Familiares de José Martínez, de 19 años, y Merlyn Palma, de 28, no saben nada de ellos desde el pasado 21 de mayo cuando estaban en la fiesta de San Isidro, en Capaya. Hallaron rastros de sangre y las sandalias de la joven cerca de una quebrada.

Caracas. José Alejandro Martínez Bericoto, de 19 años, y Merlyn Yoselin Palma Tovar, de 28, tienen ocho días desaparecidos. El último rastro que encontraron sus familiares fueron las sandalias de ella al lado de varios manchones de sangre y casquillos de bala.

Ambos estaban en la fiesta de San Isidro en el pueblo Guatirito de Capaya, municipio Acevedo del estado Miranda, el pasado sábado 21 de mayo. Esa noche se desplegó un operativo presuntamente de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) —con apoyo de cuerpos de inteligencia— en los poblados cercanos.

A las 2:30 a. m. del domingo 21 de mayo, Merlyn se sintió mal y José Alejandro, quien es su vecino y amigo de crianza, se ofreció a llevarla a su casa, en el sector El Paredón, con la moto de un amigo. No volvieron.

Las alarmas se activaron rápidamente, luego de que amigos y parientes se enteraran de ese despliegue policial en la zona. En los poblados de Barlovento hay mucho miedo desde que el 25 y 26 noviembre de 2016 localizaron enterrados los cadáveres de 12 campesinos, desaparecidos por más de un mes tras la Operación de Liberación del Pueblo (OLP), que ahora se llama Operación de Liberación Humanista del Pueblo (OLHP).

La mañana del domingo acudieron al Cuerpo de Investigaciones Científica, Penales y Criminalísticas (Cicpc) a la subdelegación de Caucagua e Higuerote, también a los módulos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), incluyendo el sector El Café que recuerda a la masacre de Barlovento. No están detenidos. También fueron a la morgue de Caucagua, pero no los hallaron.

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“Testigos nos dijeron que la alcabala estaba entre los sectores Guatirito y El Paredón, que son cerca. Hay que atravesar una quebrada y por eso los vehículos tienen que bajar la velocidad”, dijo un pariente de José Alejandro, quien por miedo pidió no ser identificado.

Por los antecedentes con los 12 campesinos asesinados el año pasado, los parientes rastrearon el pueblo y en una zona boscosa, a pocos metros de donde supuestamente estuvo la alcabala de la PNB, dieron con las pertenencias de Merlyn. Además hallaron una tarjeta de débito del Banco del Tesoro con el nombre de Freddy Ramírez, quien resultó ser oficial de ese cuerpo.

En las averiguaciones que iniciaron los mismos familiares, determinaron que el oficial Ramírez laboraba en Maipérez, Caracas. Acudieron hasta ese lugar y se aseguraron de que era funcionario, quien alegó perder la cartera durante el operativo.

Pero en esa zona boscosa no encontramos la cartera ni otra pertenencia de ese policía, solo la tarjeta de débito. Ahora ese funcionario no aparece ni da la cara, queremos saber qué pasó con esos muchachos, dijo el pariente.

La moto que le prestaron al joven para llevar a su amiga a la casa tampoco aparece. Incluso, en primera instancia creyeron que ambos estaban detenidos porque José Alejandro no llevaba los papeles del vehículo, en vista de que era muy cerca. Los familiares presumen que les pasó lo peor.

“Seguimos huellas, parecidas a las botas de policías, y llegaron hasta parte de adentro de la quebrada”, agregó.

Padres de ambos denunciaron ante el Cicpc de Higuerote y llevaron las pruebas que encontraron, posteriormente se enteraron de que, presuntamente, efectivos de la PNB fueron hasta allá para pedir las evidencias, pero se negaron a dárselas. Ya hay una fiscal asignada para el caso.

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Al menos tres personas del pueblo fueron retenidas ese fin de semana por los funcionarios y denunciaron que fueron golpeados, y robados por los policías.

Jóvenes sanos

José Alejandro se graduó de bachiller y realizó un curso para convertirse en escolta en el Instituto Simón Bolívar, en Guarenas. Está preinscrito para presentar una prueba en la PNB, en agosto.

Es instructor de baloncesto infantil con los equipos de Acevedo y Capaya. Es el mayor de dos hermanos y vive con sus padres.

Merlyn es agricultora, labora en un conuco cerca de su casa y una hija de tres años. Es la mayor de tres hermanas. Sus familiares comentaron que no es una muchacha de ir a fiestas en el pueblo, pero ese día unas vecinas la buscaron. “Como trabaja la tierra, fue a la fiesta de ese santo”.

Exigen una investigación exhaustiva de los hechos y que aparezcan los responsables del operativo de esa noche, para determinar dónde se encuentran los muchachos.

“La comunidad está muy asustada. Tenemos miedo por los 12 muertos de la otra vez. Aquí cuando llegan los policías es maltratando y golpeando a la gente, en vez de sentirnos protegidos con ellos nos da miedo porque son peores que el hampa”, soltó un familiar de la joven.

La masacre de Barlovento ocurrió tras una OLP el pasado 16 y 19 octubre de 2016. El grupo de jóvenes fue detenido por militares y estuvieron desaparecidos por más de un mes, hasta que dos de las víctimas fueron localizadas sepultadas el 25 de noviembre en el sector El Café. Al día siguiente, hallaron a las 10 restantes en Aragüita, vía Guatopo. 18 militares fueron privados de libertad, según la Fiscalía.

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Foto: cortesía



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