Expertos y técnicos electorales señalan que luego de la elección parlamentaria del 2015, el Consejo Nacional Electoral dejó de hacer su rol de árbitro para favorecer abiertamente al chavismo en los comicios.

Caracas. El próximo 9 de diciembre (9-D) los venezolanos volverán a acudir a una contienda electoral; la de concejos municipales, una elección que se realiza en un momento donde los principales partidos de la oposición están inhabilitados y muchos de sus dirigentes perseguidos. Este factor, junto con muchos otros, hace que para algunos expertos en el área electoral no se pueda hablar de condiciones que permitan una “lucha justa” entre los participantes y que claramente favorecen al oficialismo.

No es algo nuevo, ni tampoco algo que no se haya denunciado antes por parte de la oposición. Sin embargo, la ausencia de los principales partidos para estos comicios —organizaciones que tampoco estuvieron en las últimas dos contiendas—, irregularidades con respecto al Registro Electoral (RE) y la falta de seguimiento calificado a la preparación de las elecciones, hace que las del 9-D sean quizás unas de las elecciones más desiguales y con las peores condiciones de participación en la historia moderna.

Registro Electoral, centros migrados y auditorías

La carrera de Vicente Bello como técnico electoral comenzó en 1979. Actualmente, desempeña esta función para el partido Un Nuevo Tiempo (UNT) y en su momento dirigió la totalidad del equipo técnico de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). Bello señala que las inhabilitaciones a dirigentes como Leopoldo López o Henrique Capriles Radonski no son las únicas irregularidades presentes, y que, de hecho, lo más preocupante es la falta de partidos grandes de oposición, ya que son los únicos con el equipo de ingenieros preparados para realizar las auditorías necesarias.

La credibilidad de los procesos electorales, del funcionamiento de la estructura, no es un tema religioso y solo se da cuando se realizan auditorías en las que participan técnicos con la capacidad, mantiene Bello, quien sostiene que en el país la mayoría de técnicos capacitados para verificar dichos procesos están en los partidos de oposición que se encuentran inhabilitados.

Los equipos de ingenieros que tienen la capacidad de participar en la auditoría, si no están autorizados a participar, no pueden verificar el proceso. Lo que vemos ahora son técnicos que no tienen dominio de las materias pero que son los que representan a los partidos nuevos, más pequeños. Ahí las auditorías no son totalmente confiables. Una auditoría tiene que estar realizada por el personal calificado, expresa.

Una prueba de esto se ve reflejada en los documentos publicados en el portal del CNE, en el que queda constancia de la inasistencia de los técnicos e ingenieros para algunas de las auditorías que se realizan como preparación para las elecciones. De hecho, en el documento de constancia sobre el software de totalización, solo 8 de las 51 organizaciones políticas estuvieron presentes. Organizaciones o partidos como La Fuerza del Cambio, Avanzada Progresista, Copei, Alianza Lapiz, UPP89, Movimiento Ecológico, entre otras, no dejaron registro de haber asistido a una de las auditorías más importantes.

Otra irregularidad que el técnico destaca para las elecciones del 9-D tiene que ver con la migración de venezolanos de los últimos años, que no solo ha llevado a compatriotas fuera del país, sino que ha hecho que los que permanecen en el territorio cambien de residencia a otros estados y municipios. Esta situación obliga a una actualización a fondo del RE la cual, a juicio de Bello, no se ha efectuado de forma correcta por decisión del CNE.

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Lo que pasa es que el CNE actual se subordinó a la ANC [Asamblea Naciona Constituyente], y dejó de lado todos los procesos fundamentales para el cumplimiento de la organización de elecciones. Uno de los pilares fundamentales es la realización transparente del Registro Electoral, eso no se ha hecho, el Registro está manipulado, no está actualizado. Todo ese conjunto de venezolanos que han migrado a otros países y los otros que se han reubicado dentro del país por la crisis económica no están siendo tomados en cuenta. El CNE no les ha dado tiempo suficiente ni los ha informado para que realicen su actualización en el RE, explica en referencia a las últimas elecciones realizadas por el ente comicial luego de subordinarse ante la Constituyente.

Un tercer problema, en palabras de Bello, corresponde a la “manipulación” de la estructura con la que se establecen los centros electorales, algo que él asegura ha sido alterado en las últimas elecciones por parte del CNE.

El CNE ha reubicado centros de votación sin consultar ciudadanos, ha creado nuevos centros, viejos centros los ha centralizado o nucleado, en detrimento de la ubicación histórica de los electores. Entonces, en aquellas parroquias que no son afectas al oficialismo los centros de votación se han vaciado y se han trasladado a otras parroquias y municipios afectos al Gobierno. No se le permite al elector escoger cuál es el centro que le queda más cerca o que tiene mayores posibilidades de transporte, sentencia.

La migración de centros electorales hecha de manera arbitraria por el CNE dificulta que los votantes puedan trasladarse para ejercer su derecho. Foto: Francisco Bruzco.

