A la mascota de Yasmín Navarro tuvieron que aplicarle la eutanasia luego de que un civil armado le disparara en el ojo, en el Conjunto Residencial El Paraíso. El proyectil le ocasionó pérdida de masa encefálica y un ojo, y fractura en el maxilar superior.

Caracas. Yasmín Navarro estaba en casa de una vecina que se sentía mal, cuando las tanquetas del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas) de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) ingresaron al Conjunto Residencial El Paraíso derribando los portones.

Eran las 6:00 p. m. del martes 13 de junio. La situación de represión que se suscitaba desde la mañana en el puente 9 de Diciembre, empeoró. Cacerolas, pitos y gritos se escuchaban en las cuatro etapas que conforman “los verdes” y por eso Yasmín decidió quedarse. Sin embargo, los funcionarios dieron golpes muy fuertes en la puerta del apartamento de su vecina.

“Golpeaban la puerta muy duro, abrimos y dijimos que había ancianos. En eso me llamaron por mi nombre: ‘Yasmín, tú eres la que está metida en este peo, tú eres Yasmín la que esconde a los terroristas y estimula las protestas’”, contó.

Un funcionario del grupo —de 10 aproximadamente— gritó que le pidieran la cédula. Acto seguido, la sacaron de ese apartamento y a empujones la llevaron hasta el suyo. “Me pedían más nombres de vecinos y me empujaban”.

La mayoría vestía de negro. Dos estaban encapuchados y el resto eran civiles armados.

Antes de abrir la puerta, Yasmín advirtió a los efectivos que tenía cuatro perros. Les pidió que entraran después de que los metiera en un cuarto y se negaron. Al entrar comenzaron los ladridos.

Cross, un perrito mestizo de nueve años, esperaba al otro lado de la puerta. Solía subirse encima de la gente para saludar, pues no era un animal agresivo. Con uno de los civiles armados no fue la excepción y cuando alzó su patas, para montarse, este lo pateó.

Él seguía ladrando, ladraba mucho y luego de que lo pateó, que Cross volvió, lo apuntó con el arma larga y le disparó en el ojo. Luego siguieron como si no pasara nada, relató.

Herido, el perrito salió al pasillo, donde la mañana de este miércoles 14 de junio, aún quedaba mucha sangre. Ahí lo socorrió Yasmín. Lloraba mucho.

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Cross tenía nueve años en la familia. Fue rescatado por Yasmín

Su cuñada, Mariana, caminó detrás de los funcionarios, quienes revisaron los clóset, los cuartos y cada rincón de la casa. No había nada ni nadie.

Cross esperó por más de cuatro horas por ayuda médica. Quizá de ser atendido a tiempo habría existido la posibilidad de salvarle la vida, pero sus dueñas no podían salir del apartamento, ya que el contingente de uniformados y civiles armados seguían en las áreas comunes, se oían detonaciones, era peligroso.

“Tuvo desprendimiento de la masa encefálica, perdió un ojo y tuvo fractura en el maxilar superior que le impedía respirar. Los médicos nos recomendaron sacrificarlo porque estaba sufriendo mucho”.

El mestizo había perdido mucha sangre y los doctores tuvieron que aplicar la eutanasia. Era parte de la familia, integrada por tres perros más que también rescató Yasmín.

Él formaba parte de mi familia y me lo arrebataron injustamente, por capricho de alguien que no puedo catalogar como funcionario. No había razón a tanta represión ni violación de los Derechos Humanos.

El perrito llegó hace nueve años con tres más. El cuarto integrante de la manada tiene 15 años. Todos rescatados. Su dueña lo describió como juguetón y cariñoso, para nada agresivo.

Yasmín integra la junta del condominio y es muy conocida en la zona. La acusaron de proteger a “los terroristas” y “guarimberos”. Tiene 65 años y es ama de casa.

Yasmín aún tenía el pantalón lleno de sangre de su mascota. Esperó más de cuatro horas para llevarlo a una clínica veterinaria

“Luego de dispararle a Cross siguieron revisando la casa y al irse me dijeron que era una vieja sinvergüenza, que si seguía en las protestas iban a venir por mí”, sentenció.

La tarde de este martes, las residencias conocidas como “los verdes” fueron allanadas, sin orden judicial. Desde el pasado 19 de abril, los vecinos han sido víctimas de represión de la GNB y de ataques de grupos paraestatales, que llegan escoltados por los uniformados.

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Habitantes han denunciado que, luego del 19A, trataron de derribar una puerta de acceso peatonal, la cual fue cerrada con un candado por seguridad. En 75 días de manifestaciones, esta zona del municipio Libertador ha sido acechada por uniformados y civiles armados.

Fotos: Luis Miguel Cáceres, cortesía



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