Micondominio.com recibe al día entre 12 y 15 casos de juntas de condominio que ya están cobrando en dólares. Ese ha sido un promedio desde que comenzó 2019.

Caracas. “Me pidieron hace poco 10 dólares, además del pago mensual, para reparar las bombas de agua. Ahora nos están informado que se necesitan otros 15 para arreglar el ascensor de una de las torres. Vivo en el piso 17 y llevamos dos meses subiendo y bajando por las escaleras”.

Alicia Vivas estaba sentada en la esquina El Socorro, viendo desde ese punto la ventana de su apartamento ubicado en el edificio El Dorado, de la avenida Fuerzas Armadas. Reposaba con las bolsas de comida antes de emprender la subida. “Llego y no salgo más. Ha sido un suplicio esto. Mucha gente no puede pagar porque son abuelitos, pero tampoco podemos estar sin los ascensores”, dijo.

Se puede estar de acuerdo o no con estas cuotas en moneda extranjera. Sin embargo, las decisiones se tomaron en asamblea de vecinos. La mayoría de los insumos que compran las empresas reparadoras de ascensores son en dólares y los costos de mantenimiento se han vuelto impagables. Alicia comenta que reunir las sumas de dinero en bolívares para estas diligencias no alcanza, de modo que los miembros de la junta de condominio insisten en que con los dólares «se protegen más de la inflación».

Uno hace un presupuesto para cambiar las guayas de un ascensor de fabricación alemana y los vecinos pegan el grito. No pagan, buscan otros técnicos que les parapetean el aparato y luego terminan llamando de nuevo a los expertos en esa tecnología. Sí, hay cobros altos, pero es por los repuestos. Así que hacemos presupuestos a diario y en los contratos decimos que eso tendrá una variación. Hay condominios que de una vez hacen las negociaciones en moneda norteamericana y eso facilita el trabajo, explicó Julio Meza, con más de 20 años en el ramo de los ascensores.

Gustavo Torres, habitante de un edificio de arrendamiento, donde no aplica la propiedad horizontal y, por ende, está bajo una administradora, contó que de un tiempo para acá la compañía se desentendió de los servicios, «y nosotros [para mantener la calidad de vida] decidimos asumir los gastos del edificio”.

A partir de octubre pasado acordaron asumir esos gastos y colocaron una tarifa estándar de 5 dólares. En ese edificio, ubicado en el municipio Chacao, no hay junta de condominio ni figura jurídica. “Por tanto, entre todos aprobamos ese monto y si existe algún otro gasto adicional se cotiza al dólar”, comentó.

Elías Santana, comunicador social que lidera la organización Micondominio.com, ve esta situación como un fenómeno para el que la sociedad venezolana no estaba preparada, tampoco hay normativa legal que sustente lo que está ocurriendo con la propiedad horizontal.

Esto hace un año no estaba ocurriendo. Ahora tenemos una hiperinflación en bolívares y una inflación en dólares, y a eso se suma que cada vez que hay una decisión en el ámbito económico del gobierno de Nicolás Maduro ocurre una megadevaluación. Son eventos muy novedosos para los que no hay capacidad de comprensión. Asimilar que el año pasado hubo una inflación de 1.800.000 % es algo que no se entiende. Imaginarse costos con muchos ceros no es fácil, sostuvo.

En medio de todo este panorama están las comunidades, en las que también la economía del país hace mella. Lo mismo que sufre el mundo de las empresas y hasta los organismos públicos, a los que les presentan presupuestos basados en la divisa extranjera o en las criptomonedas, lo están viviendo los condominios.

Ahora, dijo Santana, la gente se basa en valores referenciales externos porque el dólar genera confianza. Los precios varían permanentemente y las residencias tienen que comprar detergente, bombillos, bolsas negras, entre otros insumos.

Este es un fenómeno en todas las comunidades del país. Hay condominios que tienen cuotas en dólares, otros tienen cobros en bolívares, pero ponen fechas de corte para ganarle a la hiperinflación.

La asamblea de vecinos es la que decide cómo se cobra. “Lo que hay que tener claro es que no se puede perjudicar a ningún residente. Hay que llegar a acuerdos y establecer cuotas que beneficien a todos para poder mantener el nivel de calidad; y evitar la morosidad, uno de los problemas que más se presenta ahora en los condominios”.

Para Santana, todos estos eventos tienen un daño colateral, pues hay familias que ven crecer su deuda y se ven obligadas a dejar algunas cosas, como no comprar comida suficiente, o algún medicamento, otros venden cosas en desuso en el hogar. “Eso mismo aplica incluso en el ámbito de comercios, lo hacen para sobrevivir y tener menos impacto en la economía. Pega en quienes no tienen remesas o la posibilidad de algún ingreso en moneda extranjera”.

Recomendó que no se puede retener un condominio porque dos o tres apartamentos no paguen. “Hay que buscar la forma y llegar a convenios. Está sucediendo que algunos residentes están pagando o subsidiando a sus vecinos o también se están haciendo cuotas dependiendo de la realidad de cada familia. No es el mismo ingreso y gasto de un matrimonio joven que el estatus de una pareja de jubilados. Entonces hay que ir compensando las tarifas para que todos puedan estar al día”.

Micondominio.com recibe al día entre 12 y 15 casos de juntas de condominio que ya están cobrando en dólares. Ese ha sido un promedio desde que comenzó 2019.

Cada comunidad busca alguna idea o mecanismo, pues en la implementación del reglamento de la propiedad horizontal, los copropietarios tienen claras las normas del juego desde la compra del inmueble.

Cuando Santana se refiere a que esto está ocurriendo en todo el país no está equivocado. En las residencias Marte de la urbanización la Estrella en Charallave, por ejemplo, lo que hacen es que el dinero que entre por concepto de condominio es cambiado a dólar para respaldo y para abaratar los costos operativos.

Realidad vs. disponibilidad

Sofía Santaella, residente del edificio Loreto en El Paraíso, informó que justamente este jueves 28 de febrero en asamblea de vecinos tomaron la decisión de cobrar a partir de marzo una cuota en dólares, que varía dependiendo de los metros del apartamento. Lo hicieron porque deben reparar bombas de agua y hacerle mantenimiento a los ascensores. «Mientras se cobra el dinero en bolívares se pierde el valor y por eso recurrimos a este mecanismo».

No es nada nuevo el tema de los cobros en dólares, los alquileres de apartamentos y comercios ya se están pagando con base en divisas, así como consultas médicas, repuestos, insumos, ropa y calzados también, a pesar de que la economía local está anclada a los bolívares.

Existen ciertos gastos que deben ser compartidos, dado el uso exclusivo de las personas que viven en una urbanización. La convivencia dentro de un edificio o un conjunto residencial puede terminar siendo mucho más complicada de lo esperado.

Aunque está más que claro que todos son dueños de su propiedad, hay áreas comunes como zonas verdes, parqueaderos y demás, que tienen una connotación y manejo distinto.

Los propietarios que hacen parte de esta comunidad deben saber cómo respetarlos, usarlos, y saber cuánto le corresponde pagar de acuerdo con el porcentaje de propiedad del que es dueño. Es por eso que se las ingenian y buscan herramientas para sobrevivir en medio de la crisis.

La hiperinflación es un huésped no deseado en cada vivienda venezolana. Así que, si queremos usar el ascensor, tenemos que hacer sacrificios. No tengo dólares, pero la opción es pagar ese monto en bolívares al costo del momento, concluyó Alicia Vivas, mientras se disponía a subir los 17 pisos que anteceden la llegada a su apartamento, del que sale ahora una vez al día.


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