El internacionalista Mariano de Alba considera que si la elección presidencial se concreta, se disparará el aislamiento de Venezuela. La razón que llevó al gobierno de Perú a revocarle la invitación a Nicolás Maduro a la Cumbre de las Américas fue por haber roto el orden democrático en Venezuela.

Caracas. La alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en Venezuela por parte del gobierno de Nicolás Maduro, fue la razón que pesó en la decisión del gobierno de Perú esta semana para revocarle al mandatario la invitación a la Cumbre de las Américas a celebrarse en Lima en abril próximo.

La decisión anunciada el pasado martes se sustenta en uno de los acuerdos adoptados por los países miembros de la OEA durante la Cumbre de las Américas de Quebec, Canadá, en abril del año 2001.

En aquella oportunidad, los 34 países miembros de la OEA —incluyendo a Venezuela— declararon que el fortalecimiento del Estado de Derecho y el respeto a la democracia era “condición esencial” para la participación en futuras Cumbres. En consecuencia, “cualquier alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en un Estado del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable para la participación del Gobierno de dicho Estado en el proceso de Cumbres de las Américas”.

El acuerdo de Quebec fue más allá e introdujo el mecanismo de las consultas diplomáticas para enfrentar tales situaciones de ruptura: “Tomando debidamente en cuenta los mecanismos hemisféricos, regionales y subregionales, existentes, acordamos llevar a cabo consultas en el caso de una ruptura del sistema democrático de un país que participa en el proceso de Cumbres”, dice el documento. Cinco meses más tarde, en abril de 2001, ese mismo mecanismo fue incorporado a la Carta Democrática Interamericana.

El internacionalista Mariano De Alba afirmó que la “desinvitación” de Maduro constituye un hecho sin precedentes en la dinámica de las Cumbres de las Américas, que revela la determinación de la región a pasar de los comunicados a las acciones.

Es un hecho sin precedentes que demuestra que los países de América Latina, que hasta ahora habían sido firmes y claros en comunicados de prensa, han pasado al campo de las medidas concretas, ante el agravamiento de la crisis y la falta de voluntad del gobierno de Maduro a resolverla, indicó.

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En los últimos 10 días se han producido una serie de eventos que dejan en evidencia el alerta internacional sobre la crítica situación de Venezuela y el rechazo a las prácticas adoptadas por Nicolás Maduro:  la gira del secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson; la fiscalía de la Corte Penal Internacional inicia una revisión preliminar de las denuncias contra Venezuela; el grupo de expertos de la ONU denuncia la crisis humanitaria; la CIDH presenta su informe especial sobre el deterioro generalizado de derechos en el país; el Grupo de Lima exige elecciones transparentes y Perú retira la invitación a Maduro a la Cumbre.

En opinión de De Alba, esta alineación de acciones internacionales, sumadas a las erráticas políticas económicas del gobierno de Maduro incrementará el aislamiento de Venezuela de forma acelerada, lo cual tendrá sus consecuencias inmediatas a lo interno: “Al gobierno venezolano se le hará más difícil la gobernabilidad interna como consecuencia de las medidas internacionales. Como sabemos, Venezuela depende de las importaciones y de las relaciones comerciales con otros países para adquirir alimentos y medicinas”.

Pero adicionalmente, dice De Alba, si la elección presidencial se da y Maduro es ratificado en el cargo, se producirá el inmediato desconocimiento internacional: “Eso se va a traducir en cese o limitación de las relaciones diplomáticas, ruptura o reducción de las relaciones comerciales y sanciones contra altos funcionarios del gobierno por incumplimiento de Venezuela de los parámetros de la democracia y los derechos humanos”, vaticinó.

Evo de primero

El primero en reaccionar a la “desinvitación” de Maduro, fue el presidente de Bolivia, Evo Morales. Reaccionó antes que la cancillería de Venezuela y que el propio afectado.

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A través de su cuenta Twitter, Morales escribió esta mañana: “Por orden de Trump, el Grupo de Lima, con 12 de 35 países, que forman Cumbre de las Américas, viola principio de no intervención y atenta contra Venezuela al cancelar invitación al hermano Presidente Maduro. Rechazamos que países de la región se presten a plan golpista de EEUU”.

Hace un par de días, Morales también invocó una reunión urgente de Unasur para que rechazara las declaraciones de Tillerson sobre Venezuela y defendiera la soberanía regional. Sin embargo, ese llamado no ha tenido eco.

Unasur no podrá hacer nada porque para tomar cualquier decisión tiene que haber unanimidad de sus 12 miembros y ese organismo está dividido entre una inmensa mayoría que tiene una visión sobre la crisis de Venezuela y una minoría conformada por Bolivia y Venezuela que no lograría nada. El Caricom por su lado podría emitir algún comunicado abogando para que se invite a Maduro pero no veo a ningún país del Caribe declinando su participación en la Cumbre de Lima en solidaridad con Maduro, afirmó De Alba.

Por su parte, la cancillería de Cuba tiene la etiqueta #VenezuelaNoEstáSola en Twitter, pero no ha emitido ningún pronunciamiento sobre este asunto.

Como Cuba, pero peor

Como se sabe, Cuba fue suspendida de la OEA en los años 60. En 2009, la OEA acordó la reincorporación de ese país al foro, pero no fue sino hasta 2015 cuando fue invitada a la Cumbre de las Américas en Panamá y este año a la de Lima. Pero  ¿por qué los gobiernos de Panamá y Perú no le aplicaron a Cuba la misma argumentación sobre la ruptura del orden constitucional y democrático que le aplicaron a Venezuela este año?

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De Alba explica que ello se debe en primer lugar, a que Cuba no fue signataria de la Declaración de Quebec que le aplican a Venezuela. Y en segundo lugar, porque la situación de Cuba es observada de forma distinta por los países de América Latina.

Tanto los países de la región como Estados Unidos y la Unión Europea han adoptado una estrategia distinta con Cuba tras haber reconocido el fracaso de la política de sanciones y aislamiento. Han comprendido que con el régimen cubano hay que aplicar fórmulas de cooperación para mejorar la vida de los cubanos y presionar diplomáticamente al régimen para que comience a tomar medidas que reafirme los derechos humanos, sostiene.

En el caso de Venezuela “los países consideran que el gobierno tiene que sufrir consecuencias concretas por la deriva autoritaria que está tomando. Esto nos podría llevar a una situación muy similar a Cuba, que debió recurrir a otros países para subsistir, primero con ayuda de Rusia y luego de Venezuela”.

Sin embargo, pone en duda que en la actualidad Venezuela pueda contar con el apoyo financiero de terceras naciones: No veo a Rusia con la capacidad económica ni la voluntad para mantener a Venezuela. Si Estados Unidos limita la compra de petróleo y la venta de derivados a Venezuela, se complicaría mucho el flujo de caja de Maduro. A China por su parte no la veo en esa labor porque se ha dado cuenta de que cualquier inversión que hacen en Venezuela equivale a lanzar esos recursos a la basura porque el gobierno venezolano ha mostrado no estar en capacidad de supervisar las inversiones.

Foto: Cortesía Cancillería de Perú


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