La desesperanza aprendida se puede revertir con orientación y planificación a corto plazo

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La realidad venezolana lleva a psiquiatras y psicólogos a realizar abordajes inéditos ante una crisis nunca vista en el país. Para afrontar la coyuntura de manera exitosa es necesario fortalecer a la persona como constructora de una realidad distinta. Aunque los problemas se agudizan, expertos consideran que «Maiquetía no es la única salida».

Caracas. Hay sectores de la sociedad venezolana que han aprendido la desesperanza, la cual afecta negativamente las emociones y las conductas de los ciudadanos. Pero esa desesperanza aprendida puede ser superada con acompañamiento profesional y planificación de actividades a corto plazo que no estén determinadas por la variante económica.

Así lo expresan Edgar Belfort, director de Educación de la Asociación Mundial de Psiquiatría; y Gilberto Aldana, presidente de la Sociedad Venezolana de Psicología de la Salud (Sovepssa).

La coyuntura nacional genera tensiones y estrés en los ciudadanos. Muchas personas viven cotidianamente cambios en sus actitudes producto de la crisis, tal y como si estuvieran permanentemente en una montaña rusa.

La progresiva devaluación de la moneda local; la crisis en salud; las recientes sanciones contra representantes del gobierno de Maduro; el embargo de bienes nacionales decretado por Estados Unidos; el improductivo diálogo entre políticos venezolanos en Barbados; el colapso de los servicios públicos y el allanamiento de la inmunidad parlamentaria a diputados de la Asamblea Nacional, entre otras problemáticas, afectan la salud mental de la gente.

La puerta no está en Maiquetía

Sin embargo, para Belfort “la puerta no está en Maiquetía, la salida a esta crisis está en lograr que el individuo alcance un equilibrio personal, lo cual lo llevará a establecer un equilibrio con el entorno”.

La problemática es grave. El pasado 11 de agosto, Robert Lespinasse, expresidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, afirmaba a través de una televisora nacional que “están ocurriendo crímenes horribles por la falta de medicamentos para los pacientes psicóticos, lo que genera nuevos problemas porque estos pacientes no tienen responsabilidad legal».

Belfort mira esta misma realidad crítica desde un punto de vista propositivo. Considera que hay que hacer un trabajo de comunicación, de educación y de promoción de las herramientas que ofrece la psiquiatría para afrontar las dificultades actuales.

“Aunque se haga un mal uso de ella muchas veces, la psiquiatría ofrece herramientas muy útiles para la comunidad, y estas herramientas pueden ayudar a las personas a ver que sí hay salida. Ayuda a ver que tenemos capacidad de razonar, de pensar, de buscar soluciones. La verdadera pobreza está en que hemos perdido la capacidad de hacer abstracciones, y la psiquiatría puede ayudarnos a recuperar esa capacidad”.

Síntomas de la desesperanza aprendida

Esta desesperanza aprendida —dice Belfort— es utilizada con mucha sutileza por actores de poder sobre todo en los sectores o estratos más bajos de la población. “Hay que trabajar con esa desesperanza aprendida”.

Los síntomas de esta desesperanza, detectados en las consultas, son: la desorientación, la inquietud, el desajuste, la angustia, la inestabilidad, las dificultades para relacionarse con las demás personas y el empleo de mecanismos reactivos que llevan a responsabilizar a otros de toda la situación.

“Cada uno es sujeto y objeto de esta realidad. No es necesario que nadie nos venda un futuro mejor. Yo debo buscar mis propias salidas. Y acá el elemento clave es la confianza, por eso estamos como en un sube y baja, porque la confianza está trastocada”, dice.

Es necesario que la gente se plantee escenarios posibles y que trabaje en función de ellos a pesar de las dificultades, sostiene el psiquiatra. Meterse en ese dinamismo es lo que puede ayudar a superar las dificultades generadas por la crisis.

Hay que repensar todo

“Estamos haciendo frente a una violencia que no nos era conocida. Hay elementos que son nuevos hasta para la misma psiquiatría. La violencia política que existe en Venezuela se vale y provoca al mismo tiempo indiferencia, ineptitud, descontento, desmovilización, aislamiento, desmotivación, dependencia, evasión y transferencia de responsabilidades”, alerta Belfort.

Todo esto —dice— forma parte de una estrategia frente a la que hay que tomar medidas que no sean reactivas. “Hay que pensar qué quiero para el hoy, establecer prioridades y trabajar en función de eso. Hay que repensar todo, pero hay que hacerlo desde el escuchar a la gente”.

Para Gilberto Aldana, hay tres elementos que son como “los tres jinetes del apocalipsis” para la salud mental: el económico, el político y el relacionado con la inseguridad personal.

“Estos son los tres jinetes que estamos teniendo y que hacen que los venezolanos vean comprometidos sus proyectos de vida. Y ante esto la población más joven solo ve como solución irse del país, produciéndose una fractura en la familia. Pero en quienes se quedan se da el fenómeno de la desesperanza, el cual se está presentando en las consultas con una frecuencia importante”.

En opinión de Aldana, actualmente en el país el futuro más cercano no es predecible y ese nivel de incertidumbre no es sano para la estabilidad de las personas, pues no permite planificar. “Somos seres que se proyectan hacia el futuro y la imposibilidad de planificar afecta negativamente”.

Planificar a corto plazo

El presidente de la Sociedad Venezolana de Psicología de la Salud sugiere planificar a corto plazo. “Tratar de planificarnos en tiempos cortos, proyectos que podamos concretar, eso es necesario y ayuda: planificar un encuentro con la familia, con los amigos, con los seres queridos; y que lo económico no sea una variable que determine ese compartir; que no dependa de si hay o no dinero; lo importante es lograr estar con esas personas”.

Además, Aldana recomienda invertir tiempo y energía en el desarrollo personal, hacer cursos gratuitos, talleres, una acción que no implique grandes gastos. También, emprendedor en redes sociales con el objetivo de conseguir dinero extra puede funcionar; no olvidar el espacio personal; estar informado, pero no ser un consumidor excesivo de información.


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