El cronograma publicado por Corpoelec no se cumple, pues los cortes se prolongan mucho más de lo anunciado, hasta 18 horas en algunos sectores. Junto con la falta de gas y combustible, la ausencia de energía eléctrica limita la capacidad productiva de los tachirenses a unas pocas horas al día.

San Cristóbal. Como insoportables califican los sancristobalenses los cortes en el suministro eléctrico, que superan mediodía y, en muchos casos, suman más de 24 horas completas sin que nadie se haga responsable.

Pese a que Corpoelec anunció un cronograma de racionamiento de energía en bloques de entre tres a seis horas, que sumados daban 15 horas diarias sin energía eléctrica, a medida que transcurren los días la situación está lejos de mejorar, se impone el caos y ya es un “revoltijo” el horario de cortes.

Sectores comerciales son los que sufren más. Barrio Obrero, por ejemplo, tuvo un corte de luz este lunes de seis de la mañana hasta el mediodía, por lo que durante más de la mitad del horario productivo la zona estuvo paralizada debido al corte de luz.

Recientemente, el corte superó las ocho horas de manera intermitente en la misma zona, por lo que negocios que poseen planta eléctrica prefieren mantenerla encendida en lugar de estar prendiéndola cada vez que se va la luz.

Los sectores residenciales no escapan del problema. Cortes de tres, seis, ocho y hasta doce horas ocurren sin previo aviso. Eso sí, los cortes se dan las horas que son múltiplos de tres, es decir, a las 3:00, 6:00, 9:00 y 12. A esas horas se va la luz.

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Rutinas alteradas

Joram Rondón asegura que prefiere tener el colchón de su casa en la sala, ya su habitación no tiene ventanas porque tiene aire acondicionado, así que dejar entrar la brisa no es una opción.

Toca dormir en la sala y a veces afuera, según esté el calor. Y ni hablar de los mosquitos y zancudos, cuando hace mucho calor se lo comen vivo a uno. ya ni los repelentes en crema valen, agregó.

Ni hablar de la zona de frontera. Cortes que superan las 18 horas azotan a los municipios fronterizos, matando cualquier intención comercial, a menos que se tenga una planta eléctrica, aparatos cuya venta se ha disparado a más del 1.000 % en el vecino país de Colombia, donde se adquieren desde 300.000 pesos en adelante, según la capacidad de generar electricidad.

Los tachirenses piden a gritos una tregua, ya que los rostros cansados por el mal dormir se hacen más evidentes a medida que pasan los días.


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