectados piden más atención al gobierno local

Fotos: Marcos Valverde

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