La persecución comenzó el mismo jueves pero a las 10:00 a. m. justamente a la hora en que comienza En tres y dos, el programa de Albert Torres.

Ciudad Bolívar. Según recuerda Luis Bello, director de la emisora Nuestra, 100.7 FM, todo comenzó la semana pasada con un comentario del locutor Albert Torres, quien al aire dijo: “El perro que conduce el país se llama Nicolás Maduro, y muerto el perro, se acaba la rabia”.

La grabación de ese comentario fue la justificación que en la noche de este jueves utilizaron Conatel y la Guardia Nacional para llevarse el transmisor, la consola, las computadoras, el ecualizador y los micrófonos de la emisora, ubicada en la capital del estado Bolívar.

La persecución comenzó el mismo jueves pero a las 10:00 a. m. justamente a la hora en que comienza En tres y dos, el programa de Albert Torres.

“Dos ingenieros y dos abogados de Conatel llegaron y se identificaron. Dijeron que era supervisión de rutina que, casualmente, las hacen cuando hay procesos electorales. Luego subieron a la torre de las antenas, hicieron el cálculo de longitud y frecuencia y, luego, un interrogatorio”, relata Bello.

Hasta ese momento no parecía que habría inconvenientes. Solo la permanencia durante varias horas de la comisión, una vez finalizada la inspección, les hizo caer en cuenta de que algo pasaría.

El jefe de la delegación recibió una llamada. Se apartó para hablar y al rato dijo: las cosas se pusieron feas. Me llama el general de la V División de Infantería (del Ejército) y dice que ustedes instigan al odio y al magnicidio, relata.

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“Un vil robo”

Antes de las 7:00 p. m., un comando de la Guardia llegó al edificio de la emisora. Una vez allí, y con la comisión de Conatel, se llevaron el transmisor, las computadoras, los micrófonos, el ecualizador y la consola.

Prácticamente nos dejaron si nada. La verdad es que fue un vil robo. Nosotros vamos a proceder legalmente contra esta acción, apunta Bello.

El desmantelamiento de la emisora por parte de entes del Estado ocurrió, precisamente, en el Día mundial de la libertad de prensa. 

Foto: Cortesía



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