Seis días después de muerto, los familiares del exfuncionario del Cicpc lograron su entierro, aunque no como ellos querían. El Gobierno decidió qué ropa llevaría cada una de las siete víctimas de El Junquito y el sitio donde serían sepultados. Además no les permitieron realizar velorio ni funeral con los familiares.

Caracas. Seis días. 144 horas. No hubo velorio ni un funeral con honores, como hubiese querido la familia. Tampoco llevó puesta la ropa que su tía hubiese elegido ni fue sepultado en la fosa prevista. Así fue el entierro de Óscar Pérez.

Solo su tía, Aura Pérez, y su prima Maryory Perdomo Pérez estuvieron ahí, en la terraza 42 del Cementerio del Este. El resto eran funcionarios vestidos de civil y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) quienes hicieron el momento más frío y doloroso grabando y tomando fotos, mientras el sacerdote pronunciaba las oraciones.

El cementerio estaba cerrado. Eran apenas las 7:00 a. m. del domingo 21 de enero cuando ya culminaba el entierro del exfuncionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Aura llegó antes de las 5:00 a. m. a la morgue de Bello Monte por miedo a que sacaran el cuerpo sin autorización o sin su presencia. Antes de montarse en un vehículo oficial, reconoció nuevamente el cuerpo de su sobrino y fue obligada a apagar el celular para que no tomara fotos ni videos.

Padres de Neomar Lander y Juan Pernalete hicieron guardia de honor ante la tumba

A las 5:30 a. m. partieron a La Guairita escoltados por motorizados de la GNB. Al llegar Aura y su hija Maryory volvieron a verlo, querían comprobar que era él y no lo habían cambiado.

Estaba conservado, aún su rostro se mantenía. Estuvo refrigerado.

El sepelio no fue en la parcela que la familia tenía prevista, la decisión vino “de arriba”. Tampoco pudieron vestirlo, desde la medicatura forense lo sacaron con una camisa blanca.

Lee también
Después de 6 días enterraron a Óscar Pérez solo ante su tía y su prima

Después de las 8:00 a. m. no hubo más uniformados de la Guardia en el cementerio. La parcela donde reposa el cuerpo del exCicpc es una de las más lejanas, colina arriba.

Pero eso no fue impedimento para que poco a poco fuesen llegando muchas personas, en apoyo a los dolientes. Preguntando lograron arribar hasta el lugar, que a diferencia de otros entierros no tenía el toldo color oscuro que instalan mientras se lleva a cabo el acto fúnebre.

Un bloque con pintura blanca decía “Óscar Pérez” en letras negras. La tierra, recién removida, la taparon con una larga bandera de Venezuela que poco a poco se fue atiborrando de girasoles, rosas, margaritas y coronas. También colocaron su uniforme del antiguo Cuerpo Técnico de la Policía Judicial, actualmente Cicpc.

Los padres de Juan Pernalete y Neomar Lander —jóvenes asesinados durante el período de protestas de 2017— fueron a apoyar a la familia e hicieron guardia de honor cada media hora a los extremos de la tumba con el tricolor acuestas.

Tenemos que agradecer la lucha de estos guerreros en vida, no como nos pasó con Pernalete, Neomar, Cañizales y todos los valientes que murieron en la lucha, gritaba una mujer entre el público, mientras el resto permanecía en silencio.

El canto del Ave María, el Himno Nacional y Venezuela acompañó las lágrimas de quienes estuvieron de pie alrededor, bajo el sol que ya a las 11:00 a. m. salió tras las nubes grises que hicieron frío el amanecer.

Eran tantos los presentes que varias mujeres tomaron espontáneamente la batuta del protocolo y pidieron que dejaran un espacio para que entraran más coronas.

Firme posición ante orden de cremación

Durante los seis días que la familia de Óscar batalló para poder retirar su cuerpo, toparon con la orden gubernamental, que además es ilegal, de cremar su cuerpo, víctima de un hecho violento.

No importó que Aura, de 65 años, viajara desde el estado Lara con una artroscopia en la rodilla. Tampoco les importó que por casi una semana no durmiera ni comiera bien y pasara las horas esperando respuestas, sentada en una oficina de la morgue.

Recibieron apoyo de algunos funcionarios del Servicio Nacional de Medicinas y Ciencias Forenses (Senamecf), que se empeñaban en respetar la ley negándose a la cremación. Estas trabas y la presión ante los medios de comunicación lo evitaron.

Lee también
En aviones militares trasladaron a Táchira y Zulia a 4 de las víctimas de operativo en El Junquito

Al igual que las otras seis víctimas, Óscar recibió un tiro en la cabeza durante un operativo ejecutado por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en el kilómetro 16 de El Junquito, el pasado lunes 15 de enero.

Los parientes tuvieron que esperar por el permiso de la Fiscalía Novena Militar durante cinco días, a pesar de que ya estaban todos los trámites listos, incluso la autopsia de los cuerpos que se realizó la medianoche del martes 16.

Cadáver de Óscar Pérez no será entregado hasta que lo ordene Fiscalía Militar
El exfuncionario del Cicpc grabó varios videos que publicó en Instagram, en los cuales denunciaba que aunque quería entregarse, la orden era matarlos.

