En unos días, Dilan recibirá la nacionalidad colombiana y también será su cumpleaños. Después de 11 meses de nacido ya no está en riesgo de apatridia después de la publicación de la Resolución 8470. Hasta ahora su único documento de identidad era la hoja de nacido vivo que le dieron a su mamá en el hospital de Cúcuta.

Caracas. Si de verdad Duque dio la orden, iré a presentar a mi hijo como colombiano, dice Génisis Ulloa, de 24 años de edad. Ella es la mamá de Dilan Maximiliano, uno de los 24.500 niños nacidos en Colombia y que son hijos de padres migrantes venezolanos. A partir del 20 de agosto podrá ser nacionalizado como colombiano de acuerdo con la Resolución 8470. La medida fue anunciada el 5 de agosto por el presidente de Colombia, Iván Duque.

Ulloa emigró con 8 meses de embarazo el 15 de julio del año pasado. Tardó un día en llegar a Cúcuta, salió desde Puerto Cabello en Carabobo. No solo cruzó la frontera con Dilan en la barriga, de sus manos se tomaban sus otros cuatro hijos: dos niñas de 9 años y 2 años, dos varones de 7 años y 6 años. También con su esposo.

Dilan nació en Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, el 31 de agosto de 2018 en el Hospital Universitario Erasmo Meoz. En ese hospital también nacieron en 2018 otros 6.152 niños de padres migrantes venezolanos. Hasta febrero de 2019, según datos del centro de salud, los nacidos de padres venezolanos eran 9.804.

En unos días, Dilan recibirá la nacionalidad y también será su cumpleaños. Después de 11 meses de nacido ya no está en riesgo de apatridia. Hasta ahora su único documento de identidad era la hoja de nacido vivo que le dieron a su mamá en el hospital.

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Al momento de irlo a registrar me pusieron obstáculos. Dijeron que no podía adquirir la nacionalidad porque era hijo de venezolanos. Decidimos no registrarlo y esperar ir a Venezuela para presentarlo allá, cuenta Ulloa. También les pidieron visa, dice, ella solo tenía el carnet fronterizo y la cédula venezolana.

Dilan
Dilan Maximiliano tiene 11 meses de nacido. Nació en Cúcuta en agosto del año pasado. Sus padres son migrantes venezolanos.

El Estado colombiano únicamente entregaba el registro civil de nacimiento para los hijos de migrantes venezolanos con la anotación “no válido para demostrar nacionalidad”. Estas personas no cumplían con los requisitos dada la condición migratoria. Ahora, esa hoja dirá: “válido para demostrar la nacionalidad”.

El artículo 96 de la Constitución de Colombia solo otorga la nacionalidad por nacimiento, siempre y cuando al menos uno de los dos padres sea colombiano. También si siendo hijo de extranjeros, alguno de sus papás prueba que está domiciliado en Colombia en el momento del nacimiento del bebé.

Ulloa esperaba la noticia desde hace meses. Por Facebook leía que iban a dar la nacionalidad a los hijos de venezolanos que tuvieron al bebé en Colombia. Pero no solo serán nacionalizados quienes nacieron en el vecino país a partir del 19 de agosto de 2015, sino también para quienes nazcan en los próximos dos años. “Siempre y cuando persistan los obstáculos insuperables que impiden a sus padres registrarlos como nacionales en su país”, señaló la Registraduría Nacional de Colombia.

Siendo un derecho fundamental, esta situación mantuvo a los niños privados del derecho a la nacionalidad y en riesgo de no ser considerados como nacionales por ningún Estado. Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el mundo hay 10 millones de apátridas.

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A Ulloa le preocupaba la identidad de su hijo. Después que no pudo registrarlo en Colombia, le dijo a su esposo que tendría que esperar regresar a Venezuela para darle la nacionalidad.

Pero de verdad no teníamos pensando volver porque vivimos muchos momentos fuertes. Los niños lloraban del hambre, cuenta Ulloa. En ocasiones comían una vez al día y ella notaba el bajo peso de sus hijos.

Al llegar a Cúcuta a la niña de dos años la hospitalizaron, estaba desnutrida. Por eso estuvo en proceso de recuperación para la nutrición.  Los de siete y seis años también lo estaban. Aquí también me los desparasitaron, dice.

Ella misma quedó anémica después de dar a luz a Dilan: “Los ocho meses de embarazo en Venezuela fueron fatales. Nunca logré ponerme en control, no tomé vitaminas, no había ni para hacerme un eco, no comía bien. Estaba flaquita, lo que se me veía era la pura barriga del bebé”.

En una Venezuela en hiperinflación los ingresos de su esposo por la venta de dulces no eran suficientes para la canasta básica, mucho menos para cubrir gastos médicos en centros privados. Según la FAO, en Venezuela 6,8 millones de personas no pueden alimentarse adecuadamente.

Esta situación ha llevado a más de 4 millones de venezolanos a salir de Venezuela en busca de protección internacional.

Ulloa no comía, tampoco podía entrar en controles prenatales: El eco me lo hice cuando llegué a Cúcuta. Intenté ir al médico varias veces. En la sanidad no me hacían los exámenes. Me mandaron al Ipasme, pero tampoco. Intenté en un CDI y nada.

El informe sobre Venezuela de Michelle Bachelet, alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, recoge las principales causas de mortalidad materna son la falta de personal cualificado para atender el parto, falta de suministros médicos y las condiciones en los hospitales, lo cual ha llevado a muchas mujeres a salir del país para dar a luz.

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Ulloa no solo agradece la medida que otorgará la nacionalidad a su hijo. También la ayuda que ha recibido de los colombianos, ya que están sin empleo. Sus hijos estudian en escuelas públicas y dos religiosas la ayudan con la alimentación de los niños.

Ella y su familia viven en un lote en el asentamiento La Fortaleza, ubicado en el Anillo Vial Occidental que está en las periferias de Cúcuta. En esa comunidad reciben de lunes a viernes el almuerzo que reciben del centro misionero Nueva Vida Misericordia Cada Día. El lugar es atendido por las religiosas Gloria Patricia Celis y Martha Celis, quienes sirven 300 comidas diarias para desplazados colombianos y migrantes venezolanos.

Aunque en tan solo días Dilan será un niño colombiano, Ulloa también atesora la idea de que pronto su hijo también pueda recibir la nacionalidad venezolana.

Foto: Cortesía


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