En su cuenta de Twitter, el diputado Américo de Grazia informó que al menos 11 personas fueron asesinadas en la mina Nuevo Callao, en Sifontes, la mañana del 5 de octubre.

Ciudad Guayana. Una vez más, Tumeremo podría ser el escenario de una masacre minera, a juzgar por las denuncias que en su cuenta de Twitter formuló el pasado viernes el diputado Américo de Grazia: 11 personas, incluyendo tres mujeres —una de ellas embarazada— fueron asesinadas.

De acuerdo con las fuentes consultadas por el diputado, la tragedia ocurrió en la mina Nuevo Callao la mañana del 5 de octubre y hubo dos factores determinantes para que se supiese: la primera fue el hallazgo de dos cadáveres en un basurero de Tumeremo. Uno era el de una mujer encinta que tenía seis heridas de bala. Era cocinera en la mina. 

El segundo factor fue que uno de los sobrevivientes llegó al hospital de Guaiparo, en san Félix, y contó lo ocurrido. Este pidió, además, que la Fiscalía General de la República investigue el caso.

Lee también
Ni la masacre detuvo la minería en Tumeremo

Otra vez: OLP y el Arco Minero

De Grazia señaló que la masacre ocurrió durante una incursión de la Operación Liberación del Pueblo (OLP) en la mina. No solo eso: hasta la noche del viernes insistía en que un grupo de personas estaba secuestrado en el lugar de los asesinatos.

El responsable del cautiverio es Anderson Pereira, socio de «El Topo», quien era el pran minero que dirigió la matanza en la capital del municipio Sifontes en marzo, hecho en el que murieron al menos 17 ciudadanos. 

La razón de la nueva masacre sería la misma de la ocurrida en marzo: la necesidad de sanear la parte de Sifontes que forma parte del Arco Minero del Orinoco.

Lee también
Masacre de Tumeremo destapó guerra por el oro

“El Gobierno quiere despejadas las minas para entregárselas a las transnacionales del Arco Minero. Esa es la razón de fondo de las masacres”, escribió el también activista de La Causa R.

Habitantes de Tumeremo y mineros de la zona alertaron que la cifra de asesinados podría llegar a 15. Sin embargo, la opacidad gubernamental prevaleció una vez más. 

El alcalde de Sifontes, Carlos Chancellor, tampoco se pronunció al respecto. Todo queda ahora en veremos. Ese “todo” es la corroboración de una nueva masacre que, de haber sucedido, dejaría una vez más descubierta la incapacidad gubernamental para frenar el pranato en las minas.

Foto referencial: Correo del Caroní / William Urdaneta


Participa en la conversación