No fue hasta el pasado sábado 20 que los seis cuerpos, menos el de Óscar, fueron trasladados desde la morgue en horas de la mañana, escoltados por la GNB.

A José Alejandro Díaz Pimentel y Abraham Israel Agostini los sepultaron en el Cementerio del Este, custodiados también por la GNB, aunque sus parientes pensaban hacerlo en el Cementerio de El Hatillo. A ellos también les eligieron la vestimenta.

Lee también
Los familiares de Lisbeth Ramírez esperaron su cadaver hasta entrada la noche

Mientras que a Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Lugo Ramos y Jairo Simón Lugo Ramos los llevaron en avión militar hasta Maracaibo, estado Zulia. Mientras que a Lisbeth Andreína Ramírez Montilla la llevaron a San Cristóbal, estado Táchira.

Los parientes de la joven de 26 años pasaron trabajo para enterarse dónde estaba su cuerpo. Primero les dijeron que la llevarían al Cementerio  Metropolitano y tras varias horas de angustia y espera la trasladaron al cementerio de Cayenes, con el ataúd sellado.

Familiares de Díaz Pimentel y Agostini tuvieron que plantarse ante la GNB que no les permitía el acceso al sepelio, el pasado sábado 20 de enero

Los jóvenes llevados al Zulia fueron sepultados en fosa común y también con las urnas selladas.

No hubo mayor explicación para la familia de Óscar de por qué él era el único que no sería enterrado el mismo sábado.

El director de la morgue, el coronel Domingo García, nos apoyó en todo y él fue quien luchó para el entierro de mi sobrino. Fue muy atento y excelente persona con nosotras, soltó Aura.

Otra ilegalidad: presentación post mortem de su papá

Óscar Cardozo, padre de Óscar, llegó a Venezuela el pasado sábado 21 y acudió a la morgue de Bello Monte. La intención era que le diera su apellido, aunque no lo hizo cuando nació, y de esa forma podrían enterrarlo. Pero Aura tenía la autorización firmada por su madre para encargarse de todos los trámites.

Aunque intentó reconocerlo no se concretó. A las 2:00 a. m. me llamó y me dijo que me encargara de los trámites, que él no estaría presente. Ya salió del país.

Protesta morgue Oscar Perez.
Un grupo de personas manifestó en la morgue de Bello Monte, luego de enterarse que el único cuerpo que no habían enterrado el sábado era el de Óscar Pérez

El director ejecutivo del Foro Penal, Alfredo Romero, explicó que darle el apellido a una persona después de fallecido era ilegal.

Esta traba impidió que pudieran enterrarlo el sábado y pasadas las 7:00 p. m. tuvieron que abandonar la morgue de Bello Monte, con el temor de que al llegar no estuviera.

Fuentes indicaron que el padre de Óscar es funcionario jubilado del Cicpc.

Un hermano víctima del hampa

El único hermano de Óscar, Edgar Pérez, fue asesinado en Parque Central el pasado 17 de junio de 2017. 10 días antes de que el exfuncionario tomara sin autorización el helicóptero del Cicpc y sobrevolara el Tribunal Supremo de Justicia, así como el Ministerio de Interior, Justicia y Paz.

Desde entonces se declaró públicamente en rebeldía contra el gobierno de Nicolás Maduro y fue denominado como “terrorista” por el ministro de Interior, Justicia y Paz Néstor Reverol.

El Gobierno lo acusó de terrorista

A Edgar Pérez le dieron una puñalada en el pecho para robarle unas latas de atún. Trabajaba como escolta y durante los fines de semana era comerciante. Su hermano se encargó de todos los trámites e investigaciones.

“Yo estuve con él en la morgue, haciendo todas las cosas. Eran los únicos hijos de mi hermana”, dijo Aura, quien ayudó en la crianza de Edgar.

Luego de los ataques a las sedes gubernamentales Óscar “renunció” a la familia. No se comunicó más con ellos y desconocían los planes. De hecho, verlo en el helicóptero fue una sorpresa para ellos.

En junio de 2017 atacó el TSJ y el MIJP con explosivos

Siete meses después, el FAES lo localizó en una vivienda en El Junquito, donde se ocultaba con su grupo. Grabó varios videos que publicó a través de la red social Instagram, en los cuales denunció que se querían entregar pero los funcionarios les gritaban que iban a matarlos.

24 horas después del operativo fue que el ministro Reverol confirmó su asesinato y el de seis personas más. La morgue estuvo militarizada durante seis días para evitar acceso a la prensa.

En esa operación también murió un uniformado de la PNB y el líder del colectivo Tres Raíces, del 23 de Enero, Heyker Vásquez, quien tenía chapa policial con el nombre de supervisor jefe Andriun Domingo Dugarte.

A ambos los entregaron a sus familiares la noche del mismo lunes 15. Ellos sí tuvieron velorio y funeral con honores. Sus parientes también pudieron elegir su ropa y el sitio donde les darían sepultura, a diferencia de Óscar y su grupo.

El líder del colectivo 3 Raíces sí tuvo velorio y entierro con honores

Fotos: Francisco Bruzco, cortesía



Participa en la conversación