En el Hospital Central de Maracay, los médicos atienden solo las estrictas emergencias y dicen que se cuidan entre ellos, pues saben de la presencia de hombres armados dentro de las instalaciones.

Caracas. El personal de salud del Hospital Central de Maracay (HCM) trabaja con un ojo puesto en el paciente y con el otro cuidando sus espaldas, pues ahora el asecho de los grupos colectivos está a la orden del día. Los robos a mano armada dentro de las instalaciones no les resultan ajenos, cosa que también ocurre en el resto de los puestos asistenciales.

Pero lo que están viviendo ahora en el HCM con los colectivos armados —que se pasean libremente por los pasillos, amedrentan y golpean a los trabajadores— los mantiene en vilo.

Dicen que el ambiente que reina es de impotencia, miedo y tristeza. Por ahora, solo atienden las estrictas emergencias y se cuidan entre ellos para prevenir ataques de estos grupos.

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“No queríamos pensar que detrás de todo esto hay una orden política, pues no está en nosotros marcar una postura de esa índole, somos personal de salud. Sin embargo, la forma como han ocurrido los ataques nos hacen pensar en eso y más cuando uno ve que no hay respuesta de los organismos”, dijo el médico residente Carlos Betancourt, del servicio de Traumatología, y quien este martes acudió a la Subcomisión de Salud de la Asamblea Nacional (AN), junto con otros de sus colegas a formalizar la denuncia de la agresión sufrida el lunes 17.

Ese día los trabajadores realizaron una asamblea en el auditorio del hospital, en presencia del director Exavier Campos. El fin de la reunión: marcar postura en relación con el despido de dos colegas, “que se encontraban en el lugar y momento equivocados”, sostuvo Betancourt.

El pasado 13 de octubre, las doctoras del servicio de Pediatría recibieron una donación de insumos y medicinas hecha por las dirigentes de la oposición María Corina Machado y Lilian Tintori. En esa oportunidad, Machado logró ingresar hasta el área de Pediatría sin impedimento alguno, a pesar de que el cuerpo de vigilantes estaba alerta ante su presencia.

No pasó mucho tiempo cuando hombres armados llegaron al sitio y obligaron a las madres a entregar las cajas con la ayuda. Muchas se negaron a ceder los insumos y fueron amenazadas con desalojarlas a ellas y a sus hijos del recinto; por lo que no tuvieron más opción que dar productos. Aún así, hubo gritos y una escaramuza. Varias mujeres acabaron con moretones en sus cuerpos.

Luego de ese episodio, las doctoras recibieron una orden firmada por el director Campos, quien les prohibía la entrada al recinto.

Esta situación motivó la asamblea de este lunes, que terminó igual a trancazo limpio, mientras los médicos se trasladaban al Centro de Profesionales del Estado Aragua (Ceproaragua), donde se disponían a ofrecer una rueda de prensa.

Según José Manuel Olivares, diputado a la AN, 15 médicos resultaron heridos: los sujetos golpearon con los cascos y con todo lo que llevaban encima al personal. Se presume que hay más afectados, pero esos fueron los que consignaron las denuncias. A uno le sacaron un diente, otro presentó una contusión cerebral y una doctora con 24 semanas de gestación por poco pierde su bebé.

Además, como la nueva agresión se registró, una vez más, en el área de Pediatría, las madres y niños igual se vieron perjudicados. De hecho, dos cunas se volcaron en el suelo. “Hay mucha indolencia con esta gente y realmente obedece a una intención política”, comentó el diputado.

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No paran las agresiones

Historias de agresiones de colectivos hay por montón en los hospitales. En este mismo centro, en abril pasado, agredieron al diputado por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), José Trujillo; en el Clínico Universitario de Caracas amenazaron de muerte a Mauro Zambrano, dirigente sindical, según denuncia consignada en la Fiscalía en agosto pasado. También en el hospital Vargas los trabajadores se quejan por el hostigamiento.

“Me pasó hace poco en Mérida que fui abordado por unos colectivos, situación que no pasó a mayores. Este tipo de  acciones violentas no debe ser avalado por parte de ningún sector político, puesto que los pacientes no tienen nada que ver con la forma como se está haciendo política en Venezuela”, informó Olivares.

Mientras los médicos de Maracay exponían la gravedad del asunto en su entidad, colectivos y representantes de los consejos comunales de Los Magallanes de Catia, en Caracas, también pretendían entrar a la fuerza al hospital José Gregorio Hernández, donde ahora hay un nuevo director.

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De acuerdo con fuentes internas, estos grupos quieren ingresar a los servicios para “trabajar” y por tanto hubo dimes y diretes con los empleados, que también guardan un historial de enfrentamientos con colectivos.

“Aquí no hay un médico pidiendo aumento, aquí hay profesionales que siente temor al realizar su trabajo, que son atracados en sus servicios, golpeados por los pacientes, por los enfermos, que trabajan sin insumos y que ahora se enfrentan a esta violencia política, que es muy grave y lamentable y que está haciendo que se acentúe el éxodo de especialistas, cifras que ya no se pueden contabilizar”, destacó el diputado y médico oncólogo, quien dijo que seguirán insistiendo ante la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía para que se comprometan a velar por la seguridad del pesonal de salud, se investiguen las agresiones, se doten los hospitales de insumos y se garantice el legítimo derecho a la protesta.

Foto referencial: Hospital Clínico Universitario/Angeliana Escalona



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