La cantidad de irregularidades presentes en otras elecciones y que se mantienen para el 9-D han tenido como consecuencia la salida de la arena electoral de los principales partidos de oposición como Primero Justicia, Voluntad Popular, UNT y Acción Democrática. No obstante, para el técnico electoral de la tolda blanca, Félix Arroyo, esto no es accidental sino exactamente lo que desde el chavismo se ha estado buscando.

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Abstención: consecuencia o estrategia planificada

Desde las elecciones de gobernadores ha habido una matriz de opinión de que la gente no tiene que votar y eso complica las cosas. Estoy convencido de que si en las otras no hubiera habido abstención quizá no estuviéramos en esta situación actual, asegura Arroyo, quien pese a las trabas defiende la participación el próximo 9-D añadiendo que se trata de “las mismas garantías que se han tenido siempre” y el “mismo problema de ventajismo que siempre ha existido y siempre va a existir”.

El técnico asevera que propiciar la abstención es una estrategia oficialista —“algo muy bien planeado por parte del Gobierno”— puesto que, al no tener rival, los abusos se pueden cometer con mayor facilidad.

El tema de la abstención ha sido algo muy bien planeado por parte del Gobierno, fíjate lo que pasó con los alcaldes, en esas elecciones se debió haber hecho también las de concejos municipales, pero no lo hicieron, las corrieron para el 2018 para que si la oposición llegaba a ganar la mayoría de las alcaldías aún tener bajo la manga el as de los concejos municipales, expresa y dice que no es la primera vez que se altera la fecha de una elección para “beneficiar” al Gobierno.

“Las elecciones presidenciales tenían que ser en diciembre, no había nada para hacer en mayo y ¿por qué lo hicieron?, porque estaba saliendo bien la estrategia de desmotivar el voto”.

Arroyo asegura que para estas elecciones la abstención será muy alta, lo cual solo perjudicará a un solo bando: la oposición que sí participó en las elecciones a alcaldes del 2017 y que conquistó 24 municipios.

Si la gente se ha abstenido en las otras elecciones, no creo que para esta vaya a votar mucha gente. Lamentablemente, se van a dejar a los alcaldes solos. En Miranda: Chacao y Baruta, si no se ganan los concejos municipales están sujetos a que los alcaldes sean destituidos el año que viene por concejos municipales chavistas, asegura.

Expertos señalan que la abstención podría ser bastante alta para los comicios del 9-D. Foto: Luis Miguel Cáceres.

Ignacio Ávalos, uno de los directores del Observatorio Electoral Venezolano (OEV), por su parte argumenta que, si bien es cierto que siempre se podía criticar el ventajismo del chavismo que empleaba recursos del Estado para las campañas, “era muy difícil discutir algún triunfo de ellos”.

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El antes y el después de la ANC

Para Ávalos, la situación actual no permite realizar elecciones ya que la cantidad de irregularidades antes mencionadas no garantiza una lucha justa y añade que esto es algo que empezó a ocurrir luego de que el CNE se subordinara a la ANC en el 2017 y acabara con su “figura de árbitro”.

Acá hay un antes y un después de la ANC, si bien los procesos anteriores no fueron hechos por las Hermanas Carmelitas, nosotros nunca discutimos ningún resultado anterior a esa elección. Era muy difícil discutir los triunfos, ahora no hay forma de verificar qué pasó. Ahora, la ANC pasó a ser el CNE, es la que convoca los procesos, dice cuáles serán y cuando se harán, por eso siempre se convocan cuando le conviene al Gobierno, asegura.

Ávalos mantiene que lo que ocurrió al momento de que el CNE se subordinó ante la Constituyente fue “la ruptura del Estado de Derecho en su expresión electoral y tuvo como consecuencia que el árbitro de las contiendas electorales dejara de ser autónomo”.

El director del OEV dice que otra fecha importante fue inclusive antes del 2017, y es el 2015, luego de la derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias de diciembre de ese año. Señala que ese resultado tuvo como consecuencia todo lo que vino a continuación y que constituye una serie de irregularidades que evitan que se pueda hablar de elecciones transparentes.

Hay irregularidades expresas como la inhabilitación de partidos políticos de oposición y dirigentes políticos presos. El 9-D no es un proceso transparente. Está hecho a tiempo y eso es bueno, pero con las irregularidades que se presentan cuando el juez que es el CNE no tiene un contrapeso que lo vigile, afirma.

Históricamente, las elecciones a concejos municipales han tenido una alta abstención que llegó a su tope de 76,2 % en diciembre del 2000, pero sin partidos de oposición y en el mismo año en el que se alcanzó una abstención sin precedentes para las elecciones presidenciales (mayo con 53.93 %), todo parece indicar que son pocas las personas que participarán en diciembre de este año, un escenario que, junto con la aparición de dos opciones distintas al chavismo, parece presagiar una “victoria” del Gobierno, inclusive en conocidos bastiones opositores del país.


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