Familiares de Andrés Eloy Lugo, de 49 años, esperaron que entregaran su cuerpo desde el pasado 3 de octubre. En la medicatura alegaron que estaban “muy full”. Fue asesinado dentro de su casa y posteriormente robaron pertenencias.

Caracas. “Estamos full”. Fue la única razón que dieron a Milagros Marval, cuñada de Andrés Eloy Lugo, en la morgue de Bello Monte por la demora en la entrega de su cuerpo.

Desde el pasado martes 3 de octubre hasta este martes 10, estuvieron esperando por su cadáver, para trasladarlo hasta Carayaca, en el estado Vargas, y enterrarlo directamente. El avanzado estado de descomposición del cuerpo no permite hacer el velatorio.

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Ellos me dijeron que iban a llamarnos, nosotros tampoco teníamos el dinero, entonces estuvimos buscando una colaboración mientras ellos nos llamaban. El domingo nos avisaron que podíamos ir a la morgue, esto fue de terror, contó.

Ese fin de semana fueron ingresados al menos 45 cuerpos a la medicatura forense, según fuentes extraoficiales. Y el fin de semana siguiente, es decir, del viernes 6 de octubre al lunes 9, pasaron aproximadamente 28 cadáveres por la sala de autopsias.

Andrés Eloy, de 49 años, fue asesinado la madrugada del domingo 1° de octubre. Esa fue la última vez que su cuñada lo vio con vida, cuando le presentó a dos amigos con quienes había estado en la playa y posteriormente se reunió en su casa, en el sector Canaima de la avenida Carlos Soublette en La Guaira, estado Vargas.

A sus familiares les extrañó que no volver a verlo y luego de intentar contactarlo vía telefónica sin éxito, decidieron ir a su casa el pasado martes 3 de octubre. Lo encontraron muerto sobre su cama, maniatado y con varias telas en la boca.

Pensamos que estaba en Caracas porque a veces pasaba varios días por allá, pero no era muy cómun que se perdiera o no atiendera el celular. Por eso entramos a la casa.

De la vivienda robaron dinero en efectivo, un DVD, un equipo de sonido, ropa y comida. La causa de la muerte que reveló la autopsia fue asfixia mecánica. Él tenía un dinerito ahorrado y se lo llevaron todo.

Sus familiares desconocen quiénes eran los jóvenes que estuvieron reunidos con la víctima esa noche. Recuerdan que él se los presentó y les comentó que no eran de Vargas. Uno de ellos aparentaba entre 18-20 años, era de piel morena, y el otro entre 25-30, de tez blanca.

Si lo querían robar no era necesario matarlo. Él trató de defenderse, se ve que luchó, pero eran dos contra uno. Además le taparon la boca con trapos para que no se oyeran sus gritos, explicó su cuñada.

La víctima vivía sola y trabajaba como obrero en una construcción de Fuerte Tiuna. Tenía dos hijas mayores y tres nietos. Sus parientes no creen que se haga justicia porque no saben mayores datos de los sujetos y presumen que eso no ayudará en las averiguaciones.

Familiares consultados por la prensa, en la morgue de Bello Monte, se han quejado de las demoras en entrega de sus seres queridos. Generalmente, quienes reclaman a un fallecido relacionado con un presunto enfrentamiento con cuerpos policiales pasan más de dos días a la espera de los trámites de rigor y se quejan de no poder hacer actos velatorios por el avanzado estado de descomposición del cuerpo.

Foto: Yohana Marra



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